La NBA también es tanking

La NBA también es tanking: el caso de los Philadelphia Sixers

Hace unos días, en una cuenta de twitter pude leer, que el equipo de los Philadelphia 76ers no representa a la NBA.

Mi primera reacción ante tal titular fue de aceptación y pena. Mucha pena y más siendo seguidor de los Sixers. Pero dando un par de vueltas a la frase, creo que no es justo un juicio de tanta dureza contra un miembro de liga, a pesar de sus lamentables resultados en lo que llevamos de temporada (y alguna más).

El escudo de los76ers versión tanking.

El escudo de los76ers versión tanking.

Actualmente es muy fácil ser de los Golden State Warriors, tener como ídolo a Stephen Curry y pensar que la NBA es éso. Pero no, la NBA es mucho más.

Por suerte o por desgracia, en la liga no existen descensos ni se castiga a las peores franquicias por su producción a lo largo de la temporada. Es más, se premian estos resultados con una mejor situación en la elección del draft. Este punto es objeto de gran discusión últimamente dentro de la NBA, pero de momento no se tiene pensado cambiar. A pesar de que públicamente casi todas las franquicias desean el cambio, la propuesta realizada en 2014 para reformar el formato de elección de jugadores no consiguó un mínimo de 23 votos (sobre los 30 posibles).

No debemos olvidar nunca que la liga está compuesta por franquicias. Negocios como McDonalds o Carrefour también lo son.

El plan Hinkie y su criticado proceso.

El plan Hinkie y su criticado proceso de tanking.

A diferencia de los clubes que existen en la mayor parte del planeta, estos equipos son marcas cuyo dueño puede venderlas o cambiarlas de una ciudad a otra. El objetivo de una franquicia de la NBA, por lo tanto, es obtener éxito deportivo, pero también beneficios económicos. Y ésto es algo que mucho seguidor a la NBA no comprende.

Todo planteamiento es susceptible de ser criticado, pero desde mi punto de vista y aunque no esté del todo de acuerdo con el proceder en los últimos años de la franquicia de Pennsylvania, es preferible que tu equipo, como seguidor, pueda en un futuro más o menos cercano optar a estar con los mejores, a ser un club del montón que se meta en playoffs si todo va bien y caer en primera o segunda ronda año tras año. Por citar alguno de ellos: Portland TrailBlazers, Phoenix Suns, Utah Jazz, Washington Wizards…

Y ésto es lo que pretende Sam Hinkie con sus movimientos desde 2012. Es muy criticable y más por los fans que acuden a cada partido y tienen que presenciar una derrota tras otra (y en algunas ocasiones con un baloncesto bastante feo y aburrido para el espectador).

Esto sucede, hoy día, en algún partido de los 76ers.

La prensa del día, parece interesante (más que el partido). Cosas del tanking.

Al equipo, es decir, profesionales del baloncesto, como lo son entrenadores y jugadores, se les debe exigir competir noche tras noche, darlo todo tanto en entrenamientos como en competición. Pero de las decisiones de los dirigentes no se les puede responsabilizar. Y mucho seguidor a la NBA confunde organización, o lo que es lo mismo, NEGOCIO, con equipo y práctica del baloncesto.

Cuando uno ha practicado deporte, sabe que el jugador es un ser competitivo que quiere demostrar de lo que es capaz a cada segundo que le dan la posibilidad. Y si, aunque a veces no lo parezca, hasta Kedrick Perkins se encabrona al fallar bandejas estando sólo debajo del aro.

Perkins, la alegría de la huerta.

Perkins, la alegría de la huerta.

A los Nerlens Noel, Jahlil Okafor, Robert Convigton… se les podrá criticar por hacerlo mejor o peor en la pista, pero nunca por decisiones que se toman desde las altas instancias de la organización.

A mi juicio, tiene bastante más mérito repartir 13 asistencias estando en los 76ers, como ha conseguido el rookie TJ McConnell en la presente temporada, que siendo Chris Paul y tener al lado a grandes tiradores y jugadores de la talla de Griffin o DeAndre Jordan que hacen de un melón una canasta.

Brett Brown hablando con McConnell.

Brett Brown, entrenador durante el tanking, hablando con McConnell.

Y lo mismo pasa con el resto de jugadores y sobre todo el entrenador. Gregg Popovich es un ejemplo para Brett Brown, director de orquesta de los 76ers. Son amigos y han trabajado juntos durante muchos años en los Spurs.

Preguntado por la situación actual de la franquicia de Pensilvania, Popovich fue tajante. «Yo no duraría ni un mes allí», reconoció el entrenador de los Spurs. «Sinceramente, no se quien más podría estar en Philadelphia haciendo lo que [Brown] está haciendo. Y a él le encanta entrenar a ese equipo. Es la persona más positiva que conozco.»

Ex-compañeros pero sobre todo amigos.

Ex-compañeros pero sobre todo amigos: Brett Brown y Gregg Popovich.

