‘El nuevo LeBron James’ aterriza en la liga

Después de cinco temporadas en la NBA, una cantidad interminable de duras críticas hacia él y su juego, y con tan solo 24 primaveras a sus espaldas, Andrew Wiggins está dejando unos promedios bestiales capaces de plantar cara a cualquier tipo de reproche por parte del mundo de la NBA. Con un inicio de temporada espectacular y un traspaso «inesperado» por el medio, es hora de analizar a Andrew Wiggins en la que posiblemente sea su mejor temporada a nivel individual.

La llegada de Andrew Wiggins a la NBA

Son muchos los casos de jugadores universitarios que llegan a la NBA con un ‘hype’ enorme. Algo que, en muchas ocasiones, es negativo para los propios jugadores. El caso más reciente es de Zion Williamson, un jugador que desde antes de su llegada a la universidad ya contaba con un tirón mediático increíble. Algo parecido ocurría con el canadiense Wiggins, quién sería elegido como pick 1 del Draft 2014 sin sorprender a prácticamente ningún aficionado NBA.


Sería elegido por los Cleveland Cavaliers, quienes, poco tiempo después, lo traspasarían a Minnesota en un cambio que incluiría a Kevin Love. Como era de esperar, el joven alero canadiense desplegaría un juego a la altura de toda una estrella NBA. Pese al pésimo 16-66 que consiguieron como récord los Timberwolves – últimos en la conferencia Oeste-, Wiggins conseguiría alzarse con el premio al rookie del año, gracias a sus promedios de 17 Puntos, 4.6 Rebotes y 2 asistencias por noche. Comenzaba así una etapa dorada en minneapolis.

Nuevos gallos en el corral

Tan solo un año después, la historia parecía repetirse en Minnesota. Los Wolves volverían a elegir en primera posición en el Draft. Esta vez sería un pívot de nacionalidad dominicana, Karl Anthony Towns, quién rápidamente dejaría destellos de su enorme potencial y poder en la pintura. Pese a la llegada de otro jugador ‘top’ para el equipo, las estadísticas de Wiggins mejorarían. Ascendería hasta los casi 21 tantos por encuentro, dejando sus rebotes y asistencias prácticamente calcadas a las de la temporada pasada.

Sus promedios no serían lo único que aumentó aquella campaña. El récord de los Wolves también lo haría. Los de Minnesota pasaron de los 16 triunfos a los 29 de la temporada 2015. Pese a ello, tampoco conseguirían entrar a PlayOffs en la siguiente campaña. Algo que generaría movimiento en los despachos de la franquicia.

Llegaría la temporada 2017/2018, una temporada prometedora para los de Tom Thibodeau en aquel entonces. La flamante estrella de la NBA, Jimmy Butler, llegaba al equipo de Tom con las expectativas por las nubes. El escolta aterrizaría en Minnesota para formar un ‘Big Three’ junto a Wiggins y Towns, tras haber estado toda su carrera en los Chicago Bulls.

Aun logrando la tan ansiada clasificación a PlayOffs, las pésimas relaciones entre el principal tridente del equipo, junto a la eliminación por parte de Houston Rockets con un parcial de 4-1, hicieron que el escolta abandonara el equipo, dejando así, nuevamente, a Wiggins y Towns como jugadores franquicia.

Una dupla joven y prometedora

Después del intento fallido de incorporar una tercera espada al equipo, los Wolves decidieron depositar la totalidad de su confianza en sus dos jóvenes estrellas, ofreciéndoles así un súper contrato de 27 millones de dólares a cada uno de ellos.

La pasada temporada no lograrían entrar en PlayOffs, alimentando así, aún más, las críticas hacia el alero canadiense. Esta campaña parecía ser distinta, pero las cosas se volvieron a torcer pese a los numerazos de Wiggins. A Minnesota se le acabó la paciencia (nadie puede culparlos) y mandaron a Wiggins a los Warrios en un traspaso que trabajo a D’Angelo Russell a los Wolves.

Pese a todos estos condicionantes, nadie puede obviar que esta ha sido la temporada de explosión de Andrew Wiggins. Un alero joven y atlético, que cuenta con la capacidad y genética suficientes para hacerse un nombre en la NBA. Tan sólo su ego y falta de concentración podrían ser capaces de frenar su prometedora carrera.

Deja un comentario