Un Athletic sin un jefe de la manada que los guíe

Crisis del Athletic: a Ziganda le está costando dotar al equipo de una identidad propia.
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Abel Caride

Amante del fútbol inglés siempre con un ojo en las demás ligas europeas. Gooner y del Athletic. NBA en general, Sixers y Jazz en particular.

La transición, en el Athletic, de la era Valverde a la era Ziganda se antojaba complicada pero a la vez se creía que era lo más coherente. La era Valverde, con título incluido, fue exitosa pero se fue desgastando poco a poco, inclusive ese pudo ser uno de los factores por los que el propio Ernesto cambió de aires. La era Ziganda no empezó mal. El equipo, allá por julio-agosto, se clasificó para la Europa League pasando dos previas y comenzó bien la temporada logrando los 7 primeros puntos de 9 posibles. Cierto es que en ese inicio de temporada ya se vislumbraba que al equipo le faltaba brillantez en su juego pero se creía que era algo normal ya que el técnico era nuevo y los métodos, para los jugadores, también. Con varios meses más transcurridos lo que de aquella se creían “problemas normales” hoy se han convertido en problemas habituales y de difícil solución. Ya no es algo puntual que el Athletic aburra hasta a las ovejas y ya no es algo puntual que el Athletic sufra ante cualquier equipo y de cualquier nivel. Hay bastantes problemas, de arriba a abajo, que intentaremos analizar a continuación.

Ziganda nunca ha dado con la tecla

Bastantes meses han pasado ya para al menos ver algunas pinceladas de lo que Ziganda intenta implantar en el equipo. Sin embargo, el Athletic sigue igual de plano que al inicio de la era Ziganda. Cierto es que un entrenador puede tardar más tiempo en aclimatarse a un equipo, a su filosofía y a los jugadores pero este no debería ser el caso de alguien que lleva un porrón de años trabajando en el club y que conoce perfectamente a cada jugador de la plantilla. Ziganda llegó tras seis productivos años en el filial pero hasta el momento el primer equipo se le está quedando grande. El Cuco, muy querido por Bilbao, está sobrepasado por las circustancias y no logra arrancar un equipo que a priori está para no quedarse fuera de copa a las primeras de cambio o para no pulular por los puestos bajos de La Liga.

El esquema habitual de Ziganda, un 4-2-3-1, subsistía como podía y empezó a desinflarse tras la lesión de Iker Munian, el cuál dotaba de algo distinto al plano juego del Athletic. Sin Muniain el Cuco no encontró soluciones, más que poner a Córdoba en su puesto. Beñat, lesionado o en baja forma, esta temporada nunca ha estado al nivel que se espera de él. Sin Muniain ni Beñat ¿qué te queda? Nada o casi nada. Ese casi nada podría haber sido Aketxe pero Ziganda estima en no darle oportunidades. En resumen si tu equipo ya de por sí juega muy plano si tienes la baja, o no cuentas, de tus “peloteros” la cosa no pinta muy bien y hay que buscar otras soluciones.

¿Se buscaron? El doble pivote fue iniciado por Vesga-San José. El primero vino de hacerlo bien en el Sporting y el segundo viene de bajar su nivel considerablemente. Ellos jugaron casi por decreto hasta que no se sustentó más. A partir de ahí Vesga desapareció pero San José siguió siendo un “lastre” en el centro del campo. Toco un botón por aquí, toco un botón por allá y “tachán” en dicho doble pivote la mejor pareja vista ha sido Iturraspe-Mikel Rico. El mayor problema del Athletic radica ahí, en el doble pivote, sin embargo, y también en consecuencia, la generación de juego, de tener un estilo brilla por su ausencia. Quién sufra en ver los partidos del Athletic verá a un equipo desilachado entre la defensa y el ataque con un sin fin de centros desde la banda a la espera de algún milagro de Aduriz. Esto es el Athletic del Cuco y esto es lo que ha llevado al equipo a estar en horas bajas pero no son los únicos problemas.

La transición Valverde-Ziganda no está siendo positiva.

