El Alavés llega a la final a costa de un timorato Celta

Análisis semifinal Copa del Rey Alavés Celta

Por primera vez en sus 96 años de historia el Deportivo Alavés jugará una final de Copa del Rey tras ganar en Mendizorroza 1-0 al Celta de Vigo, que cayó por segundo año consecutivo a los pies de una gran final. El gran partido y la intensidad de los babazorro posibilitaron la gesta ante un Celta muy temeroso.

El partido se inició con un gran empuje de los locales, fruto del ambiente y las ganas que trasladaba la hinchada de Gasteiz. El Celta, conocedor de la situación, sin agobios despejó el peligro y poco a poco comenzó a asentarse en el terreno de juego. Fue en el minuto 10 cuando los de Berizzo apretaron y jugaron al nivel que acostumbra. En el 10 fue cuando Iago Aspas tuvo la primera gran ocasión del choque, con un remate que salvó Pacheco de manera milagrosa.

El Alavés parecía condenado a defender sin el balón, ya que los vigueses comandaban el encuentro con relativa calma. Pero en el minuto 21 el encuentro dio un nuevo bandazo y, capitaneado por un fabuloso Deyverson, el Glorioso nuevamente llevó la batuta. En este tramo se impusieron las ganas de los locales, que con más corazón que cabeza (y una organización táctica implacable) encerraban al Celta en su campo. Sólo Iago Aspas conseguía dar algo de luz al nublado frente ofensivo olívico, mayoría de acciones de ataque celestes acababan en los pies de los defensores vascos que una y otra vez cortocircuitaban los intentos visitantes.

Chelo Díaz conduciendo el esférico. Análisis semifinal Copa del Rey Alavés Celta

Chelo Díaz conduciendo el esférico. www.elpais.es

Con el descanso a las puertas, el Celta dejó entrever un extraño cansancio físico y mental, muy probablemente fruto de la altísima intensidad que los babazorro imprimieron al duelo. Este factor propició los primeros errores en la salida de balón del club gallego, que empezaba a asustarse de verdad y coquetear con la idea de la eliminación.

La segunda mitad fue absolutamente del Alavés. El Celta salió con la idea de salir a la contra y dejarse llevar por la inercia de los blanquiazules. Con ello el Alavés ganó la posesión, tuvo más ocasiones, defendió mejor y más fácil y finalmente acabó llegando a la gran final de copa. Seguramente en la cabeza del “Toto” se apareció el partido de semifinales del año pasado ante el Sevilla, que por salir muy valiente acabó perdiendo la eliminatoria.

Como digo, el Alavés se cenó al Celta y las ocasiones no tardaron en llegar. Todas nacían de Manu García, él fue eje de la victoria local, excelente en defensa y en ataque, siempre ofreciéndose y apagando los escasos fuegos que aparecían en la zaga del Glorioso. A su lado Llorente se doctoraba, imponiéndose ambos a los centrocampistas del Celta, faltos de ideas. Camarasa, Toquero e Ibai Gómez, a diferencia de en la ida, no sólo se limitaban a defender, atacaban con ahínco y de las botas de Ibai llegó la primera gran ocasión del segundo tiempo. Por último brilló Deyverson, que estuvo francamente desafortunado de cara a gol, pero su entrega fue encomiable. Estaba presente en todas las acciones de ataque, Cabral y Roncaglia soñarán con el brasileño, puesto que erosionó la defensa viguesa hasta conseguir el tan ansiado gol.

El Celta intentaba salir a la contra con peligro, sin embargo la suerte no estaba de su parte y la defensa babazorro seguía tan rocosa como siempre. Iago Aspas, Daniel Wass y sobretodo Bongonda estuvieron desaparecidos. Por otra parte, como mencionamos, el centro del campo no tuvo su día. En defensa el Alavés se mostraba indestructible, destacando la actuación de Kiko Femenía, incordiando en ataque y defensa como pocas veces se ha visto al ex Barça y Hércules.

Celebración del triunfo por parte de los jugadores del Alavés. Análisis semifinal Copa del Rey Alavés Celta

Celebración del triunfo por parte de los jugadores del Alavés. www.lavanguardia.com

El desgaste al que estaba sometido el Celta era brutal, tanto que al final la insistencia gasteiztzarra dio sus frutos. En el 81, el recién incorporado Edgar Méndez, tras prolongación  de Camarasa, fintó a varios defensores celestes, se coló en el área chica y definió ante las mil maravillas a la salida del mejor del Celta, Sergio Álvarez. El mazazo del gol fue total. El Celta salió a por el gol a la desesperada pero el oficio y la muralla defensiva del Alavés bastó para frenar las nerviosas acometidas de los de Vigo.

Finalmente el Alavés jugará la finalísima ante el F.C. Barcelona, gracias a un esfuerzo tremendo. Su poderío táctico y defensivo marcaron la diferencia ante un Celta excesivamente temeroso de perder, sin ser fiel a su estilo y dejando la sensación de no tener las ideas claras.