Baskonia, del fuego del infierno a rozar la gloria

El 19 de febrero de 2015 comenzaba una Copa del Rey de baloncesto atípica para el aficionado vitoriano, su equipo, Baskonia, se ausentaba de ella después de mucho, mucho tiempo. Un equipo que había sido animador y protagonista en las últimas dos décadas de esta competición se encontraba ausente de esta penúltima final a ocho por méritos, o deméritos en este caso, propios.

Baskonia vivía esos días una de las peores pesadillas como equipo de baloncesto, en cuanto a juego y resultados, sumando también las peores sensaciones y percepción de futuro, todo era negro en Vitoria. Tocaba olvidarse de la historia reciente de alternativa a los todopoderosos Barcelona y Real Madrid durante todo el siglo XXI para sufrir, sufrir y sufrir.

Sufrir una crisis económica brutal, sufrir para fichar, y que lo fichado uno por uno fueran saliendo rana, sufrir no para competir por los objetivos marcados sino para unos mínimos aceptables. Todo ese sufrimiento tuvo su culmen al quedarse fuera de la Copa del Rey 2015, fuera de los mejores ocho equipos de la liga ACB.

Plantilla del Baskonia en la temporada 2014/15.

Plantilla del Baskonia en la temporada 2014/15.

Y es que el antaño reconocible y admirado “carácter Baskonia” parecía desaparecer. Ese carácter llevaba a este equipo a competir, y ganar a cualquier equipo en cualquier pista, a luchar en cualquier situación por desfavorable que fuera, a sacar el 120% de cada uno de los jugadores para hacer frente al status quo de los ricos y poderosos tanto de España como de Europa. Ese carácter parecía no estar en una plantilla sin referentes claros, sin referentes “de la casa”, sin nadie que tire del carro, demasiados “mercenarios” decían algunos.

El proyecto, desde el presidente al frente al utillero, se tambaleaba, y se recordaba cómo la última cara visible de ese Baskonia glorioso, la del “Chapu” Noccioni, abandonaba el barco en búsqueda de unos títulos que no parecían llegar nunca a Vitoria.

Después se fueron añadiendo problemas y más problemas, con salida “estilo Oleson” del controvertido como pocos Thomas Heurtel, el despido de Marco Crespi, la lesión de Bertans, las horrorosas prestaciones de los fichajes del verano y también de los temporeros, recordemos a Vujacic, todo iba de mal en peor.

Ibon Navarro, alguien de la casa, se ponía al frente, y a trancas y barrancas, trató de reconducir la nave a aguas tranquilas, se ganó la confianza de la afición, que nunca dejó de apoyar al equipo, y consiguió llegar al final de temporada de forma digna, ayudado por el resurgir de Iverson, por la revolución provocada por Zipi y Zape, Adams y James, parecía haber luz al final del túnel.

Y llegó Perasovic

Llega el verano de 2016, los despachos valoran el trabajo de Ibon Navarro, pero optan por apostar de nuevo por Velimir Perasovic, alguien de la casa, acostumbrado a moverse en la élite, con estilo propio, un carácter exigente al uso del equipo vitoriano, amante del trabajo duro, sin los excesos del gran Dusko, pero también del espectáculo.

Perasovic, el gran culpable de la increíble transformación.

Perasovic, el gran culpable de la increíble transformación.

Tomó el timón, y desde el principio el barco empezó a caminar hacia adelante, las piezas que se mantenían en la plantilla parecían funcionar mejor que antes, las que llegaban, tenían la apariencia de tiempos olvidados, aquellos descubrimientos magistrales de los noventa. Todo empezaba a cobrar sentido alrededor del entrenador croata sin aparente esfuerzo.

La máquina empezó a engrasarse, las señas de identidad de este equipo se vislumbraban, alegría, velocidad, intensidad, ganar corriendo más pero también defendiendo mejor que el rival, “quien pueda, que me siga”, y si no, balones a Bou y a jugar. Así, partido a partido, sorprendiendo a propios y extraños, se ha ido consolidando una plantilla llena de interrogantes, borrando uno tras otro, creciendo, sin parar de mejorar.

Así se llegaba a la Copa, para olvidar la pesadilla del pasado año, y se perdía con dignidad en semifinales, un golpe duro, que podía hacer mella en el equipo y que no hizo sino espolear a esta plantilla a nuevas cotas, a asegurar con solvencia y espectáculo un Top 16 infernal donde solo CSKA fue capaz de mostrarse superior al equipo vitoriano.

La apoteosis, hasta ahora, ha llegado con una brillantísima clasificación para una Final Four que hacía ya ocho temporadas que no visitaban, dejando en la cuneta a un histórico como Panathinaikos en tres partidos. Y si la euforia está desatada en Baskonia, no es solo por lo conseguido, sino porque nadie en la plantilla parece haber tocado techo, todas las piezas muestran margen de mejora, individual y colectiva. La gloria está cerca y es posible.

El equipo celebrando el pase a la Final Four.

El equipo celebrando el pase a la Final Four.

Uno a uno

Darius Adams: se ha ganado a pulso un puesto en la élite europea, desequilibrante como pocos, inesperado, capaz de lo mejor, y a veces de lo peor, pero este año muchas más de cal, y muy pocas de arena. ¿Será capaz de parar, botar y pensar en los finales de partido apretados e importantes que quedan? Aun así, su descaro y su calidad le han llevado a la agenda de todos los equipos de Europa.

Mike James, su alter ego, anárquico como pocos, en ocasiones genial, en otras no tanto, demasiado impulsivo, más irregular que Adams, y por esa razón es su suplente, ha ido ganando firmeza en la dirección a lo largo de la temporada, también consistencia defensiva. Juntos, la mejor pareja de bases de la liga ACB.

