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LaMelo Ball: talento e incertidumbre en un jugador especial

Cómo juega LaMelo Ball

La NBA cada vez está más globalizada. El seguimiento de la liga crece año a año en todo el mundo. Por supuesto, el número de jugadores internacionales en ella también es cada vez mayor. Por ello, cada vez se seleccionan más promesas en el Draft provenientes de ligas extranjeras. Esto podría repetirse el año que viene, teniendo en cuenta el caso del jugador más mediático del próximo draft. Analizamos cómo juega LaMelo Ball.

El menor de los hermanos Ball llegó a comprometerse con UCLA hace unos años. Sin embargo, tras el incidente que implicó a su hermano LiAngelo en China, este último abandonó la universidad y ambos firmaron con un agente, rompiendo de esa manera el compromiso que tenía LaMelo con los Bruins. Meses más tarde, los dos hermanos firmaron por el BC Prienai lituano. Aquel contrato profesional le impidió jugar en la NCAA, según las reglas de la competición universitaria. Más de un año después de aquello, anunció que disputaría el curso 2019/20 en la NBL. Lo hará en los Illawarra Hawks, con los que ya ha disputado partidos de pretemporada. En ellos ha dejado muestras del gran jugador que puede llegar a ser.

Cómo juega LaMelo Ball

Lo más destacado de este jugador es su enorme talento. Técnicamente, es de los prospects con más recursos en ataque de este Draft. En primer lugar, supone una amenaza seria desde la larga distancia. Aunque es algo irregular, su rango de tiro es prácticamente ilimitado. Esa misma habilidad con su lanzamiento genera, en ocasiones, una atracción en la defensa y, por ende, ventajas para sus compañeros. Ventajas que suele aprovechar gracias a una visión de juego fantástica. Aunque suele amasar bastante el balón, no le cuesta soltarlo si tiene a un compañero liberado. También es un buen driblador, capaz de romper a su defensor sobre el bote y generarse sus propios tiros. En cuanto a las finalizaciones, ha mejorado su capacidad para anotar con contacto. En esta pretemporada ha buscado bastante más el aro que en su ya lejana etapa en el instituto.

LaMelo Ball tiene potencial para convertirse en un muy buen generador. Hoy por hoy, juega el pick & roll con el timing indicado, por lo que acostumbra a fabricar muchas ventajas. Es muy inteligente leyendo la defensa rival, especialmente si tiene el balón en sus manos. Emplea fintas de tiro cuando es necesario y busca a los compañeros con ventajas. Se encuentra cómodo en las transiciones, en las que aprovecha a la perfección las superioridades. Aunque no sea su mayor virtud, ha mejorado levemente su juego sin balón. También ha mostrado cierto grado de pillería en la busca del rebote, tanto defensivo como ofensivo. No es el más fuerte, pero sabe adelantarse a esa desventaja anticipándose a las acciones.

Su físico es algo peculiar. Es un base alto, de 201 cm de altura y una larga envergadura. Esto le puede ser de ayuda en un aspecto defensivo en el que, como comentaremos más tarde, debe mejorar. Pese a no ser especialmente atlético, ha ganado en explosividad a lo largo de los últimos años. Es capaz de rebasar a sus defensores en uno contra uno y, además, ha ganado salto vertical para finalizar por encima del aro. Si se lo propone, tiene condiciones para llegar a ser un buen defensor individual. A lo largo de esta pretemporada, ha dejado posesiones en las que ha defendido y punteado bien algunos de los lanzamientos de sus rivales.

¿En qué debe mejorar el juego de LaMelo Ball?

Si bien es un gran talento en ataque, LaMelo Ball todavía tiene mucho que mejorar en ese aspecto del juego. En primer lugar, debe aprender a seleccionar mejor los tiros que hace. Tiende a hacer lanzamientos precipitados, sobre el bote y muy lejos del aro. Es capaz de anotarlos, pero en muy pocas ocasiones es la mejor opción para su equipo. A veces no reacciona de la mejor manera a los dos contra uno. Suele cometer el error de intentar zafarse de sus defensores a partir del bote. Estas situaciones acaban, en su gran mayoría, en pérdida. Pérdidas que, a día de hoy, son una constante demasiado habitual en su juego. También terminan mal las posesiones en las que busca la pelota desesperadamente. De esa forma, ocupa espacios que no debe ocupar y facilita mucho el papel a la defensa rival.

Como ya hemos dicho, el juego sin balón no es precisamente la mayor de sus virtudes. En ciertas posesiones, se desentiende de lo que están haciendo sus compañeros una vez suelta la pelota. Tiende a mantenerse inactivo, sin hacer ningún tipo de movimiento que pueda ayudar a dar fluidez al ataque. Ha habido algunos casos en sus partidos con los Hawks en los que ni siquiera se ha ofrecido a recibir cuando el jugador con balón estaba sin bote o en riesgo de cometer una pérdida.

LaMelo Ball, con la camiseta de Vytautas.

LaMelo Ball, con la camiseta de Vytautas. Imagen de Graham Hodges.

Cómo juega LaMelo Ball en defensa

A día de hoy, la defensa es la principal debilidad de LaMelo Ball. Es cierto que ha mejorado, pero sigue teniendo mucho camino por recorrer para ser un defensor correcto en la NBA. Sus problemas en este lado de la cancha nacen, sobre todo, de su actitud pasiva y su poca concentración. Le falta mucha intensidad. Si a esto le sumamos un físico todavía verde para la mejor liga del mundo, nos queda un defensor mediocre. Presta poca atención a lo que pasa a su alrededor y no suele darse cuenta de cuándo debe realizar una ayuda.

Es víctima fácil en el pick & roll, pues no pasa nada bien los bloqueos. En cuanto a la defensa individual, pese a haber rendido bien en momentos puntuales, suele ser rebasado muy fácilmente en el uno contra uno. Cuando su equipo pierde el balón, no hace ningún esfuerzo por intentar frenar el contraataque. Siempre es el último y el más lento en el balance defensivo. Además, aunque hemos resaltado su picardía con el rebote, hay ocasiones en las que no lo protege de forma correcta.

¿Cuál es el verdadero potencial de LaMelo Ball?

Su historia será la más contada del próximo Draft. De hecho, pase lo que pase, el Draft 2020 será, a nivel mediático, el de LaMelo Ball. Lleva siendo una celebridad desde los 15 años y llegará a la NBA tras atravesar un camino único. Extraño y ridículo (obra de LaVar…) pero, al fin y al cabo, único. Tan único como puede ser él como jugador de baloncesto. Porque a veces se nos olvida que lo es (otra vez, obra de LaVar…). Pero lo es, y muy bueno.

Es difícil hacer pronósticos con toda una temporada por delante, tanto de la NBL como de la NCAA y otras competiciones. No obstante, parece que su futuro está en la mejor competición del planeta. Y parece que será con un contrato garantizado, pues es carne de primera ronda. Probablemente también de lotería. Hay quien dice incluso que podría ser top 3. Esto parece más complicado, pero importa poco a principios de octubre. Porque, sin importar lo que pueda pasar, estamos ante alguien especial. En todos los sentidos y con todo lo que ello abarca.

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