5 equipos que cambiaron la historia de la NBA y del baloncesto

5 equipos que cambiaron la historia de la NBA y del baloncesto

La NBA constituye uno de los mayores productos deportivos mundiales. Los sucesivos comisionados han luchado para hacer crecer el producto y consiguientemente el deporte. Decisiones como la lotería del draft, la hand-check rule o la línea de 3 puntos han cambiado la forma en la que se juega al baloncesto. Hay equipos que cambiaron la historia de la NBA y del baloncesto. Cambiaron cosas que han elevado el éxito de audiencia de la liga de baloncesto norteamericana hasta cotas altísimas. Pero hay algo que escapa de las manos de los altos directivos: la voluntad de los equipos, jugadores y entrenadores.

La famosa frase de Marx «la confrontación entre clases es el motor de la historia» podríamos trasladarla al baloncesto. Aunque no sea la lucha entre clases, sí podemos decir que existe una dialéctica entre el estilo de juego dominante y aquel que llega para cambiar las normas. Este factor de cambio pasará a ser la norma y, cuando su juego se encuentre de alguna manera caduco, vendrá una nueva corriente que lo combata y transforme.

Equipos históricos de la NBA

Los 5 equipos que trataremos aquí han cambiado, de una manera u otra, la NBA e incluso el baloncesto mundial. Ya fuera social o deportivamente, supusieron una revolución. Todos ellos fueron laureados en mayor o menor medida, pero hoy analizaremos su trascendencia más allá de las victorias.

Los Lakers del Showtime (1979-1990)

A finales de la década de los 70, la NBA pasaba por uno de sus peores momentos. Audiencias pésimas, dificultad para conseguir buenos contratos televisivos y pabellones vacíos. La retirada de Chamberlain y Russell había provocado el descenso del interés del público. Pero en la ciudad de las estrellas había un hombre que tenía la clave para que aquello cambiara. Ese hombre era Jerry Buss.

Jerry Buss, creador de los Lakers del Showtime

Jerry Buss, creador de los Lakers del Showtime. Imagen de flipchip, en Wikimedia.

El magnate de la construcción planeaba comprar los Lakers y convertir al equipo en algo más que baloncesto, en puro espectáculo. Así fue como nació el showtime, un estilo propio tanto dentro como fuera de la cancha. Dentro de ella, pases espectaculares, mates, ganchos… Pero sobre todo una filosofía: el contraataque. Fuera de ella, fanfarria, estrellas de Hollywood y animadoras.

A pesar de que otros técnicos como Doug Moe llevarán este estilo de juego rápido a su máxima expresión en términos de estilo, fue Pat Riley el encargado de llevarlo a lo más alto en cuanto a resultados. Entre 1980 y 1988 los Lakers ganarían 5 títulos comandados por Johnson, Jabbar y Worthy. De esta manera, los Lakers, junto con los Celtics de Bird, consiguieron poner a la NBA de nuevo en el mapa y alcanzar un éxito desconocido para la liga. Aquellos enfrentamientos conformarían una de las mayores rivalidades de la historia de la liga, alternándose en la consecución de títulos en aquella década. Aquellos 5 anillos de los Lakers superarían a los 3 que conseguirían los verdes, proclamándolos vencedores de aquella exitosa década

Las asistencias, elemento distintivo de los Lakers del showtime

La marca de 31.4 asistencias por encuentro conseguida por los Lakers en la temporada 84-85 permanece a día de hoy como la más alta jamás conseguida. Pero no solo sobresalieron en la distribución de balón, consiguieron la 11ª mejor marca de anotación y la 5ª en porcentaje de tiros de campo efectivo de la historia. Y hasta 5 temporadas de aquel equipo aparecen entre las 10 mejores marcas en lo que a asistencias por partido se refiere.

Muchos otros factores, como la línea de 3, ayudarían a cambiar la NBA para siempre en aquellos años. Pero este fue sin duda el mayor exponente de lo que supuso un cambio radical en la liga. Los enfrentamientos entre el showtime angelino y el big three de Boston darían forma a una década que muchos consideran la más prolífera.

Kareem Abdul-Jabbar, emblema de los Lakers del Showtime.

Kareem Abdul-Jabbar, emblema de los Lakers del Showtime. Imagen de Kip-koech, en Flickr.