Fabien Casseur, tristemente lesionado, su baja se nota, aunque en la eliminatoria de cuartos frente a los griegos no ha sido así. Es el referente exterior en ataque, es el desatascador, el que asume los galones de la experiencia en el equipo, tirando del carro toda la temporada en momentos buenos y también en los difíciles, se le espera para el final de temporada, su ayuda es esencial.

Jaka Blazic, aroma de gran jugador, de descubrimiento, tiene carácter en defensa y sangre fría en ataque, es eficaz en la larga y en la corta distancia, le ha faltado regularidad y quizás egoísmo en sus prestaciones pero Casseur nota su aliento en la carrera por la titularidad.

Adam Hanga, es por fin el 4×4 que desde Manresa amenazaba con ser, físicamente un portento, un baluarte defensivamente y en el rebote, es el multiusos que ha hecho olvidar y de qué manera que San Emeterio se fue el pasado verano. Ha asumido galones de veterano, también en ataque, pero la estadística no refleja lo que supone tenerlo en pista.

Hanga, el 4x4 del Baskonia.

Hanga, el 4×4 del Baskonia.

Davis Bertans, una vez recuperado de su lesión va poco a poco recuperando su mejor nivel, sin prisa pero sin pausa, aportando cada día más. Su tiro exterior y envergadura deben ser determinantes para el devenir de Baskonia en la Final Four de Berlin, debería ser el tapado de esta plantilla.

Alberto Corbacho, el tirador, lo ha sido siempre, y no ha dejado de serlo a pesar de no contar con la confianza de Peras. Ha disfrutado de pocos minutos, debe ser el relevo de todos los exteriores, de mantener el nivel tanto en defensa, como en la amenaza en ataque, ser capaz de, con pocos tiros, ser importante.

Kim Tillie: el francés ha añadido regularidad a sus prestaciones, ha sido más consistente que en pasadas temporadas en sus dos puntos débiles, el rebote, y la defensa, sin dejar de aportar en ataque lo que ya mostró en años anteriores. Es quizás el jugador que menos ha evolucionado a lo largo del año de la plantilla.

Tornike Shengelia: su fichaje generaba muchas dudas y él no ha sido capaz de disiparlas del todo. Jugador de incuestionable talento, pero demasiado intermitente durante los partidos y con sus lesiones. A pesar de eso, ha aprovechado la presencia de Bouroussis en el equipo quitándole la responsabilidad, para brillar más sin ser el referente ofensivo del juego interior.

Ilimane Diop: piano piano, creciendo poco a poco en conocimiento táctico, ya no es tan bisoño, y la confianza de Perasovic se ha notado en él, ha reducido el número de faltas innecesarias, ha subido su influencia defensiva y en intimidación, el relevo necesario para el pívot titular.

Ioannis Bouroussis: historias paralelas la del griego y de Baskonia, del cielo al infierno, del ostracismo a la gloria; un jugador que el año pasado fue intrascendente en los títulos del Real Madrid, no llegando a participar ni un solo segundo en la final de Euroliga, a convertirse en el pívot más dominante de la competición doméstica y europea. No es que no tuviera cualidades, sino que estaban dormidas, pero el gigante se ha despertado y ha mostrado su carácter, visión de juego, versatilidad y poder cerca del aro. Pero además lo ha hecho al puro estilo Papaloukas, saliendo desde el banquillo y haciéndose amo y señor de los partidos. Seguir hacia arriba lo que queda de temporada depende y mucho del griego.

¿Jugador del año en Europa?

¿Jugador del año en Europa?

Darko Planinic: si nadie esperaba el rendimiento de Bou, por lo positivo, el de Planinic tampoco por lo negativo, un jugador llamado a ayudar mucho más en ataque y consolidar la zona en defensa, vista la aparente endeblez de Tillie y Diop, y sin embargo ha sido el menos regular, el menos constante, el que menos ha confirmado lo que se esperaba de él con su fichaje, le queda temporada para hacerlo.

2 comentarios
  1. planckito
    planckito Dice:

    Buenas noches
    Es cierto que Querejeta, con todas sus virtudes y defectos, tiene la enorme capacidad de construir un proyecto detrás de otro continuamente. Yo no creo que el equipo actual sea mejor que el que disputó la final four de Madrid en el año 2008 – Final four en la que también estuvo el CSKA que finalmente fue el vencedor y el equipo que eliminó en la semifinal al Baskonia – pero espero que en Berlin tenga más suerte y tengamos un cuarto equipo español que gane la Euroliga. Al Fenerbahce debería ganarle sin mayores dificultades, por mucha presión turca que haya en las gradas y en una final z un partido todo puede pasar.
    Suerte y a por el trofeo, que a lo peor es el último de una competición europea única y el año que viene hay escisión

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  2. Ángel Herrera Revilla
    Ángel Herrera Revilla Dice:

    Merecido resumen sobre la actual e increíble temporada del Baskonia. Los aficionados y la ciudad de Vitoria lo merecen. Es de esos equipos que se admiran desde la distancia, como es el Athletic al fútbol. Perasovic clave, ha logrado sacar de una buena plantilla un pleno rendimiento. Ahora a por la machada, conseguir la Euroliga en Berlín. Y ya están pensando en el futuro, Mike James muy cerca de renovar. Muy de acuerdo con los posiblementes únicos puntos negativos de la temporada: poca utilización de Corbacho y sorprendente el bajo rendimiento de Planinic.

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