El Celta de Unzué, goleador en tierra de nadie

Unzué, en un entrenamiento del Celta.
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La derrota contra el Sevilla, que ha llegado en el tramo final del partido del Sánchez Pizjuán, ha supuesto un duro golpe para el Celta, que buscaba puntos para acercarse a las zonas europeas después la victoria contra el Athletic pero ahora se encuentra en tierra de nadie, es decir a mitad de tabla.  El conjunto gallego, del que ha tomado las riendas Juan Carlos Unzué, segundo de Luis Enrique en el Fc Barcelona, atraviesa una fase de transición en lo que va de Liga, ya que destaca por su facilidad de llegar a la portería rival pero no consigue sin embargo mantener la suya invicta muy a menudo. Y como bien se sabe, para destacar en un torneo largo es importante mantener una buena diferencia de goles positiva.

No es un caso que hasta ahora hayan sido 23 los goles a favor del Celta, que con esa cifra se coloca como cuarto mejor ataque de la Liga Santander, no obstante un banquillo en berbecho que no ha reportado ni puntos ni goles. La soltura y la llegada del conjunto de Unzué son reconocidas y por ejemplo el 2-5 en casa del Las Palmas es un claro ejemplo de esta efectividad. Sin embargo los 19 goles encajados son también el reflejo de que este sistema tan ofensivo es insostenible a la larga. El trabajo del ex segundo de Luis Enrique es elogiable a nivel táctico, pero necesita unas correcciones a la hora de impostar la defensa.

Unzué, en un entrenamiento del Celta.

Unzué, en un entrenamiento del Celta.

En un campeonato como la Liga, en el que el 51% de los fichajes proceden del mismo torneo, es decir que son internos, mientras que solo el 36% vienen de otros campeonatos europeos, el Celta ha decidido ir contracorriente. Este verano, de hecho, han llegado desde el extranjero jugadores como Emre Mor, Lobotka, Sánchez y Maxi Gómez. Este último ha sido sin duda el gran acierto del conjunto gallego, ya que ha sido incorporado desembolsando tan solo 4 millones de euros y es ahora el mejor artillero del Celta con 7 goles anotados, uno más que Iago Aspas, delantero centro titular y hombre de la casa.

Y es exactamente en el acierto goleador de estos dos jugadores que Unzué ha hecho hincapié hasta ahora: se juego asociativo, virtuoso y de ataque se ha visto reflejado por las buenas tendencias goleadores de Gómez y de Aspas. El 4-4-2 del equipo vigués es un módulo de juego concreto pero con una consigna ofensiva y eso hasta el momento no ha sido sostenible para la defensa, que ha demostrado tener unas cuantas lagunas en el partido contra el Sevilla. Es por eso que en este momento el Celta se halla en tierra de nadie, ya que no consigue combinar la eficacia del ataque y la solidez de una defensa demasiado expuesta a las embestidas rivales que se aprovechan de los espacios libres en vertical.

Unzué deberá entonces buscar una solución concreta cuanto antes para seguir pensando en una temporada que mejore el resultado del año pasado. Hasta que en enero no intente mover algo que algún fichaje peculiar.