Utah Jazz, un punto y seguido al proyecto mormón

Utah Jazz
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Abel Caride

Amante del fútbol inglés siempre con un ojo en las demás ligas europeas. Gooner y del Athletic. NBA en general, Sixers y Jazz en particular.

Acabar la temporada con un balance de 51-31 es algo positivo para un proyecto. Si tras acabar la temporada así logras llegar a segunda ronda en playoffs entiendes que el proyecto tiene futuro. Esto fue lo que le sucedió a los Jazz en la temporada 2017-2018. Sin embargo el proyecto recibió un duro golpe, la “huida” de Gordon Hayward. A ese golpe le siguieron otros, menores, como las salidas de Hill o Joe Johnson, más adelante, entre otros. Es decir, gran parte de lo que sustentaba el proyecto se había evaporado.

Lindsey revivió el proyecto desde los despachos

Se va tu estrella. Se va tu base titular. ¿Qué haces? ¿Reconstruir? No, le das una vuelta de tuerca al proyecto. Eso es lo que hizo Lindsey, GM de los Jazz, durante el verano y a mitad de temporada. Cierto es, que la adquisición de Ricky Rubio venía en parte para que Hayward se quedase pero no fue así. Con Rubio llegaron Sefolosha, Jerebko y Udoh, jugadores adaptables a lo que Snyder quiere. Con todo esto más Gobert, Ingles entre otros y un muchacho llamado Donovan Mitchell encaraban los Jazz la temporada.

Una temporada que comenzó torcida. Los Jazz llegaron a finales de enero con un balance 19-28. Ricky no encajaba, Gobert se lesionaba, Hood no lideraba al equipo… Pero, no todo era malo. El muchacho, Donovan, estaba sorprendiendo a propios y extraños. Tras haber tocado fondo, Lindsey dio una pequeña vuelta de tuerca traspasando a Hood a cambio de Crowder. Los Jazz ya venían ganando positivamente, sobre todo tras la vuelta de Gobert, pero Crowder añadió más carne al asador. Lindsey logró evitar una reconstrucción y le expuso a Snyder un equipo con el que competir.

La resurrección de los Utah Jazz

Que Snyder es un mago del baloncesto nadie lo duda pero hasta los mejores magos necesitan su tiempo para encontrar la perfección en sus trucos de magia. A Snyder le costó varios meses cuajar a Ricky Rubio con Gobert-Favors y hacer que Ricky y el muchacho Donovan cuajasen como pareja de bases. Con ese balance 19-28, en plena crisis de juego y con un horizonte oscuro Gobert escribió en twitter “no estamos tan mal“. Tenía razón el espigado francés. Los Jazz no estaban tan mal. Desde la derrota contra los Hawks, el 22 de enero, que los dejaban 19-28, los Jazz ganaron 29 partidos y perdieron apenas 6. En ese periodo los Jazz fueron la mejor defensa de la NBA recibiendo 96,5 puntos por cada 100 posesiones.

Los Jazz mutaron y con ello también mutaron cada uno de sus jugadores. Ricky Rubio jugó su mejor baloncesto desde que llegó a la NBA. Cierto es que Ricky bajó a la mitad, 5,3 asistencias por partido, sus pases pero también es cierto que mejoró en las demás facetas. Rubio tuvo su mejor temporada en puntos, 13,1 por partido. También obtuvo los mejores % de su carrera teniendo casi un 42% en tiros de campo y 35,2% en triples. El Ricky Rubio al que flotaban dejó de existir. También dejó de existir esa incompatibilidad que había entre Gobert y Favors, compartiendo cancha. Gobert tuvo una temporada diferencial, sobre todo en rating defensivo con un 95,3 con él en pista. Favors promedió 12,3 puntos y 7,2 rebotes por partido. Jugó de cuatro y de cinco además de que defensivamente, quizás gracias a una mejora física, tuvo un impacto positivo.

