La gaviota que prefirió Vigo

Catanha en su presentación con el Celta.
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Manuel Fuentes

Redactor Jefe y CM at SportBall
Máster en Comunicación. Apasionado de los deportes. Orgulloso cofundador de esta web.

En el verano del 2000 se libró una auténtica batalla entre los despachos de los dos grandes clubes gallegos, el Celta de Vigo y el Deportivo de A Coruña. El motivo de la batalla no era otro que el fichaje de un jugador en el que ambos equipos estaban muy interesados: Catanha.

Henrique Guedes da Silva, conocido como Catanha, se había hecho un nombre en el fútbol español con la camiseta del Málaga. En su primera temporada en la Costa del Sol, en 2ª División, anotó 26 goles en 40 partidos. Eso le valió para conseguir el ascenso a la máxima categoría del fútbol español. Ya en 1ª, volvería a demostrar su categoría como goleador. 24 en 33 partidos. Se quedaría a sólo 3 tantos del Pichichi. Trofeo que ese año ganó Salva Ballesta, con 27 (pero 11 de penalti, por los 3 de Catanha).

La lucha entre Dépor y Celta por Catanha

Llegaba el momento de saltar a un grande. ¿Pero no dije antes que sus pretendientes eran Deportivo y Celta? Claro, pero es que por entonces, ambos conjuntos correspondían a la categoría de grandes. Los coruñeses venían de ser campeones de Liga. Y los celestes se habían clasificado para la Copa de la UEFA practicando un juego brillante. Dirigido por Víctor Fernández y ejecutado por jugadores como Karpin, Makelele, Gustavo López, McCarthy, Revivo y el zar Mostovoi.

Catanha voló con el Málaga hasta rozar el Pichichi

Catanha voló con el Málaga hasta rozar el Pichichi

La primera oferta celeste fue de 1500 millones de pesetas más Tomás. Insuficiente a los ojos de los dirigentes malagueños. Sobre todo cuando Lendoiro puso sobre la mesa 2300 kilos. El Celta acabaría elevando su oferta hasta igualarla con la del Deportivo, sabedores de que la venta de Makekele al Madrid dejaría un gran ingreso en las arcas. Llegados a ese punto, los dirigentes del Málaga dejaron la decisión en las manos del delantero. Catanha eligió Vigo para seguir volando. Tampoco es que el Deportivo sufriese mucho por el golpe. Ante la negativa del brasileño acabarían fichando a Diego Tristán, que lo tenía hecho con el Madrid, pero la indecisión de Florentino tiró el fichaje por tierra.

Catanha en el Celta de Vigo

En Vigo, Catanha experimentó la gloria y el fracaso en muy poco tiempo. En su primera temporada, anotaría 16 goles. Estos ayudarían al equipo a clasificarse una nueva temporada para disputar la Copa de la UEFA. Volvería a conseguir el mismo hito en la temporada 2001/02, ahora con 17 goles.

En la 2002/03, el brasileño bajó mucho su rendimiento (sólo 4 goles). Pero los vigueses se clasificarían para jugar la Champions League. El siguiente sería su peor año. Jugar la máxima competición europea le costó muy caro al Celta, que terminó descendiendo esa temporada. Ahí acabó la época más dorada del club y también la de Catanha en la élite del fútbol mundial. Abandonaría la entidad ese verano tras convertirse en el habitual suplente de Savo Milosevic.

Catanha en su presentación con el Celta.

Catanha en su presentación con el Celta.

Trayectoria de Catanha

Catanha sería entonces cedido al Krylia Sovetov ruso y posteriormente traspasado a Os Belenenses. Así comenzaría un peregrinaje que le llevó a jugar para el Marília y Atlético Mineiro brasileños. Antes de volver a España, donde jugaría en el Linares y luego en la Estepona. Sus últimos coletazos los daría en el Corinthians Alogoano, Centro Sportivo Algoano y Sport Atalaia, todos ellos equipos menores de Brasil.

Natural de la región de Recife, es un enamorado de Andalucía. El propio jugador reconocería más tarde que nunca fue tan feliz como en las dos temporadas que jugó en la Costa del Sol. Tras un primer retiro, trabajó como ojeador de futuros talentos en Brasil. Cargo que compaginaba con dos negocios propios: un hotel y una empresa de reciclaje. Actualmente, sigue jugando en el Dos Hermanas San Andrés con 44 años.

Esa es la historia de Catanha. Un jugador al que todos recordarán por su famosa celebración en forma de aleteo simulando una gaviota. Y que tantas veces le vimos hacer en Málaga, primero, y Vigo, después.