Brown se unió a unos Sixers en plena reconstrucción en 2013 y, a pesar de las constantes decepciones recogidas por el equipo, ha admitido no arrepentirse de ello. «Siempre intento ver el lado positivo de las cosas. Está siendo difícil pero puedo ver cosas buenas en este equipo. Veo a Saric, Embiid, Noel, Okafor y Covington y en lo que se pueden convertir.»

Por ello, creo que más que castigarles, se debería respetar el trabajo de estos profesionales, a los que seguro les gustaría estar en el lugar de los Warriors y luchar por lograr récords de imbatibilidad históricos, y no de partidos consecutivos perdidos y saber que salen a jugar con un alto porcentaje de acabar el partido con derrota. Y así, una tras otra.

Y la liga no es ajena a ésto. Porque no siempre han estado ahí los Curry, LeBron, Kobe, Jordan…

Continuamente se ha tratado de mejorar el producto, con más o menos estrellas, capacidad económica, medios… pero siempre intentando hacer de ésta, la mejor liga de baloncesto del mundo. En ocasiones con unas medidas más acertadas que otras, pero el camino nunca es unidireccional.

Y por poner un ejemplo, el fin de semana de las estrellas.

En España, tuvimos el aliciente de los hermanos, pero poco más que rascar.

En España, tuvimos el aliciente de los hermanos, pero poco más que rascar.

Hay mil posibilidades de mejora, habiendo tenido años, en la última década, donde transcurrían los eventos y se hacía bastante plano y aburrido presenciarlos.

Muchos hablan de un partido de jugadores Internacionales contra Estrellas estadounidenses, a otros como a mí se nos ocurren ideas como concurso de tiros libres convertidos en 1 minuto (es una pedrada mía). Posibilidades ilimitadas para mejorarlo. La liga lo desea. Pero no se materializan en eventos exitosos. El partido de Rookies contra Sophomores fue un fracaso. Y sí, ellos querían que gustase y saliera bien, pero a veces las decisiones que se toman no salen como uno desea a priori (como a Sam Hinkie y los Sixers con Joel Embiid). Si no arriesgas, no ganas.

El invento de jugadores de primer y segundo año internacionales contra estadounidenses tampoco parece que vaya a funcionar, pero lo intentan. De una u otra forma, tratan de mejorar el producto.

Y acabo con optimismo acerca de esta franquicia que tanto da que hablar por sus movimientos y resultados “indignos” para algunos. Porque Embiid todavía no se ha estrenado (muchos pensarán que nunca lo hará, otro Greg Oden, etc), Saric desembarca el próximo año y tienen rondas de draft para dar y tomar en el presente curso (un top 3 asegurado junto a la elección de primera ronda de Heat y Thunders).

Y respecto al día a día, los rookies Okafor y McConnell están rindiendo muy positivamente noche tras noche junto al agradable desarrollo de Robert Convigton y Nerlens Noel.

Reunidos, en España, para ver a Dario Saric.

Reunidos, en España, para ver a Dario Saric. El croata llegaría como parte del proceso de tanking.

Veremos que pasa con este ejemplo de tanking tan criticado en el presente, pero acabaré recordando una sola cosa:

Hace no muchos años, en la temporada 2009-10, en la que Curry debutaba en la NBA, estos maravillosos Warriors lograban únicamente 23 victorias ya con la estrella en el equipo. Esta misma franquicia, desde 1994 hasta 2012 únicamente accedió en un curso a la post-temporada, cayendo en primera ronda. Y ahora, en el año 2015, campeones y a punto de conseguir lo que nadie en la historia.

Sólo el futuro dirá si esta forma de tanking fue un ejemplo a seguir, pero si hay algo cierto en todo esto, es que entrenador y jugadores hacen y harán todo lo posible para conseguir los mejores resultados dentro de la cancha. Lo que pase fuera de ella, ya no es culpa o mérito suyo.

2 comentarios
  1. planckito
    planckito Dice:

    Me encanta Philadelphia, por lo que representa para la historia – especialmente de USA – y por lo que representa para el baloncesto: Wilt the stilt, Dr. J, The Answer, etc. Yo creo que los Sixers del 83 (4-0 a los Lakers) es uno de los mejores equipos de la historia.. Por cierto, los Warriors nacieron en Philly y se trasladaron primero a San Francisco y después a Oakland. Sin aquellos chicos de Philadelphia, probablemente, hoy no existirían estos Golden State

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    • Ángel Herrera Revilla
      Ángel Herrera Revilla Dice:

      Muy bien hilado lo de la procedencia de los Warriors, es algo que no mucha gente conoce. El presente no hace justicia a la historia de la franquicia, éso es cierto. Compartimos gustos en cuanto a la ciudad e historia tanto de Philadelphia como de aquellos Sixers. Un quinteto con Cheeks, Iverson, Julius Erving, Mo Malone y Wilt Chamberlain creo que si podría plantar cara a estos Warriors xD

      Responder

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