Los Bad Boys de Detroit (1987-1991)

La década de los 80 estaba siendo dominada por el binomio Lakers-Celtics. Entre ambos se repartieron 8 de los 9 títulos entre 1980 y 1988. Desplegando un juego vistoso y muy ofensivo, como ya hemos dicho, la década estaba siendo todo un éxito para el público, que amaba a los jugadores. Pero a finales de aquella década hubo un equipo que basó su juego en las antípodas de lo que los 80 significaban. La defensa, la agresividad, la falta de decoro y la rebeldía fueron su seña de identidad. Aquel equipo, establecido en la ciudad de Detroit, sería conocido como los Bad Boys.

Odiado por gran parte del público, se convirtió en el puente entre los 80 y los 90, y cambiaría el juego de las 2 décadas siguientes. Si en la ciudad de Los Ángeles todo eran luces, estrellas y farándula, en Detroit era todo lo contrario. La ciudad obrera por excelencia y una de las más conflictivas del país. Y al igual que los Lakers, los Pistons trasladaron esa idiosincrasia dentro de la pista. Pudiera parecer que los Bad Boys no conocían las reglas y eran unos bárbaros, pero su secreto era precisamente el conocimiento del juego. Una plantilla llena de perros de presa y de jugadores sin escrúpulos, igual de capacitados para anotar canastas que para pegar puñetazos al rival.

Los Bad Boys de Detroit eran Isaiah Thomas…

Isiah Thomas era la estrella de aquel equipo. Un jugador menudo cuyo grácil movimiento por la pista podría ser comparado con el de una mariposa, casi hasta parecía flotar. Su fiel escudero era Joe Dumars, cuya personalidad distaba mucho de la de sus compañeros, pues apenas tenía salidas de tono. A partir de ese punto el resto de jugadores podrían ser considerados puros matones. Desde Rodman a Laimbeer, pasando por Mahorn, formaban un equipo cuya defensa, tanto por calidad como por físico, era infranqueable. Y si alguien se atrevía a superarla, ellos se encargarían de sacarlo del partido, como harían en numerosas ocasiones con jugadores de la talla de Bird o Jordan.

… y mucha defensa

Pero centrándonos en el factor transformador, los Bad Boys introducirían a la NBA en la época más defensiva de su historia. Probaron que no había que meter más canastas, sino hacer que el rival anotara menos. La liga bajaría hasta mínimos históricos en ritmo en los 90 y 2000. En el apartado de las reglas, fueron instigadores directos del endurecimiento de las penalizaciones por cometer flagrantes, cuya división en 2 tipos, realizada en 1990, permanece hasta el día de hoy. Indirectamente, se introducirían en la competición otras normas con intención de disminuir la defensa excesivamente agresiva. Podríamos destacar la hand-check rule, que prohibía al defensor controlar al atacante con la mano.

Aunque su mayor contribución a la NBA históricamente quizá forme parte de la leyenda. Las famosas Jordan Rules evitaron entre 1988 y 1990 el avance de Jordan en Playoffs. Además, les permitirían llegar a las Finales, alzándose con el título de campeones en las dos últimas. Estas reglas especiales consistían en evitar que Jordan anotara a toda costa, con dobles e incluso triples marcajes o faltas duras para evitar la canasta. Esto enardecería el espíritu de superación de Jordan, motivándole a conseguir seis anillos en la próxima década y convirtiéndole en quizá el mejor jugador de la historia.

El Dream Team de Barcelona (1992)

El único equipo de los que se tratan en este artículo que no solo no jugó más de una temporada juntos, si no que ni siquiera llegaron a estar juntos más de 2 meses. Aún así, son quizá el equipo más emblemático de la historia. Su aportación a la globalización del baloncesto y al establecimiento de Estados Unidos como ente supremo del deporte no tienen parangón. Su nacimiento se enmarca en una época en la que, hasta esos Juegos Olímpicos, los jugadores debían ser amateur. Algo que ningún equipo cumplía salvo el combinado norteamericano, que formaba su selección solo con jugadores universitarios.

Por eso en 1992 la selección americana estaba dispuesta a dar un golpe sobre la mesa tras su decepcionante bronce en 1988. Para ello construyeron el que quizá sea el equipo más dominante jamás visto sobre el parqué. Nombres como Magic Johnson, Larry Bird, Michael Jordan o Karl Malone integraban la lista que quería devolver a Estados Unidos su lugar en el podio. Entre los 12 jugadores que componían la plantilla amasarían en su carrera un total de 16 MVPs, 11 MVPs de las finales de la NBA y 117 selecciones para el All-Star. Una auténtica barbaridad, que hubiera aumentado de no haber sido por el veto que Jordan puso a la participación de Isiah Thomas debido a su mala relación con los Bad Boys.