La transición Valverde-Ziganda no está siendo positiva. as.com

El proyecto necesitaba un impulso que nunca llegó

Es cierto que la filosofía del Athletic se basa en darle la oportunidad a los chicos que vienen desde la cantera. También lo es que el Athletic tiene un mercado “pequeño” el cuál debe dominar. Aquí es donde Urrutia y Amorrortu están fallando. Desde hace unos años que el Athletic necesita reforzarse en ciertas posiciones, Valverde lo sabía, la afición lo sabía incluso creo que la propia directiva lo sabía. Desde Raúl García llovió mucho y entre medias el puesto de lateral, ambos, de medio centro o de delantero no han sido reforzados y con el tiempo las consecuencias se están notando. Hace rato que al Athletic le urgen dos laterales, uno diestro y uno zurdo, ya que desde hace tiempo Balenziaga, correcto sin más, necesita al menos competencia aunque bien se podría decir que el Athletic necesita un lateral zurdo titular. En la diestra más de lo mismo sobre todo con los problemas físicos de De Marcos. Ni Bóveda, ni Lekue ni Saborit han dado muestras de seguridad por lo que el Athletic cada vez está más cojo en dichas posiciones a la espera de Ander Capa, fichado sí pero para verano de 2018…

La situación del centro del campo es más sangrante. Durante todo el verano el Athletic intentó traer a Berenguer y a Merino. La directiva patinó en dichas negociaciones y ambos jugadores acabaron en otros clubes a precios accesibles para el Athletic. El caso más duro es el de Merino, un objetivo desde hace años. Al Athletic le urgía sangre nueva para el centro del campo y el precio que pedía el BVB no era algo del otro mundo. Sin embargo el Athletic se durmió en los laureles y se lo acabó llevando el Newcastle cedido con opción de compra, la cuál no tardaron mucho en hacer efectiva. A día de hoy, como hablamos antes, los mayores problemas sobre el césped del Athletic radican desde el centro del campo pudiendo haber sido Mikel Merino una gran solución a dicho problema.

Pero, los problemas del Athletic, en cuanto a plantilla, no radican sólo en los antes mencionados. La delantera también está dando un quebradero de cabeza. Aduriz es el único 9 fiable pero ya tiene una edad, aunque sigue rindiendo. La falta de un recambio es algo que asusta sabiendo que no se cuenta con Kike Sola y que Sabin Merino puede ser de todo menos delantero. Lo más chocante está siendo no ver, en demasía, a Iñaki Williams en dicho puesto. Williams, salvo algún cambio táctico o descanso-baja de Aduriz, siempre parte desde banda y hace tiempo que nadie ha buscado en aclimatarle al puesto de delantero centro. Estos son alguno de los problemas, que ya se empezaron a ver en el tramo final de la era Valverde y que ahora son luz roja en la era Ziganda, de la plantilla del Athletic añadiendo el bajo nivel de gran parte de la misma.

Ziganda pende de un hilo. Solamente Urrutia podría cortarlo. as.com

Urrutia debe tomar decisiones

Si algo caracteriza la legislatura de Urrutia es sus amiguismos y su cabezonería a la hora de renovar o negociar fichajes. Urrutia es parte del problema actual del Athletic y debería ser el que buscase una solución. De él salió la idea, quizás por compromiso, de darle el primer equipo a Ziganda. Se dice que Amorrortu, otro que tal baila, tenía otros objetivos. De Urrutia también salen las negociaciones, sea fichajes o renovaciones. En el tema renovaciones su cabezonería suele llevar, en algunos casos, a una lucha club-agente-jugador acabando con filtraciones para intentar culpabilizar al jugador. En el tema fichajes más de lo mismo. Se interesan por un jugador, alargan las negociaciones y cuando se dan cuenta “puff” otro equipo se los ha llevado.

Tampoco gusta su manera de usar la filosofía del Athletic según su antojo, algo de lo que se podría hablar largo y tendido, metiendo casos con calzador y los cuales crean mucha polémica. Por no hablar de la mala planificación del Estadio y de la grada con el anillo VIP convertido en un desierto dejando en muchas ocasiones San Mamés como un lugar frío y sin ese espíritu que tanto caracterizaba al Athletic. En definitiva, de arriba a abajo los problemas del Athletic, ya venían de hace algún tiempo, se han ido acentuando en una temporada que dista mucho de ser exitosa.