Prosinecki, el crack venido de los balcanes

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Manuel Fuentes

Redactor Jefe y CM at SportBall
Máster en Comunicación. Apasionado de los deportes. Orgulloso cofundador de esta web.

Hablar de Robert Prosinecki es hablar de uno de los jugadores más talentosos que jamás hayan producido los países balcánicos. Y esto debería ser suficiente para no tener que adjuntarlo en una lista de eternas promesas. Sin embargo, su dejadez tanto dentro como fuera del terreno de juego, con sus consecuentes lesiones terminaron por transformar una brillante y esperanzadora carrera futbolística en uno de los jugadores más desaprovechados de la historia del fútbol.

Trayectoria de Robert Prosinecki

Nacido en Schwenningen, Alemania, un 12 de enero de 1969, se mudó muy joven a la extinta Yugoslavia, de la que adoptó nacionalidad. Era un mediocentro de gran calidad que destacó desde muy joven proclamándose mejor jugador del Mundial Juvenil de la FIFA, celebrado en 1987 en Chile y en el que Yugoslavia salió campeona. Más tarde se convertiría en el crack de aquel Estrella Roja que ganó la Copa de Europa de 1991 liderado por un imberbe y talentoso rubio, capaz de regatear en una baldosa con una asombrosa facilidad.

Un joven Prosinecki celebra la Copa de Europa conseguida con el Estrella Roja

Un joven Prosinecki celebra la Copa de Europa conseguida con el Estrella Roja

Sus grandes actuaciones reclamaron la atención de potentes equipos del viejo continente, y tras una dura lucha entre el Real Madrid y el Milan, el entonces presidente Ramón Mendoza consiguió vestirlo de blanco. Todo estaba preparado para que el nuevo crack comenzase a hacer historia. Y la hizo, pero seguro que no la que todos esperaban.

El croata nunca pudo desplegar su juego en el Bernabéu debido a innumerables lesiones, sin duda producidas por su mala vida fuera del terreno de juego, ya que Prosinecki era un asiduo consumidor de tabaco y habitual de las fiestas. El poco cuidado que tenía de su salud física le acarreó problemas musculares que nunca permitieron ver el talento que llevaba dentro.

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Tras tres años en la casa blanca, se le declaró transferible y recaló en las filas del Oviedo. En la capital asturiana sí se pudo ver gotas del gran jugador que llevaba dentro, y su gran temporada le llevó a fichar por el Barcelona de Johan Cruyff, donde volvió a fracasar estrepitosamente. Su última aventura española tuvo lugar en el Sevilla en la temporada 96-97 y a partir de ahí comenzó un periplo de inestabilidad que le condujo por las filas del Dinamo de Zagreb croata, del Standard de Lieja belga, del Portsmouth inglés, del Olimpija Ljubljana esloveno y, finalmente, el NK Zagreb, donde se retiraría.

Prosinecki con Yugoslavia y Croacia

En cuanto a selecciones, con Yugoslavia disputó 15 partidos y metió cuatro goles, y con Croacia disputó 49, en los cuales anotó 10 tantos, además de conseguir el tercer puesto en el Mundial de Francia en 1998. Como anécdota, cabe destacar que Prosinecki es y será el único jugador de la historia que ha marcado en mundiales con dos selecciones distintas.

Prosinecki en uno de los 49 partidos que disputó con la selección croata

Prosinecki en uno de los 49 partidos que disputó con la selección croata

Prosinecki en la actualidad

Hoy en día, Prosinecki es el seleccionador bosnio, tras haber entrenado al Estrella Roja y al Kayserispor turco y a Azerbaiyán. De su etapa como entrenador es reconocido por la mano dura con sus jugadores. A modo de ejemplo, destacar un hecho ocurrido durante su etapa como entrenador del Estrella Roja, cuando multó a 9 jugadores de la plantilla por falta de compromiso tras un partido que ¡habían ganado por 3 a 1! Parece que sentarse en el banquillo le ha hecho ver la importancia de la disciplina en el mundo del fútbol.

Prosinečki siempre quedará en nuestra memoria por sus anuncios de televisión (recuerden al muñeco Prosickito, diseñado a su imagen y semejanza), su pasión por el tabaco (se dice que en su época de futbolista fumaba dos paquetes diarios) y por las juergas (se conocía de memoria todas las discotecas de Madrid).

Este crack balcánico ha dejado recuerdos imborrables en la mente de los espectadores, como cuando lo pillaron fumando detrás del banquillo durante el transcurso de un partido o como cuando lo expulsaron en un encuentro del Barcelona por agarrar la pelota con las dos manos. Más allá de sus escándalos, Prosinecki ha sido capaz de callar una de las bocas más sabias del fútbol balcánico, la del entrenador bosnio Miroslav Blazevic, quien llegó a declarar sobre el croata que si llegaba a jugador profesional, se comería su diploma de entrenador. No creo que llegase a hacerlo, pero al menos sí que se habrá comido sus palabras.

Recientemente, los médicos le han obligado a dejar de fumar tras ser hospitalizado con problemas en el sentido del equilibrio. Aunque parece dudoso que los médicos consigan algo que ninguno de sus múltiples entrenadores haya conseguido y más cuando él mismo llegó a declarar: «Sé que fumar no es bueno para un deportista, pero me relaja. Es el único vicio que tengo. Además, nadie vive cien años».

Así es este jugador de leyenda. Sí, de leyenda, porque más allá de sus excentricidades, estamos hablando de un jugador con un talento excepcional, que jugó tres Mundiales alcanzando semifinales y que llevó al Estrella de Roja a ser el único club balcánico de la historia en ganar una Copa de Europa. Paseó su fútbol por el continente buscando alcanzar el cariño de la gente, aunque por desgracia, el reconocimiento sólo le llegó después de salir en anuncios y gracias a su vida extradeportiva.

Vídeo con las mejores jugadas de Robert Prosinecki