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Abel Caride

Amante del fútbol inglés siempre con un ojo en las demás ligas europeas. Gooner y del Athletic. NBA en general, Sixers y Jazz en particular.

El Bayern de Munich volverá a jugar los cuartos de final de la Champions League crucificando al Arsenal por el camino con un global de 10-2 en la eliminatoria para los de Ancelotti. El Arsenal llegaba a este partido con las aguas revueltas en el vestuario, problemas con Alexis y bajo nivel de ciertos jugadores, y con el futuro de Wenger, como entrenador gunner, pendiente de un hilo. Hoy el Arsenal volvió a sucumbir ante un Bayern que solamente fue mejor con un jugador más en el campo tras la expulsión de Koscielny.

El Bayern hizo su trabajo sin perder los nervios

El Bayern llegó al Emirates con las idea clara de no relajarse. Fue tal la desconfianza que Ancelotti puso prácticamente su equipo de gala, salvo las bajas de Boateng y Lamh. Inclusive Neuer, en duda hasta última hora, también fue de la partida. Ancelotti dispuso de su 4-2-3-1 con Xabi Alonso ejerciendo de director y Vidal jugando en ocasiones entre centrales. Los de Munich buscaron lo que les resultó en la ida, es decir, atacar las bandas y lograr dos contra uno contra Monreal y Bellerin. Pese a que el Arsenal fue superior en la primera parte, el Bayern, nunca perdió la compostura aunque pasó ciertos apuros. Ya con un jugador más los alemanes jugaron a placer ante un Arsenal entregado siendo justos vencedores de la eliminatoria.

Arsenal buscó lavar su imagen

La temporada del Arsenal prometía ser buena pero a día de hoy está siendo todo lo contrario. Tras el 5-1 de la ida los de Wenger querían una pequeña reválida para demostrar que son dignos del fútbol de élite. Wenger esta vez planteó un 4-2-3-1 con un pivote Xhaka-Ramsey, el galés recuperado, y con Chamberlain de media punta. A las bandas Alexis y Walcott siendo el 9 Giroud tras la baja a última hora del que iba a ser titular, de Danny Welbeck. El Arsenal buscó su redención y estuvieron a punto de conseguirla. Los gunners salieron a jugarle de tú a tú al Bayern y se marcaron un buen primer tiempo. En dicha parte, 1-0 al descanso, el Arsenal pudo haberse distanciado más en el marcador. Clave el juego de Chamberlain, centrado infinitamente mejor que a una banda, y el buen hacer de Ramsey en la presión y en el juego ofensivo.

El Arsenal no levanta cabeza.twitter.com

Sidiropoulos ayudó a clavar la cruz gunner

Que el Bayern tenía la clasificación en la mano era un hecho. Que el Arsenal hiciese el ridículo en la ida y que solamente un “milagro” los clasificaría también. Para el Arsenal este partido era de orgullo, como antes dije. Con 1-0 en el marcador, Giroud tuvo un palo anteriormente al gol de Walcott, hubo un penal claro a Theo que pudo haber puesto contra la cuerdas, o al menos haber dado más chance al Arsenal, al Bayern. Ya en la segunda parte el árbitro pita un penal, que no es, de Koscielny sobre Lewandowski. Tras pitarlo, primero le muestra tarjeta amarilla pero después el juez de línea, el mismo que a medio metro no pito el penal a Theo, dice que es roja. Expulsan a Koscielny y el Arsenal se viene abajo.

Wenger y su plantilla quedan muy tocados

Independientemente de la buena imagen mostrada por el equipo, hasta la expulsión de Koscielny. El 1-5 final ahonda aún más la crisis del Arsenal, con Wenger al mando, y ejecuta aún más a unos jugadores que durante buena parte del partido mostraron una determinación no vista en el partido de ida o en encuentros pasados de Premier League. Ver, con 1-5 en el marcador, a Alexis Sánchez y a Petr Cech riéndose en el banquillo, con Alexis ya pasó algo similar contra el Liverpool, no es plato de buen gusto. Las aguas están muy pero que muy revueltas en el Arsenal. Todos los golpes son hacia Wenger, un escudo salvador para unos jugadores que no le corresponden en el sacrificio.