Franjirrojos y granotas: El fin de una era

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Ferran Andrés

Desde 2013 cubriendo la información del Valencia Basket desde diferentes radios y webs. Director de El Show de la Canasta. Marketing digital. En esta web me encontrarás hablando de fútbol.

Análisis del descenso del Levante y Rayo Vallecano

El descenso a Segunda División de Levante y Rayo Vallecano supone el fin de una era en los 6 y 5 años que ha durado respectivamente la última aventura de ambos conjuntos  en la élite de nuestro fútbol. Desde dos prismas distintos, desde dos formas antagónicas de entender el juego, desde la solidez defensiva y el contraataque del conjunto mediterráneo al fútbol al límite, alegre y de defensas a mitad de campo del ‘Rayito’ de Jémez han ido forjando un estigma positivo en el imaginario colectivo del aficionado de a pie, ese que siente el fútbol de verdad.

Son muchos los factores que podríamos enumerar como causantes de unos descensos que todos nos temíamos que más tarde o más pronto iban a llegar en el seno de dos clubes humildes. Tal vez al Levante le ha faltado un delantero todoterreno, capaz de zafarse a pecho descubierto con las defensas, como sí lo tuvo en las pasadas temporadas, llámese Martins, Koné o Caicedo. Tal vez al Rayo le ha faltado que un jugador como Lass hubiera estado más enchufado en lo deportivo y no con el cable cruzado en discutir con su técnico… Quién sabe.

Lo cierto es que se ha acabado una era que ha dejado de por medio cosas muy bonitas como el alcanzar unos octavos de la Europa League en  la primera participación europea del Levante o un Rayo codeándose con los ocho mejores de la liga.

El equipo del norte de la ciudad de Valencia no debería pasar apuros para mantener la categoría, de hecho el objetivo debe ser volver a subir la próxima temporada. Los 13 millones que cobrará por el seguro de descensos, acumulados por criterios de años en primera, resultados deportivos y derechos televisivos durante los seis años, aseguran la estabilidad económica convirtiendo a la entidad granota en una de las más ricas el próximo curso en Segunda. La deuda con los bancos (15,5 millones) está aplazada hasta 2035 y la próxima obligación de pago entre los diferentes acreedores no expira hasta 2020, tras asumir 3,5 millones de gasto en dicho concepto este curso que se pagarán sin problemas debido al superávit de ejercicios anteriores, lo que hace que el ascenso deba ser un objetivo primordial desde el principio a pesar de la caída de ingresos y el adiós de muchos jugadores de la plantilla, los cuáles verán reducida su ficha un 50% tras el naufragio deportivo.

Mariño y Medjani se lamentan.

Mariño y Medjani se lamentan.

A nivel deportivo las cosas se van aclarando. El ex jugador Tito vuelve a casa para ser el director deportivo, ayudado por Carmelo del Pozo, mientras que hoy se ha anunciado que Rubí no seguirá, en una decisión coherente para no repetir el error de la pasada temporada dándole un proyecto de temporada a un entrenador que venía para salvar al equipo en unas circunstancias especiales (Mendilibar).

La situación del Rayo, por contra, el algo más incierta y convulsa. Falta por ver si seguirá Paco Jémez, difícil tras haber rechazado la primera oferta, y sobretodo Felipe Miñambres el director deportivo del equipo de los últimos años que cuenta con una oferta del Celta de Vigo. Perder a los dos significaría, en especial a Jémez, un vacío anímico importante pero también un vacío entendible y lógico dadas la circunstancias. Un vacío también sobre el que empezar a construir la base de una nueva realidad. En el apartado económico el club va saliendo de la venenosa herencia de la familia Ruiz Mateos tras el balón de oxígeno que supuso el  convenio de acreedores firmado en 2013 y su deuda se encuentra en torno a los 15 millones de euros. Los acuerdos comerciales a los que ha llegado el club estos últimos años, en especial con su principal sponsor Qbao, le permiten tener tranquilidad a pesar del descenso.

Paco Jémez llora tras el descenso del Rayo.

Paco Jémez llora tras el descenso del Rayo.

De cómo se muevan ambos conjuntos este verano en el apartado de altas y bajas y de cómo gestionen toda la vorágine económica así como del fichaje (o permanencia en el caso rayista) de su inquilino en el banquillo harán que dentro de un año por estas fechas podamos estar hablando de un retorno a la élite.

Es hora de reconstruir y empezar de nuevo. Analizar en qué se ha fallado y recuperar los valores que hicieron a dos humildes clubes asombrar al fútbol español. Vuelvan lo más pronto posible, con ellos en la élite el fútbol será algo más creíble y romántico.