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Bieito Baliño

No fútbol, como na vida, a veces hai que dar un paso atrás para avanzar dous.

Champions League: análisis Nápoles Real Madrid

El partidazo de San Paolo cumplió las expectativas que se le exigen a un partido de su nivel. Hasta que Sergio Ramos reventó la eliminatoria con dos goles que demuestran lo decisivo que es el central del Real Madrid en las jugadas ofensivas a balón parado. El Nápoles empezó ganando gracias a un buen gol de Mertens, y casi consigue meter la puntita en cuartos de final durante los últimos minutos del primer tiempo. El equipo de Sarri no lo hizo, y un Real Madrid que daba la impresión de poder despertar en cualquier momento mató el partido en dos saques de esquina rematados por Ramos.

Alineación y sistema

Sarri era consciente de que tendría que empezar ganando y no tardar mucho en anotar si quería tener posibilidades contra el Real Madrid. Eso lo obligaba a poner toda la carne en el asador desde el primer minuto, por lo que jugó con cuatro delanteros: Callejón y Mertens caídos a las bandas, aprovechando el juego interior de Hamsik e Insigne. Es complicado hablar de posiciones fijas en los dos últimos. Siempre que uno bajaba a recibir al centro del campo, el otro tiraba un desmarque de ruptura, intentando perforar la espalda de la zaga madrileña. Para estos cuatro jugadores de ataque, trabajaban el resto. Allan y Diawara aportaban trabajo sucio y pase fácil en la medular; Hysaj y Ghoulam ocupaban los laterales, más preocupados de defender a los extremos rivales que de incorporarse al ataque; Albiol y Koulibaly, tapaban por el centro las posibles embestidas madridistas e intentaban sacar el balón jugado, a pesar de que lo último les salió regular. Guardando la puerta se encontraba Pepe Reina, un día más imperial en los balones por alto.

Champions League: análisis Nápoles Real Madrid

Mertens anota el primer gol del partido. Vía: uefa.com

Por parte del Real Madrid, Zidane apostó por su once de gala, con Benzema en punta, Bale y Cristiano como extremos para atacar y sin más exigencia defensiva que presionar la salida de balón rival. Ofensivamente, por el contrario, eran la gran esperanza del técnico francés hasta que apareció Ramos. En el centro del campo Kroos y Modric se ocuparon de la creación, tarea ardua durante el primer tiempo. La escoba que barría los balones para que el alemán y el croata jugaran se llamaba Casemiro, que un día más hizo gala de su extraordinario despliegue físico. En los laterales, Carvajal y Marcelo hacían lo contrario que sus homólogos del Nápoles: muchas y buenas incorporaciones en los ataques, pero a menudo descuidando gravemente los costados de su equipo. En cada incorporación de uno de los laterales blancos, Ramos y Pepe, los centrales, temblaban con los rápidos contraataques de la escuadra italiana. Keylor Navas, que no tuvo excesivo trabajo era el encargado de resguardar la portería visitante.

Análisis táctico

San Paolo vivió un primer tiempo vibrante gracias a la valentía de los dos conjuntos. Sarri, conocedor de los problemas de su equipo en el inicio del juego optó por una presión alta para recuperar la posesión cerca del área rival y ahorrarse unos 40 metros de circulación de balón. Siempre que se presiona tan arriba, es necesario que la zaga defensiva también avance y achique los espacios de juego de rival, intentando forzar el fallo del contrario. Para cualquier equipo es arriesgado dejar tanto espacio entre su línea defensiva y su portero, sobre todo si tus centrales no son excesivamente rápidos, como Albiol y Koulibaly. El Madrid se empeñó en jugar directo, en profundidad, intentando alcanzar la llanura que había detrás de la defensa napolitana. Zidane confiaba en que la velocidad de Bale y Cristiano hiciera sangre aprovechando los espacios, pero durante el primer tiempo Hysaj y Ghoulam ejercieron la labor primaria de un lateral convencional y defendieron sin excesivos apuros (exceptuando una incursión del portugués que acabó con un tiro al palo), evitando que el equipo local hiciera aguas.

Champions League: análisis Nápoles Real Madrid

Pepe y Mertens protagonizaron un bonito duelo. Vía: uefa.com

Al Nápoles le costaba horrores salir con el balón desde atrás, pero cada vez que recuperaba la posesión en campo rival, los cuatro de arriba enlazaban rápidas combinaciones que buscaban llegar lo antes posible a la meta de Keylor Navas. El gol de Mertens fue la expresión máxima de una idea entrenada por Sarri durante la última semana para dar la vuelta a la eliminatoria: presión alta para robar  y plantarse en área rival con pocos pases. El Madrid sufría para sacar el balón, porque había más camisetas azules que blancas en su campo, pero cuando lo conseguía daba la sensación de poder hacer mucho daño. Los últimos minutos de este intensísimo primer tiempo fueron de control napolitano, control que casi se refleja en el marcador después de un tiro al palo de Mertens.

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Sergio Ramos despertó a su equipo con dos goles. Vía: uefa.com

El partido se acabó en la segunda parte. Sergio Ramos destrozó por partida doble el entramado defensivo ideado por Sarri en los saques de esquina y echó por tierra todo planteamiento posible. En dos jugadas que ponen en manifiesto una vez más lo tremendamente decisivo que es este jugador, el sevillano ahorró un susto bien grande a su equipo. Después del segundo gol del Madrid, el Nápoles se retiró y el Madrid se sintió vencedor. Los locales ya no presionaban con tantas ganas, y abandonaron una intensidad que les permitía hacerlo de lujo en cada pase o en cada control. Sarri retiró a Hamsik e Insigne y el Nápoles aceptó con resignación su sentencia. Con el rival en la lona, Morata remachó un rechace de Reina para poner el 1-3 final.