Utah Jazz

Los Jazz resurgieron como equipo. twitter

Una segunda unidad que rinde

Los secundarios también rindieron. Exum volvió a finales de temporada y se le vieron cosas muy positivas. Crowder asumió perfectamente el papel de sexto hombre aportando puntos, triple y defensa. Mención para Jerebko u O´Neale. El rookie de 24 años aportó puntos y dirección de juego desde el puesto de alero. Un puesto de alero que tuvo un invitado, para bien, inesperado, Joe Ingles. Cuando los Jazz renovaron a Ingles sabían el porqué. Ha sido siempre pieza clave para Snyder pero este año dio un paso enorme hacia delante. Joe hizo olvidar a Hayward en gran parte. Dirección de juego, puntos, buena defensa, encaje perfecto en el sistema Snyder y un precioso 44% en tiros de tres.

Donovan Mitchell come a parte

El Washington Post reveló hace unos días una curiosa historia. Mitchell hizo su entrenamiento, previo al draft, con los Jazz. Había expectativas sobre él, también sobre otros, pero nunca pensaron que impresionaría tanto. Lindsey quedó tan prendado que amenazó con despedir al personal si salía a la luz algo sobre dicho entrenamiento. Los Jazz lo tenían claro, mediante elección o traspaso querían a Donovan Mitchell y lo consiguieron gracias a los Nuggets, los cuales curiosamente también traspasaron a Gobert, a los Jazz, en su momento.

Mitchell llegó a los Jazz porque estos entendían que a medio-largo plazo podría tener un gran impacto en el equipo, se equivocaron. Un puñado de partidos tardó en darse cuenta Snyder que debía darle las riendas a Donovan. Ese muchacho llegado de Lousville se convirtió en el líder de los Jazz. Su temporada superó cualquier expectativa. Promedió más de 20 puntos por partido pero la sensación fue mayor que una simple puntuación. Mitchell fue el chico de los momentos calientes, el de aquí estoy yo si me necesitáis. Sus play offs fueron de otro mundo llegando a promediar 24,5 puntos y 7,2 rebotes en los mismos. Además ha encajado perfectamente con Ricky Rubio formando una de las mejores parejas exteriores de la NBA.

Todo esto. Todo ese impacto, en el equipo, tanto defensivo como ofensivo lo ha conseguido un chico de 21 años que fue escogido en la posición número 13 del draft. Un chico al que comparan con Kobe, Wade o Westbrook. Un chico nacido en Connecticut y que triunfa en Utah.

Mitchell Jazz All Star

Mitchell lideró a los Jazz hacia una gran temporada. lhm

Temporada perfecta de los Jazz, verano prometedor

La temporada para los Jazz acabó en segunda ronda de play offs. Cayeron 4-1 ante los Rockets pero con la sensación de que sin lesiones, Rubio se perdió la serie y Favors la jugo con molestias, pudieron haber dado más guerra. Desde ese punto Lindsey va a tener que trabajar en verano para intentar que el proyecto dé un paso hacia delante. Gobert, Ingles, Mitchell y Crowder están atados a medio-largo plazo. Ricky Rubio entra en su último año de contrato, así como Alec Burks y sus 11M. Favors y Exum, ambos podrían ser importantes en el proyecto, serán agentes libres aunque Dante lo será restringido. También habrá que ver lo que sucede con los Jerebko, Sefolosha, Udoh, Neto y compañía.

¿Qué deberían hacer los Jazz en verano? No tocar mucho pero intentar añadir calidad a la segunda unidad o pescar alguien que mejore el quinteto titular. Todo partirá de dos decisiones, Favors y Burks. Si Favors decide irse, los Jazz deberían ponerse en marcha para fichar un ala pivot. Si decide quedarse será importante ver a qué precio y es ahí dónde Burks cobra importancia. Para los Jazz es un deber traspasar a Burks y sus 11M para afrontar o bien alguna renovación o bien alguna adquisición importante en la FA como podría ser Jabari Parker, por ejemplo, jugador que siempre ha gustado en Utah. ¿A partir de ahí? Resolviendo, o no, lo de antes hay dos necesidades básicas para estos Jazz. Un pivot suplente, Udoh fue de más a menos, y un anotador regular para la segunda unidad.

Lindsey tiene trabajo. Tras dos grandes temporadas y una restructuración en esta recién terminada los Jazz necesitan dar un paso adelante. Todos sabemos lo difícil que es fichar para Utah pero con Lindsey todo es posible.