Walton, tenemos un problema

Debía ser el año. Todavía se está a tiempo de que lo sea. Son tan solo poco más de un par de partidos los jugados hasta la fecha. Aún hay tiempo y temporada. Sí, hablo de los Sacramento Kings 2019-2020 de Luke Walton. Porque tras empezar a reconquistar el corazón de unos desencantados aficionados a base de un estilo de juego rápido y divertido comandado por Fox y Hield la temporada pasada, el comienzo de esta vuelve a ser un jarro de agua fría vertido sobre esa llama despertada.

Y no es que el verano haya supuesto la salida de talento de la plantilla. Al contrario. Sus adquisiciones en la agencia libre fueron hechas con buen ojo y bastante atino. Piezas que encajaban en el proyecto y que venían a seguir completando una plantilla en zonas necesarias. Llegaron Richaun Holmes y Dedmon para reforzar el juego interior, Cory Joseph para aportar desde la segunda unidad y Trevor Ariza para ocupar el puesto de 3&D tan necesario en esta época moderna.


Y todo ello sumado al núcleo duro de la plantilla de la temporada 18/19 debía ser la confirmación del proyecto para regresar a los Playoffs. Pero en estos primeros partidos, la realidad es otra muy distinta. Hay mucho trabajo por hacer si los Kings quieren estar peleando por los puestos de acceso a la postemporada.

Los Sacramento Kings 2019-2020 son un desierto en defensa

En el seno de la afición al baloncesto siempre hay un axioma que se repite con frecuencia a pesar de estar comprobada su veracidad. ‘Un ataque gana partidos, una defensa gana campeonatos’. Y es cierto. Una gran defensa es la primera pieza sobre la que cimentar un proyecto ganador. Someter a tus rivales en tu zona y obligar a trabajar cada canasta con sangre y sudor es algo propio en cada equipo campeón o al menos que roza las finales.

Y esa tan nombrada ‘defensa’ en los Sacramento Kings aún no ha hecho presencia en ninguno de los partidos que llevamos de temporada. La defensa del lado débil es, básica y simplemente, inexistente. Todos los equipos rivales con los que se han dado cita han hecho del lado sin balón su mina de puntos. Un oasis de paz y tranquilidad en el que poder realizar un tiro sin relativa complicación ni oposición.

Pero ahí no acaba el problema. Si el lado débil decíamos que era una sangría, la defensa individual tampoco está siendo excelente. Tan solo Richaun Holmes, Trevor Ariza y Nemanja Bjelica, actualmente, cuentan con un ‘Defensive-Box Plus/Minus’ (indicador que mide la aportación defensiva de cada jugador por 100 posesiones) en positivo.

Son el segundo equipo que más porcentaje en tiros de dos permite al rival con un 61.5% de toda la liga. Algo que, si se quiere aspirar a algo durante la temporada, debe cambiar para bien. Siguiendo con más datos, cuentan con el tercer peor ‘DefRtg’ de la competición con 115.4 puntos por partido y ningún jugador del equipo cuenta con un ‘defensive rating’ individual que sea inferior a los 112 puntos. Un auténtica sangría atrás.

Un ataque por debajo de lo esperado

Si los problemas de los Kings tan solo residiesen en la defensa, no serían tan graves. Pero van más allá. Si decíamos que la defensa de los de Sacramento tiene muchas y muchas zonas donde mejorar, el ataque de los de Luke Walton tiene también demasiado trabajo por delante. Porque la temporada pasada, bajo el amparo de Dave Joerger, una de las señas de identidad del equipo fue un estilo de juego en ataque rápido. Un estilo, a priori, caótico desde fuera pero que rezumaba orden en las transiciones rápidas y el ritmo alto que imprimían a los partidos. Se corría, pero se sabía lo que se hacía. Y una parte de la ecuación la siguen manteniendo, siguen corriendo. Pero no hay orden ni se toman las decisiones correctas.

Y es cierto, los Kings siguen corriendo mucho en sus ataques. Es más, llevan un ritmo más alto. Porque, si la temporada pasada su ‘Pace’ quedó registrado en 103.1 posesiones por partido, este año han subido levemente hasta las 103.7 posesiones.

Entonces, ¿qué falla en el ataque?

Principalmente la toma de decisiones y el movimiento de balón. Reparten por partido 16.4 asistencias, lo que supone una disminución del 34.4% respecto a la pasada campaña, donde la cifra por partido era de 25.4 por partido. Una disminución de las asistencias pero con un pace mayor, es sinónimo de tiros rápidos sin mucho movimiento de balón previo y de un peor movimiento de balón hasta encontrar al jugador en mejor situación. Además, hay que sumar a ello el número de pérdidas. Registran 20.7 por partidos, algo terrible para las aspiraciones de un equipo.

Además, tan solo Fox, Bogdanovic y Cory Joseph superan las dos asistencias por partido de promedio. Siendo además dos de los tres los bases de las respectivas unidades de los Kings durante los partidos. Todo esto, sumado a lo anteriormente mencionado, da como resultado uno de los peores ataques de la liga. Anotan tan solo 96.7 puntos por partido (la anotación más baja de toda la liga), su ‘OffRtg’ es también el peor de la competición con tan solo 92.6 por cada 100 posesiones. Esto, sumado al apartado defensivo, dan un verdadero drama en la capital californiana.

Esperando a Marvin Bagley III

A perro flaco, todos son pulgas. Y si los problemas ya eran suficientes como para preocuparse, la lesión de Marvin Bagley III supone la puntilla a un comienzo de temporada nefasto y para olvidar. El joven interior se perderá entre 4 y 6 semanas por una fractura en un dedo de la mano. De seguro que su aportación al equipo en ataque, ayudaría a solucionar parte de los problemas que tienen los Kings y por lo menos empezar a hacer funcionar y solucionar uno de los problemas de los Sacramento Kings en este inicio de temporada.

Luke Walton tiene mucho trabajo por hacer para solucionar los problemas defensivos y engrasar un ataque que es capaz de enamorar a propios y extraños si funciona como puede hacerlo. Trata de arrancarlo, Luke. Trata de arrancarlo.

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