Paco Alcácer ¿qué ficha el F.C. Barcelona?

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Vicente Breso

Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Amo el fútbol y estoy enamorado del baloncesto. Escribir sobre ellos es la leche.

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Paco Alcácer ya es jugador del F.C. Barcelona, un fichaje del que se ha hablado mucho en las últimas semanas y que por fin se ha materializado. Quizás es la contratación de más bombo del club catalán en este mercado veraniego, si bien el rol del valenciano se adivina menos importante que el de otros como Umtiti e incluso André Gomes. Pero, ¿quién es Paco Alcácer? ¿por qué tantas expectativas?

Un tipo normal con un físico corriente

Paco Alcácer, natural de Torrent (Valencia), mide 1,76 metros y pesa 71 kg, datos naturales para un chaval de 23 años, nada anormal que nos haga pensar que estamos ante un superdotado a nivel físico. Y así es, Paco no destaca por ser un prodigio atlético, no posee un sprint destacable ni un salto vertical que llame especialmente la atención. No, Paco vive de otras cosas.

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Alcácer se saluda con Ayestarán. Fuente: sport.es

Paco Alcácer es un jugador al que no se le puede exigir un despliegue físico fuera de lo normal, sus cualidades imposibilitan que estemos ante un futbolista que pueda decidir el partido con un cambio de ritmo o una carrera frente a la portería rival después de driblar a dos o tres rivales. En este sentido, será un rara avis en una delantera acostumbrada a manejarse en cualquier espacio y en cualquier distancia, jugadores hiper completos que deberán entender que Paco es un especialista del gol y no de otra cosa.

Animal de área

El juego de Alcácer está enfocado al gol, cualquier otra cosa no es más que una distracción para él e incluso un perjuicio para su propio equipo. Paco no vive de la asociación, ni le gusta ni necesita intervenir en el juego colectivo para ser protagonista: sus energías van enfocadas a conseguir la mejor posición para anotar gol. Nada más. Fuera del área su juego se reduce a ofrecimientos básicos y pases sencillos, nada del otro mundo. No representa un peligro real para el conjunto rival a menos que se le deje armar el disparo.

Si fuera del área tenemos a un tipo normal, dentro de ella sufre una transformación. Especialista en el desmarque en pocos metros, disfruta con centros fuertes y planos, donde suele intuir el destino del centro de su compañero y aprovecha ese instinto para conectar el remate a poca distancia de la línea de gol. Cuanto más cerca del arco, mejor es Alcácer. Con tanto jugador de calidad a su alrededor el delantero valenciano podrá vivir en su hábitat natural durante muchos más minutos que en su anterior club, ya que además los equipos rivales tienden a encerrarse en su área durante casi todo el partido, algo que puede aprovechar para dar rienda suelta a su idilio con el gol.

Demasiado invisible, unidimensional y  peligrosamente intrascendente

Cierto es que no es un jugador que llame especialmente la atención, para apreciar verdaderamente el juego de Paco Alcácer hay que haberle visto en unos cuantos partidos. En ocasiones da la sensación de que el partido transcurre por un sitio y Paco está en otro. No interviene, no está cerca de la pelota, no baja un balón aéreo…en definitiva puede parecer que su propio equipo juegue con uno menos y eso, en determinados partidos se echa mucho en falta.

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Paco Alcácer y Andrés Gomes, compañeros antes en Valencia y ahora en Barcelona. Fuente: ecodiario.eleconomista.es

En sus pocas recepciones fuera del área no es de los que deja su sello. Tiene inteligencia suficiente para soltar la bola y buscar la pared con algún socio, pero sus limitaciones físicas impiden que muchas de estas combinaciones sean realmente trascendentes en el cómputo global. Su poca velocidad le hace inofensivo en banda y por si fuera poco no es hábil en el regate.  Con tantas limitaciones físicas y técnicas en la mayor parte del terreno de juego, su dependencia del gol es absoluta. Cuesta juzgar a Alcácer más allá de sus goles.

El delantero puede ser una amenaza por su facilidad para inventar el desmarque y acertar en la definición, más si cabe si el resultado es adverso y no le quedan muchos minutos al crono. Alcácer no necesita demasiados ofrecimientos del equipo para hacer gol, llega de la nada, como si tuviese una especie de imán. Eso sí, si la pelota está extremadamente lejos del imán, las cosas se complican. No es alguien que pueda marcar diferencias con muchos espacios por delante, algo que agradecen la mayoría de los delanteros. No es rápido, no es potente ni saca ventaja al defensor en carreras largas. Más bien lo contrario.

Su pasado en el Valencia y su rol en el Barça

Es el cuarto delantero. Los mandamases el Barça lo han repetido hasta la saciedad y él lo sabe y lo acepta. Paco ha preferido ser cola de león a cabeza de ratón, algo perfectamente respetable y de lo que se nutrirá el conjunto catalán.

Si pensamos en alguien capaz de hacer goles en pocos minutos, a priori Alcácer es el delantero ideal. Así lo ha visto Robert Fernández y así lo ha atestiguado Luis Enrique, que ha preferido a un delantero más específico como Paco a un jugador multitarea como Munir, que le ofrecía soluciones en todas las posiciones de ataque. A diferencia del hispano-marroquí Paco sólo tiene espacio como delantero centro, no tiene nada que hacer fuera de ahí.

Paco Mestalla

Paco Alcácer en su última presentación como valencianista. Fuente: superdeporte.es

Paco Alcácer no ha conseguido triunfar en el Valencia, esa es la realidad. A sus casi 23 años no ha explotado del todo, a pesar de tener a gran parte de la hinchada enamorada sus cifras goleadoras son notables ( 11 y 13 goles en liga en las dos últimas temporadas) pero lejos de otros delanteros recientes del equipo ché como Soldado o Villa, cuyos guarismos llegaron a superar la veintena en varias temporadas.  Alcácer ha sido un jugador importante en su club y ha sido, sin duda, su mejor activo en ataque en las últimas dos temporadas, pero bien su rendimiento personal o bien el rendimiento del equipo han hecho que su trayectoria como valencianista haya sido demasiado irregular.

Alcácer no ha tenido tiempo de convertirse en el gran ídolo de Mestalla, feudo de un equipo falto de referentes con demasiados cambios a todos los niveles. Ésta hubiese sido, quizás, la temporada de su examen final, en la que hubiese explotado del todo o se hubiese quedado por el camino. No lo sabremos, pues tendremos que ponderarlo desde otro ángulo, no como líder sino como complemento, un futbolista de rendimiento express.

De azulgrana se prevé un Alcácer más activo, con menos espacios por delante pero más decisivo en los metros finales. Puede ser un excelente finalizador aprovechando la visión de juego de Neymar y sobre todo de Leo Messi. Con Suárez la combinación es algo más inverosímil, pero posible. Su rendimiento, como toda su carrera, estará basado en la cantidad de goles que pueda conseguir en los pocos minutos en los que Luis Enrique no pueda contar con su tridente estrella. Si entra para resolver un entuerto y canta bingo unas cuantas veces, su fichaje estará justificado. Si por el contrario sus cifras goleadoras no están a la altura, no hay nada en su juego ni en la grada que pueda salvarle.