Cuando Mathieu habla… sube el pan

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Vicente Breso

Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Amo el fútbol y estoy enamorado del baloncesto. Escribir sobre ellos es la leche.

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Las palabras de Jérémy Mathieu acaban de abrir una herida que parecía cerrada en Barcelona. Desde la Ciudad Condal empiezan a salir los primeros críticos a la figura del galo, un hombre con cara de no haber roto un plato, alguien sereno y poco dado al habla…pero con un currículum de frases fuera de tono tan poderoso que a nadie debería impresionar su último traspiés.

Mathieu es uno de los jugadores más peculiares que han pasado por nuestro país, no tengo la menor duda. En sus primeros años en Valencia, no eran pocos los compañeros de vestuario que alucinaban con su nula habilidad de comunicación. Y no hablamos de su buena o mala predisposición a aprender el idioma, ni siquiera a sus fallos a la hora de expresarse en español, sino de su escasísima asiduidad a la hora de gestualizar o sonreír ante una broma.

Jérémy Mathieu pasó sus primeros 24 meses en Valencia escuchando a su alrededor lo “rarito” que era aquel francés con pinta de alemán mientras su forma de jugar enseguida llamaría la atención de la hinchada valencianista debido a su altura y a su tremenda zancada. A pesar de su peculiar manera de comportarse, el ahora internacional bleu cayó de pie en la ciudad del Turia, de eso no hay duda. Y es que, tal era su hermetismo y seriedad que empezó a ganarse el mote de “Robocop”.

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Un joven Mathieu con la camiseta del Toulouse

Las informaciones que llegaban de Francia decían que era un lateral de largo recorrido, o bien un carrilero que incluso podía utilizarse como interior izquierdo en caso de necesidad. En el Toulouse se labró un nombre gracias a un espectacular despliegue físico y una zurda de oro que a penas pudo sacar a pasear en Valencia, donde nunca llegó a tener los galones suficientes para lanzar los golpes francos.

Durante cinco años Jérémy Mathieu fue jugador de un Valencia que vio como sus mejores jugadores iban abandonando la entidad. Tal fue el éxodo que, al final, a pesar de su carácter poco dado a la palabra, el francés asumió la capitanía del conjunto de Mestalla. Nadie hubiera dicho que el ex-futbolista del Toulouse, aquel introvertido pelirrojo que no pronunciaba ni frase en castellano, llegaría a ser capitán de una de las entidades con más solera de la Liga BBVA.

El propio Mathieu se definió como un tipo tímido, tanto en Francia como España, restándole importancia a sus dificultades con el idioma de Cervantes. Lo cierto es que así era y así es, no es ningún secreto. Sin embargo, tras unos cuantos años Mathieu cambió. O quizás siempre fue así y nunca se le había dado la oportunidad de demostarlo, quién sabe.

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El francés celebra un gol con el Valencia C.F.

No sabemos si fue por culminar su arduo proceso de adaptación, tampoco si fue porque se convirtió en uno de los jugadores más veteranos de una plantilla en descomposición o bien si la paella y la playa valenciana le sirvieron para aumentar la temperatura de su sangre, pero lo que es seguro es que en su última etapa como blanquinegro Mathieu se ganó la fama de polémico. No por su carácter ni por su ajetreada vida fuera de los estadios, sino por sus controvertidas entrevistas y ruedas de prensa, en las que siempre se iba de la lengua. En su primera salida de tono la mayoría de medios mostraron su simpatía por un tipo que nunca decía nada y cuyas palabras sólo podían deberse a un error de comunicación. Pero hubo una segunda…y una tercera…y entonces supimos una verdad indiscutible: cuando Mathieu habla, sube el pan.

Empezaron a circular rumores sobre su afición a la nicotina al tiempo que todo Mestalla conocía su tendencia a desfondarse cerca del minuto 60 de partido. A su vez, sus ruedas de prensa se convertían en tendencia cada vez que el bueno de Jérémy se arrancaba a hablar. Por aquel entonces Mathieu ya llevaba tatuado un murciélago y su dorsal (22) en el gemelo izquierdo (ver foto).

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El “famoso” tatuaje valencianista de Jeremy Mathieu

El francés empezó a perder el favor de la grada cuando definió la temporada 2013-2014 como de “transición”, algo que enfadó sobremanera a una hinchada que sólo pide a los suyos que den lo máximo hasta el último aliento. Previamente había mostrado su poca predisposición a jugar de lateral izquierdo, puesto en el que empezó a jugar en España y que acabó abandonando para desempeñarse como central izquierdo, donde ha cosechado un mejor rendimiento.  “Prefiero jugar de central. Le he dicho a Djukic que no quiero jugar más de lateral. Me siento muy bien jugando de central y ahora prefiero seguir jugando ahí”, declaraba el ex jugador del Valencia.

Tiempo después, el francés, que nunca se había caracterizado por tener una excelsa relación con ninguno de sus compañeros, lanzaba un “palito” a su compañero Adil Rami, alegando que cuando éste quiso irse fue cuando empezó a jugar : “yo renuevo en el Valencia para jugar, me siento muy cómodo aquí. Hay jugadores que quieren salir del Valencia y al final acaban jugando”.  Casi nada.

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Adil Rami y Jérémy Mathieu, compañeros durante su etapa en Valencia

Su siguiente salida de tono fue contra el que era su entrenador, Miroslav Djukic, con el que se quedó a gusto afirmando que: “Djukic no tenía una idea clara, no manda mucho y así es jodido para los jugadores. Pizzi manda en los entrenamientos, habla con los jugadores cara a cara y así podemos avanzar más rápido. Ahora todos los jugadores se sienten muy bien hasta el final del partido”.

Mathieu no parece decir las cosas con mala intención, de hecho las dice como quien cuenta un cuento o una anécdota, como si no supiese el calado que tienen sus palabras. Pero lo cierto es que su historial, por aquel entonces, ya era de órdago.

Antes de salir de Valencia presionó al club para que le dejara marchar en dirección a Barcelona con una carta pública que le convirtió en un seguro enemigo para el futuro de los chés. Nunca iba a volver a ser bienvenido. Tras su salida, el galo no ha abandonado su afición a las entrevistas “extrañas”.

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Jeremy Mathieu en un Levante-F.C. Barcelona de esta temporada

Ayer sorprendía revelando el rifi-rafe entre Messi y Luis Enrique, sumando una nueva e inoportuna metedura de pata en sus relaciones con los medios de comunicación. Pero no ha sido la única…ni la más importante. En sus primeros días como blaugrana restaba importancia a su condición de fumador en una entrevista a Mundo Deportivo, diciendo: “no soy un fumador que fume un paquete cada día. Hace quince días que no fumo”, asegura en el momento de la mencionada entrevista. “Me han pillado una vez, es así, pero no fumo cada día. Sé que ha salido publicado, pero da igual”, comentó.

Tampoco pasó por alto su sopresa a la hora de verse alineado como lateral izquierdo en el clásico contra el Real Madrid, partido que el conjunto de Luis Enrique perdería por tres goles a uno. El mismo técnico asturiano replicó a regañadientes: “Jérémy (Mathieu) puede jugar de central y de lateral, y si le sorprende jugar en una de las dos posiciones, pues apaga y vámonos”.

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Mathieu en medio de un gran conflicto. Fuente: futbol.univision.com

La trifulca Messi-Luis Enrique ha hecho que por enésima vez el francés saque a relucir su escasa diplomacia y para que, de nuevo, los medios de comunicación pongan su atención en este rara-avis del fútbol: un tímido al que le pierde la boca.