Michael Jordan, uno de los legendarios integrantes del Dream Team.

Michael Jordan, uno de los legendarios integrantes del Dream Team. Imagen de Gapvenezia, en Wikimedia.

El Dream Team, de exhibición en exhibición

En su primer partido en los Juegos contra Angola aplastaron a los africanos, anotando 68 puntos más que ellos. Una exhibición de potencia y poderío que continuaría durante todo el torneo. Aquel equipo de ensueño consiguió anotar 117 puntos de media por partido, con casi 44 de ventaja sobre sus rivales. La actuación más destacada del equipo que Chuck Daly manejó, con muy buena maña tratándose de estrellas de semejante calibre, fue la de Charles Barkley, principal estandarte del equipo, que parecía ser el que más en serio se tomaba el paseo militar. Aunque todo ello sin dejar de lado su faceta más socarrona.

El impacto que aquellos 12 jugadores dejaron en Barcelona supondría un cambio radical de la visión que el resto del mundo tenía de la NBA. La gente pudo ver por primera vez la verdadera distancia que había entre aquellos jugadores y el resto del planeta. Esto a su vez motivaría la oleada de jugadores extranjeros que se atrevieron a dar el paso e intentar conquistar la liga americana. Pero no solo cambió la NBA, cambió el baloncesto mundial, que empezó a crecer en todos aquellos países en los que la leyenda del Dream Team tuvo impacto.

La lista de jugadores internacionales en la NBA alcanzó en 2016 la cifra de 113 componentes, récord aún vigente. Un número inimaginable en la época del Dream Team, pues multiplica casi por 5 los escasos 24 jugadores extranjeros que en 1994 competían en la mejor liga del mundo. Y es que por más equipos a los que se intente comparar y dotar del sobrenombre de Dream Team, ningún otro combinado ha conseguido aquella magia y aquel dominio sobre sus rivales.

Los Spurs del último anillo (2012-2014)

Hablar de los San Antonio Spurs es, sin duda, hablar de éxito y de anillos. Es hablar de una dinastía que tuvo vigencia de casi dos décadas y que consiguió el campeonato en 3 décadas diferentes. Elegir uno de esos anillos podría parecer una tarea difícil, sino fuera porque su último anillo fue conseguido con un juego al alcance de muy pocos. A pesar de las grandes actuaciones y momentos que el resto de los años de dicha dinastía nos brindó, ninguno parece acercarse a lo que las dos finales seguidas significaron para la NBA.

Su juego maravilló a todo aficionado que seguía la NBA y es considerado por mucha gente entre las más bellas formas de jugar al baloncesto. El declive de su big three: Parker, Ginobili y Duncan, y los ciernes de la explosión de la que sería su futura estrella, Leonard, posibilitaron su creación. Esa falta de un jugador dominante y abundancia de jugadores que podrían ser segundas espadas fueron el caldo de cultivo perfecto para crear un sistema de juego coral basado en el extra pass.

El juego bonito por bandera

Un equipo cuyo juego es casi inconmensurable, pues las estadísticas poco pueden contarte acerca de la calidad del juego. Y es una bonita metáfora de lo que es Popovich, un opositor del régimen de la eficiencia y la estadística. Pero sí que podemos encontrar una marca que identifica perfectamente lo que aquel equipo consiguió. En 2014 se convirtieron en el único equipo en la historia de la NBA en conseguir el anillo sin tener ningún jugador que superara los 17 puntos. Además contaban con hasta 8 jugadores por encima de los 9 puntos y hasta 6 por encima de las 2 asistencias.

Ha pasado poco tiempo y quizá su impacto, al igual que sus estadísticas, no son tan palpables como en otros casos. Pero la capacidad de jugar un baloncesto tan coral y ganar con ello, sobre todo al súper equipo que formaban aquellos Heat, es algo reseñable. Y es que precisamente fue ese enfrentamiento con Miami lo que marcó la existencia. Su derrota en las finales de 2013 fue el germen de la maximización del colectivismo en la cancha. Y su victoria en las de 2014 constituyó la máxima expresión del altruismo en el baloncesto.

