Diferente sistema, mismo resultado

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Joaquín Serna Sánchez

Futbolero y estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Colaboro en Sportball.

No pudo ser. El sábado el Valencia se presentó en el Ramón Sánchez Pizjuán sabiendo lo que había en juego y la situación en la que se encuentra el club en la tabla clasificatoria. Quizá debido a este contexto y viendo el potencial del Sevilla en ataque, Prandelli decidió cambiar la formación del 4-2-1-3 que llevaba utilizando en los anteriores partidos a un 5-2-1-2. El técnico italiano buscó a partir de este nuevo sistema proteger la línea defensiva y contrarrestar mediante ayudas y coberturas las bandas del Sevilla, en las que se situaban Vitolo y Pablo Sarabia. Lo cierto es que el plan del conjunto ché funcionó bastante bien, y en ocasiones la seriedad con la que el Valencia planteó el partido desesperó al conjunto hispalense, que no sabía cómo llegar al área de Diego Alves. La presión intensa de Nani y Rodrigo supuso la pérdida de balones por parte del Sevilla, que no supo aprovechar estos robos de balón debido a dos malos controles de Enzo Pérez y Parejo respectivamente, que de haber estado más acertados se hubiesen plantado sin oposición a Sergio Rico.

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El Valencia siguió a lo suyo al comienzo de la segunda parte. El equipo se encontraba cómodo en el campo hasta que llegó el error de Garay que inexplicablemente empujó el balón hacia su portería. Lo cierto es que Prandelli volvió a cambiar el sistema dando entrada a Munir, que desde mi punto de vista debería estar en el once titular por delante de un Rodrigo que por mucho que lo intente, no da con la tecla del gol. Fue entonces cuando Cancelo y Siqueira (que debutaba en liga esta temporada y al que se le notó muchísimo la falta de ritmo) adelantaron sus posiciones y la formación cambió a un 3-4-1-2 que dio resultado ya que Munir logró el empate en una gran jugada entre él y Cancelo. Como no podía ser de otra forma, el Valencia acabó perdiendo por un golazo de Nico Pareja que todavía está explicándose cómo colocó la volea al palo izquierdo de la portería de Alves, y lo peor de todo es que en la última jugada del partido, Sergio Rico le hizo la parada de la jornada a Gayà, que remató con el alma un balón que quedó suelto.

Pese a los cambios que se hicieron en la alineación y la seriedad con la que el Valencia jugó un partido que no debió perder, el conjunto del Turia suma una nueva derrota que lo deja 16º en la tabla, en una situación que según dijo Lay Hoon (presidenta de la entidad) deben solventar los propios jugadores. La única nota positiva que se puede sacar del partido de ayer es que probablemente Prandelli haya encontrado con la alineación adecuada de un equipo que sufre mucho cuando le exigen en defensa. El italiano debe ahora recuperar a una plantilla destrozada, cuyo reflejo más claro fue un Gayà frustrado, que tras el partido declaró rotundamente: “no nos sale nada”.

El martes el Valencia deberá visitar al Leganés en Copa del Rey, oportunidad propicia para lograr una victoria que consiga amainar una tormenta que no cesa.