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Vicente Breso

Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Amo el fútbol y estoy enamorado del baloncesto. Escribir sobre ellos es la leche.

Los partidos del Real Madrid se suceden, Zidane lleva ya cerca de un año en el cargo y el conjunto blanco sigue siendo tan impredecible como antes de su llegada. Menos caras largas, menos líos y una Copa de Europa de por medio, eso sí. ¿Suficiente?

La llegada del francés al primer equipo del Real Madrid sentó más que bien a los pesos pesados del vestuario, que parecían vivir en una suerte de psicosis con su anterior entrenador, el Rafa Benítez más cauto que se recuerda en un banquillo. Con la salida del madrileño se evidenció lo que todos intuíamos, Florentino se puso del lado de sus jugadores y mandó de paso un recado a cualquier futuro inquilino que aspirase a hacerse con la pizarra del Bernabéu: procura llevarte bien con ellos.

zidane-y-florentino Análisis Zidane entrenador Real Madrid

Zidane y Florentino Pérez siempre hacen gala de su buena relación. Fuente: fichajes.net

Y ahora, después de un tiempo, las caras amables de cara a la galería continúan, así como el respeto de una prensa adiestrada para la causa. Pero la evidencia es que el Real Madrid sigue practicando un juego desordenado, inconstante y con un rigor táctico que deja mucho que desear. Un juego que da la sensación de depender casi en exclusiva de cómo se levanten los figurines de turno ese día y en el que brilla por su ausencia cualquier seña de entrenador. Todavía no sabemos qué le gusta o le disgusta al francés, tan agradable ante los medios como parco en palabras, no conocemos si es más de tiki-taka o de contraataque, si prefiere presionar arriba o absorber a los rivales para crear espacios a sus espaldas. Sí sabemos la posición preferida de CR7, su compañero predilecto y lo que le gusta escuchar al portugués. Y parece que mientras la pelotita entre, poco parece importar todo lo demás.

Vamos a hablar claro: Zidane como entrenador no convence a nadie. Ha dado pocas pinceladas tácticas, la mayoría desacertadas, como  el 4-2-4 con el que se presentó su equipo en Polonia, un derroche que de haber funcionado le hubiese valido mil portadas en medios afines. “ El genio francés” o “Zidane maravilla en los banquillos”. ¿Se lo imaginan? Sin embargo su innovación acabó en majadería y lo que es peor, dio la sensación de que Zizou no tiene demasiado identificados los males de su equipo, unos horrores que tienen ya mucho tiempo y que sólo quedan mitigados cuando sus jugadores deciden ponerle eso que tanto pide su entrenador: intensidad. El problema es que sólo sucede de uvas a peras, dejando al antiguo 5 del Madrid por papagayo. El Real Madrid es un equipo largo, que se parte con demasiada facilidad y que adolece de pausa en el centro del campo. Un equipo necesitado de centrocampistas y rebosante de mediapuntas a los que se les exige un trabajo para el que no fueron concebidos. En lugar de mitigar el problema y poblar algo más ese centro del campo Zidane decidió eliminarlo, resultando un equipo todavía más largo, haciendo del encuentro un correcalles sin sentido. Por si fuera poco, la tan repetida (en rueda de prensa) intensidad no se vio por ningún lado, ni siquiera en la banda habitada por el galo, cuyos gestos recuerdan al de cualquier padre en un partido de benjamines.

benzema-real-madrid Análisis Zidane entrenador Real Madrid

Benzema, jugador predilecto del presidente y de su entrenador

Jugadores encorsetados en un 4-3-3  tan inamovible como incómodo para la línea de tres centrocampistas, exigidos hasta el límite y esclavizados al servicio de los tres de arriba, que lucen mucho y, por lo general, trabajan poco. Luego los señalados son siempre los mismos, para lo bueno y para lo malo. Y en otro escalón está Casemiro, el jugador de moda por el que sacó la cara Benítez ante la carcajada de muchos y que ahora aparece como el ancla inamovible del técnico francés.

Zinedine Zidane es uno de los grandes ídolos de la historia del madridismo, fue un jugador brillante y un entrenador que aun siendo novel ya tiene una Champions League en su haber. Su método poco claro contrasta con la sobreprotección con la que ha sido bendecido por su presidente y un amplio sector de la prensa. Un tipo afable, bondadoso, una de esas personas a las que uno desea que las cosas siempre le vayan bien, pero un entrenador que necesita imperiosamente que llegue el mes de abril y nadie se lo robe antes de tiempo. Necesita que sus jugadores sientan en sus carnes la competición, que lleguen los partidos decisivos y saquen lo que por hábito no han sido capaces de adquirir tras un año entrenándolos. Zidane corre el riesgo de ahogarse ante sus propios jugadores si las cosas no salen bien, como Ancelotti no hace tanto, o como Rijkaard en el Barça de Ronaldinho, con la diferencia de que estos sí supieron inculcar su libreto a unos jugadores tan poco propensos a escucharles como los que entrena Zizou. ¿Cuál es el libreto de Zidane?, ¿a qué juega el Real Madrid? A fin de cuentas, poco importa si la inspiración de sus jugadores llega en el momento justo y le brindan, como el año pasado, otra Copa de Europa.