Gregg Popovich dirigirá la plantilla de San Antonio Spurs 2019-20.

Popovich, la leyenda de San Antonio. Imagen cedida por Guillermo Mayol.

Así mismo la composición de su plantilla fue de unas características nunca vistas. De los 16 jugadores que jugaron al menos 100 minutos aquella temporada, 9 eran nacidos fuera de los Estados Unidos. Más de la mitad de la plantilla extranjera, algo nunca visto y que fue claramente influenciado por la expansión internacional de la NBA que inició el Dream Team.

Tiempo corto, pero inolvidable

A pesar de su escasa extensión temporal, el juego que llegaron a desarrollar fue de una calidad asombrosa y de una vistosidad que pocos equipos han conseguido alcanzar. Un equipo con un juego casi de otro tiempo, uno en el que lo que valía era lo que las cámaras mostraban y no lo que se podía leer en una tabla. Un equipo que enamoró a todo aquel que tuvo la fortuna de verlo y que puso un broche de oro a una dinastía histórica.

Los Warriors de Curry (2014-2019)

El último de los equipos que ha conseguido cambiar la NBA está desapareciendo en estos mismos instantes. A pesar de que poca gente quedará por conocer este equipo, es necesario mencionarlo. Un equipo supeditado a un jugador, pero que ha conseguido sus éxitos mediante el juego en equipo. Una estrategia basada en el colectivo, pero un colectivo formado por individuos excepcionales. Es difícil intentar decidir cuál ha sido el equipo que mejor baloncesto ha practicado en la historia de la liga sin nombrar a esta dinastía.

Su nacimiento estuvo basado en la adquisición de piezas vía draft. Jugadores como Curry, Thompson o Green son claros ejemplos de la obtención de jugadores del más alto nivel sin necesidad de traspasos ni de firmar agentes libres externos. A pesar de está filosofía inicial, más tarde daría un golpe de efecto a la liga firmando a Kevin Durant, una superestrella que se añadiría a los otros 3 All-Stars que ya poseía la franquicia de La Bahía. De estas dos maneras conseguirían alcanzar las finales de la NBA durante 5 años consecutivos. En 3 de esas 5 finales se llevaron el preciado anillo a Oakland.

Ahora bien, ¿cuál ha sido el secreto del éxito para estos Warriors? El juego combinativo. 4 de las temporadas de estos Warriors se cuentan entre las 20 mejores de la historia de la liga. Destacando especialmente la 2016-2017, la primera de Durant en Golden State, con 30.4 asistencias por partido. Este estilo de juego, impuesto por Steve Kerr, estaba basado en los bloqueos indirectos, el movimiento de balón y un gran acierto desde el perímetro.

El triple, la herencia de los Warriors

Ha sido en esa faceta del triple donde reside su impacto en el juego. Desde la temporada 2013-14 el número de triples intentados por partido de media ha aumentado más de un 50%. Los casi 34 triples que intenta por noche cada equipo están directamente relacionados con el éxito cosechado por los Warriors. La mayor muestra de este triunfo fue la temporada 2015-2016, en la que su acierto de 3 fue del 41.6%, el más alto de la historia. En esa temporada intentaron 31.4 triples por partido. Estos dos hechos, unidos a la fiebre actual por la estadística, provocaron envidia en el resto de equipos, que ansiaba esos mismos resultados, por lo que procedieron a imitarlos, aunque sin el mismo éxito arrollador.

Curry ha conseguido ser la máxima expresión del tiro exterior, convirtiéndose en el jugador con más triples en una temporada de la historia, superando los 400. A esta hazaña habría que añadir los 13 triples que anotó en 2016 y que solo han sido superados por su compañero Klay Thompson, actual poseedor del récord. Y es que el escolta es otro habitual de las marcas históricas. Si hubiera que destacar una actuación sería la del sexto partido de las finales de conferencia de 2016. En aquel partido anotó 11 tiros de 3 que darían la victoria a los Warriors, que se jugaban su eliminación.

Igualmente han sido culpables del aumento del ritmo del juego, que, por primera vez desde 1989, superó la temporada pasada las 100 posesiones por partido. Salvo la temporada pasada, los Warriors han estado a la cabeza de la liga en esta estadística, posicionándose entre los 5 primeros puestos de la liga. Este juego rápido, unido a su buena distribución de balón, les permitía atacar con la defensa desprevenida.

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