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Casemiro y el oficio del mediocentro

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Casemiro es el mejor fichaje del Real Madrid esta temporada. Y lo es porque la temporada pasada, su no presencia le costó al Madrid quedarse en blanco. Otros muchos factores intervinieron y en otro momento podemos repasar, pero para mí la clave estuvo en que Casemiro jugaba en el Oporto y no en el Madrid.

Sólo he conocido un jugador en el fútbol moderno capaz de ser él solo el centro del campo de un equipo. Ese hombre era Fernando Redondo. El argentino era capaz de ser el más duro y aguerrido defensor del equipo como el más exquisito y delicado asistente en ataque. Era el futbolista total del centro del campo. Con él en el campo tenías un jugador más porque ocupaba las posiciones de mediocentro defensivo y mediocentro ofensivo.

Pero Redondo se acabó. Desde su retirada, no ha habido ningún centro del campo que se haya atrevido a no contar con un mediocentro con oficio, buen defensor, capaz de tapar los agujeros que dejan sus compañeros, organizador del equipo, inteligente para hacer las faltas tácticas cuando y donde toca, relevo del central, sustituto del lateral cuando éste se ha ido a buscar la línea de fondo enemiga, etc.

Redondo, una leyenda del madridismo. Defensacentral.com

Redondo, una leyenda del madridismo. Defensacentral.com

El caso paradigmático lo tenemos en el Madrid de los Galácticos. Su magnicidio estuvo en la salida de Makelele. Éste era un mediocentro de verdad. No era ni mucho menos el mejor jugador del equipo… si me apuras de los peores (en un equipo con Hierro, Roberto Carlos, Zidane, Figo, Beckham, Ronaldo, Raúl no podía ser de otra manera) pero era el jugador que mejor se sabía su oficio. ¡Espartanos! ¿Cuál es vuestro oficio? ¡Mediocentro, Mediocentro, Mediocentro! Ese era su oficio, lo tenía claro. Dejarlo escapar fue un error de dimensiones no calculadas en ese momento pero que al final fue determinante en la desaparición del modelo Galáctico.

Pero es que después de Makelele tenemos al equipo que mejor ha funcionado, probablemente de la historia, el Barça de Guardiola. ¿Alguien pensó alguna vez que Xavi Hernández podría ser el único mediocentro del equipo? ¿Alguien se imaginó que en el equipo más ofensivo del momento y que destacaba precisamente por esto, no debían jugar Yaya Touré, Keita o Busquets? Nadie. En el equipo ofensivamente más perfecto de, al menos, los últimos 15 años, nunca faltó un jugador que conociera el oficio de mediocentro al dedillo. Que fuera un jugador menos estrella que sus compañeros, un tapado, un futbolista peor pagado que los demás, pero imprescindible al fin y al cabo.

Pues bien, el Real Madrid de la 2014/2015 volvió a cometer el mismo error que el que permitió la salida de Makelele. Entonces, el francés se fue porque quería que se apreciara su valor en el campo con un sueldo a la altura de los mejores. La mirada que le debió dirigir Florentino, me la imagino… desprecio absoluto. ¿Quién se había creído Makelele para pedir eso? Casi se rio en su cara. Y en el verano de 2014, a Florentino se le repitió la historia. El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Pero esta vez por duplicado. Por un lado tocó la puerta del despacho Di María descolgándose con una petición económica a la que sólo aspiran los “grandes” del equipo. Florentino se negó y dejó ir al jugador todoterreno, al que había sido capaz de trabajar más que nadie para conseguir la Décima. El que había dejado los egos para ponerse el mono de trabajo y ser casi tan efectivo atrás como adelante. Pero lo más grave de ese verano no fue la salida de Di María aunque fuera la más espectacular. Lo más grave fue la doble salida de los únicos jugadores que sabían el oficio de mediocentro: Xabi Alonso al Bayern y Casemiro al Oporto. Xabi Alonso había supuesto para el Madrid lo más parecido a Redondo que había pasado por el equipo desde su marcha. Un gran estratega y con una calidad técnica más que aceptable. Sin duda, imprescindible para cualquier equipo. Los motivos de su salida no quedaron muy claros pero, es cierto que, dada su edad, su salida tampoco se consideró una debacle para el Madrid. La debacle vino por la otra salida que enseguida argumentaré.

