Celta 19-20: ¿nueva temporada de sufrimiento?

Se aventura nueva temporada de sufrimiento para el celtismo. Lo que parecía ilusión y confianza se ha tornado en pesimismo y decepción. El Celta 19-20 no dista demasiado del de la temporada pasada, aquel que certificó su salvación en la última jornada después de dos cambios de entrenador.

La denominada Operación Retorno, que devolvió a Vigo a Denís Suárez, Santi Mina, Rafinha o Pape Cheikh, no está dando los frutos esperados. Después de 11 jornadas, el Celta está en puestos de descenso con 9 puntos, es el equipo menos goleador de la categoría con solo 6 tantos a favor y lleva 10 meses sin ganar lejos de Balaídos.

En resumidas cuentas, su entrenador, Fran Escribá, el domingo contra el Getafe se juega el puesto. Pero, ¿por qué este Celta con tan buenos mimbres no funciona? Lo analizamos al detalle.

Planificación deficiente del Celta 2019-2020

El Celta (con Iago Aspas de director deportivo en la sombra), emprendió en verano una política de fichajes basada en la recuperación de canteranos o de jugadores que habían militado en el equipo. Llegaron Denís Suárez, Santi Mina, Pape Cheikh y a última hora Rafinha y se disparó la ilusión. La idea era rodear mejor a Iago Aspas y que el equipo no sufriera tanto para salvarse.

Pero se firmaron perfiles similares y se olvidaron de los extremos habilidosos y encaradores. De los que estaban en plantilla el curso pasado unos regresaron de cesión a su club de origen (Boufal) y a otros se le buscó salida ante su pobre rendimiento (Emre Mor). El caso es que solo se quedó un Pione Sisto con el que ya no se puede contar.

Con Denís Suárez y Rafinha en las bandas y Brais como habitual primer cambio, el equipo puede tocar en el centro del campo pero carece en absoluto de profundidad y de desborde. Ni en el césped ni en el banquillo tiene extremos con regate y uno contra uno. El Celta se convierte en un embudo y se atasca. Felipe Miñambres, director deportivo que llegó a Vigo con una fama extraordinaria, no la está demostrando.

Rafinha no está rindiendo como se esperaba en el Celta 2019-2020.
Rafinha no está rindiendo como se esperaba. Imagen cedida por LaLiga.

Escasa fluidez en el Celta 2019-2020

Más allá de eso, más complicado de entender resulta que el Celta 19-20, con los centrocampistas que tiene, en ocasiones le cueste salir de la presión y tener cierta fluidez en la circulación en campo contrario. Le ocurrió en partidos sobre todo fuera de casa contra equipos que le presionaron como Éibar y Alavés.

El Celta 19-20 empezó las primeras cinco jornadas con un calendario durísimo (Real Madrid, Valencia, Sevilla, Granada y Atlético de Madrid). Se saldaron con un balance de 5 puntos (mayor del que cabía esperar), y con cierta sensación de fiabilidad defensiva. No ha sido hasta después, hasta que ha jugado contra equipos de su Liga, cuando se ha desplomado.

El primer partido pasados sus particulares Alpes fue contra un Espanyol en descenso cuyo entrenador acabó siendo destituido. El Celta empató en el descuento tras una segunda parte calamitosa. En resumen: ha sufrido tanto contra equipos que le han ido a presionar arriba como cuando se ha visto obligado a llevar la iniciativa.

Falta de gol y baja forma de Iago Aspas

También resulta difícil de explicar que un equipo con los recursos ofensivos del Celta 19-20 sea el menos goleador de primera con 6 goles en 11 partidos. Aunque no sea tan desatrososo defensivamente como temporadas atrás, un equipo que marca medio gol por partido tiene muy difícil sumar victorias. En varios de los partidos ha generado muy pocas ocasiones, pero sus delanteros tampoco han estado acertados.

La falta de gol es uno de los grandes problemas del Celta 2019-2020
La falta de gol es uno de los grandes problemas del equipo. Imagen cedida por LaLiga.

Resulta llamativo que un futbolista de la talla de Iago Aspas solo haya marcado dos goles en lo que va de temporada, uno de ellos de penalti. El de Moaña ha sido la tabla de salvación del celtismo en los momentos duros, si ni siquiera él responde no quedan muchos motivos para la esperanza. Tampoco el retornado Santi Mina, que solo lleva un gol, está respondiendo en este inicio de temporada.

Los fichajes del Celta 2019-2020 no rinden

Esta situación también se explica por la baja forma de varios jugadores importantes, entre ellos los nuevos. Arrancó muy bien Denís Suárez, ha ido de más a menos, y tampoco Rafinha está teniendo un gran impacto. Pape Cheikh dejó al equipo con diez contra la Real Sociedad, desbaratando las opciones de puntuar en uno de los pocos buenos partidos del equipo este curso. Lobotka tampoco pasa por su mejor momento y su compañero cambia constantemente ante la falta de ritmo de Okay Yokuslu tras su larga lesión.

También Aidoo ha ido a menos tras su gran arranque y Araújo sigue sin ser un seguro de vida pese a mostrar carácter. Dice muy poco de una plantilla de esta calidad que el mejor jugador de la temporada hasta el momento sea el portero Rubén Blanco. En mi opinión, la crisis de resultados ha derivado en una crisis de confianza de los jugadores, a los que les cuesta mostrar su mejor versión cada vez que saltan a un terreno de juego. Limpiar la cabeza de estos futbolistas es una tarea francamente complicada.

Rubén Blanco está siendo de lo mejor del Celta 2019-2020.
Rubén Blanco está siendo de lo mejor del equipo. Imagen cedida por LaLiga.

¿Y Escribá?

Como es lógico, en este tipo de tesituras el entrenador está en entredicho. En Vigo se discute si es el tipo de entrenador idóneo para el perfil de futbolistas de la plantilla. Es decir, si el problema radica en tener a un técnico catalogado como defensivo en un equipo plagado de centrocampistas asociativos de buen trato de balón. Muchos periodistas de Vigo sostienen que no fue tanto que el Celta pensara en esos fichajes como que se pusieran a tiro y que en el momento de confirmar su continuidad Fran Escribá no pensaba tener la plantilla que después tuvo.

En todo caso, a mí Escribá no me parece un entrenador tan conservador. La temporada pasada a menudo jugaba con dos delanteros (Aspas y Maxi) y dos extremos en las bandas del 4-4-2 como Boufal y Boudebouz. En bastantes partidos generó un importante volumen de juego ofensivo.

No obstante, este curso el equipo no fluye. Más allá de los resultados, el problema es que el juego está muy por debajo del que cabe esperar de esta plantilla. Es evidente que Escribá no le está sacando jugo a sus piezas. Personalmente lo que yo le reprocho es que en las malas apenas busque soluciones y si puede siga poniendo a los mismos jugadores en cada partido e incluso haga los mismos cambios. Pero cuando un equipo viene de una temporada con tres entrenadores y en noviembre de la siguiente se plantea volver a cambiar, está claro que el problema no es exclusivamente el entrenador. Algo más allá está fallando en este Celta 19-20.

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