Xabi Alonso y Di María fueron dos bajas más sensibles de los esperado. Bunkerdeportivo.com

Xabi Alonso y Di María fueron dos bajas más sensibles de los esperado. Bunkerdeportivo.com

De esta manera el Madrid quedó con una nómina de mediocentros, defensivos y ofensivos compuesta por: Illaramendi, Kroos, Modric, y Khedira. El desastre fue total. Un Madrid ya de por sí poco equilibrado por la necesidad de que jugara la BBC, se quedó sin medio del campo. Esos tres últimos jugadores ocupaban la misma posición en el campo. Eran tres mediocentros ofensivos. E Illaramendi no se sabía de qué jugaba. Quien no quiera concederle importancia a las pretemporadas, que observe la de ese año para que se den cuenta cuánto puede cambiar un equipo con un solo partido. Me refiero a la Supercopa de Europa contra el Sevilla. El Real Madrid apabulló al Sevilla en el primer partido oficial de la temporada y ¿quién jugó como mediocentro? Toni Kroos. Y se salió. Dirigió al Madrid como si lo hubiera hecho siempre. Y ello tuvo dos efectos perversos: pensar que Kroos era el ideal para jugar en esa posición, o mejor dicho que era la posición ideal para Kroos y que Xabi Alonso era prescindible (esto último creo que debió pensarlo el propio Alonso cuando decidió salir). Y eso fue un gravísimo error, porque Kroos fue el mejor jugador alemán del Mundial de Brasil en el que se proclamó Campeón del Mundo, pero su posición en este torneo fue la de mediocentro ofensivo. Nunca tuvo misiones defensivas, para ello estaban Schweinsteiger y Khedira cuando jugó, pero nunca Kroos. El año pasado, todo fue bien claro para el que lo quiso ver. Toni Kroos era un agujero en el entramado defensivo del Madrid. Y me explico. Ante equipos pequeños y cuando las fuerzas estaban al máximo, el dominio del balón de Kroos y Modric más la calidad de James, Isco, Ronaldo, Benzema y Bale ganaban partido con comodidad y hasta jugando bien, pero esto tenía serios problemas.

La primera vez que se vio fue contra la Real Sociedad en Anoeta. La segunda línea de la Real Sociedad llegaba como Pedro por su casa al área madridista. Los centrales defendían a los delanteros, pero y a los mediapuntas, ¿quién los defendía? Kroos no. No porque no quisiera, es que no sabía. Más tarde se lesionó Modric y el control del tempo del partido se evaporó. Khedira lesionado (tal vez fuera mejor), sólo quedó que le acompañara Illaramendi. Pero éste no respondió. Es como el enfermo que está terminal y le intentan reanimar. Este se nos fue, no tenía remedio. Sólo quedó poner a Isco acompañando a Kroos. Y ambos pusieron todo de su parte. Lucharon y corrieron como posesos, pero nadie les había enseñado su oficio. Y la gasolina iba cayendo. Y llegaron los equipos grandes. El Valencia, rompió la racha de imbatibilidad, el Atlético borró totalmente al Madrid… se sufría en cada partido. Contra la Juventus el equipo ya no daba más de sí. Estaba agotado y lo que Toni Kroos intentó tapar con un esfuerzo descomunal a lo largo de la temporada, ya no llegaba a seguir corrigiéndolo. El Madrid se arrastró los últimos meses de competición. Lo perdió todo y… Casemiro en el Oporto.

Casemiro había sido muy importante en la consecución de la Décima. Porque ¿qué jugador joven sale al campo en medio de la avalancha que planteó el Borussia de Dortmund en Alemania, con el Madrid noqueado y pone el criterio, la seriedad y ordena al equipo? Como muestra, Illaramendi. Precisamente en este partido, el vasco había demostrado que no estaba a la altura de los partidos grandes y de un equipo grande. Sin embargo, siguió Illarramendi y salió Casemiro.

Casemiro es imprescindible para Benítez. Marca.com

Casemiro es imprescindible para Benítez. Marca.com

Porque Casemiro no es el mejor jugador del Madrid. Ni siquiera será necesario que sea titular todos los partidos. No es imprescindible contra el Granada en casa (aunque también se le eche de menos) pero sí es crucial ante grandes equipos, cuando el control de balón es discutido, cuando los agujeros se hacen más evidentes porque el equipo contrario los busca más y además los aprovecha mejor. Casemiro ha sido criado para ocupar esa posición. Sin duda. Sabe defender, estar entre los centrales, sacar el balón, dar pases largos, hacer faltas tácticas e incluso dar pases de gol además de tener un más que aceptable tiro a puerta. Es un mediocentro. Seguramente no será perfecto, pero es joven y puede mejorar. Tiene grandísimas cualidades y la oportunidad de seguir creciendo. Benítez lo ha entendido desde el minuto uno. En los partidos difíciles juegan Casemiro y 10 más. En los demás, para dar un guiño al palco, cualquiera puede valer, pero cuando se jueguen títulos y en las grandes noches, Casemiro será titular. Es necesario y lo merece.