El currículum más injusto del mundo: Héctor Cúper

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Vicente Breso

Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Amo el fútbol y estoy enamorado del baloncesto. Escribir sobre ellos es la leche.

Héctor Cúper, desaparecido en combate durante un tiempo para aquellos desconectados del fútbol de primerísimo nivel, volvía a nuestras vidas hace unos días. Cuando el flamante jugador del Liverpool Mohammed Salah certificaba con un penalti la presencia de Egipto en el próximo Mundial. 28 años después de su última participación.

El hombre milagro ya es considerado todo un mito en el país de los faraones. Siendo esta histórica clasificación su éxito más destacado con Egipto tras el subcampeonato en la Copa África del año pasado. Sí, subcampeonato, algo tristemente familiar para el entorno del técnico argentino, pero vayamos por partes.

El Héctor Cúper futbolista

Héctor Cúper, oriundo de Santa Fé, fue considerado en su etapa de futbolista como uno de los centrales más fiables de Argentina. Un tipo sin un talento especial pero con una constancia y un rigor táctico fuera de lo común. Paralelamente a su trayectoria como entrenador, labró su carrera como jugador en clubes modestos. Como Ferrocarril Oeste y Huracán, donde es considerado una auténtica institución.

Fue convocado incluso con la selección argentina que entrenaba un mito como César Salvador Bilardo. Pero nunca llegó a asentarse y no fue convocado para disputar ninguna competición internacional. Muchas de las ideas del técnico del combinado nacional quedarían grabadas a fuego en el libreto que Héctor Cúper utilizaría en años posteriores como entrenador.

De izqda a drcha aparece Héctor Cúper en el cuarto lugar, de pie.

De izqda a drcha aparece Héctor Cúper en el cuarto lugar, de pie. Fuente: http://josecarluccio.blogspot.com.es

Los inicios de Héctor Cúper como entrenador

Su etapa como entrenador comenzó en el club que le vio nacer como futbolista, Huracán. Una modesta institución acostumbrada a estar a caballo entre la primera y segunda categoría. En el Parque de los Patricios el “Cabezón”, como es conocido en Argentina, llevó al club a pelear por el título de liga de 1994. A punto estuvo de conseguirlo, pues se le escapó en la última jornada en un encuentro frente a Independiente de Avellaneda. En él les valía con un empate. Al final, los de Santa Fe perdieron el encuentro y precisamente Independiente se coronaría campeón del Torneo Clausura. Cúper no lo sabía pero viviría tales insatisfacciones muchas veces más en su carrera.

El siguiente paso lo dio en Lanús, otro club muy alejado de la élite de Sudamérica. Sin embargo, le hizo ganar el primer trofeo internacional de su historia, la Copa Conmebol 1997. En ella destacaría como goleador un joven Óscar Mena, aquel volante derecho que el propio Cúper se llevaría al Mallorca años después. Aquel equipo era un fiel reflejo de lo que Héctor Cúper quería sobre el terreno de juego: compromiso, solidez defensiva y máxima efectividad arriba.

En aquel C.A. Lanús se juntarían un grupo de jugadores a los que el técnico se llevó a la isla. Entre ellos el anteriormente mencionado Mena, pero también otros de brillante trayectoria como Óscar Siviero y el portero Carlos Roa. Además de una pequeña joya como Ariel “el Caño” Ibagaza. Cúper logró sacar todo el potencial a unos jugadores de los que no se esperaba tanto. Juntó una plantilla con igual calidad y compromiso, lo que siempre ha sido receta de éxito para el entrenador.

C.A. Lanús festejando la Copa Conmebol. Al centro un jovencísimo Ariel Ibagaza.

C.A. Lanús festejando la Copa Conmebol. Al centro un jovencísimo Ariel Ibagaza. Fuente: www.taringa.net

El aterrizaje de Hector Cúper en España: Mallorca

Ya con una trayectoria visible en Argentina, Cúper aterrizó en Palma de Mallorca para hacerse cargo de un recién ascendido como era el R.C.D Mallorca. Era la época de vino y rosas del fútbol español, donde hasta los más modestos podían armar equipos de una calidad superlativa en poco tiempo, corría el dinero a borbotones y sobraba gente emprendedora para llevar a cabo proyectos de gran envergadura.

El Mallorca había aprovechado la “limpieza” de Paco Roig en Valencia para traerse a precio de saldo a jugadores como Engonga o Kike Romero, que darían a la plantilla un poso de competitividad y experiencia tan necesaria en la Primera División. A ellos se unirían el clan argentino made in Cúper, compuesto por Siviero, Roa, Ibagaza y Mena en su primera temporada, más otros como el serbio Jovan Stankovic y el sempiterno Miquel Soler. Entre todos formarían lo que es la mejor temporada de un recién ascendido en la Primera División, quedando en quinto lugar y llegando a la final de la Copa del Rey, en la que caerían contra el F.C. Barcelona en la tanda de penaltis.

Histórica final de Recopa con el Mallorca

El “calvario” que viviría Cúper no se quedaría ahí, puesto que el año siguiente perdería la final de la Recopa contra la Lazio de Nedved, Mancini, Vieri o Marcelo Salas. Fue la última Recopa en disputarse de la historia y quizás el mayor éxito del Mallorca como institución en toda su historia. El sambenito de “pierdefinales” comenzaba a instalarse en la figura Cúper, que aquel año había reforzado al club balear con otra tanda de argentinos como Serrizuela o Ariel el “Chupa” López, de ingrato recuerdo para la afición mallorquinista. Uno pasó sin pena ni gloria y el otro, un delantero de cierto caché en Argentina, no marcaría más de tres goles en toda la temporada, viéndose ensombrecido por Daniel García Lara, más conocido como Dani, aquel delantero centro cuya trayectoria acabó por dormirse a la sombra de Patrick Kluivert en el Barça.

Héctor Cúper rozó la gloria en Valencia

El nuevo paso como entrenador para Cúper se daría en Valencia, donde puede que firmase su obra maestra. Un equipo sin fisuras ni alardes, casi hasta feo para el espectador neutral, al que llevó consecutivamente a dos finales de Liga de Campeones. Su personalidad contrastaba con la de su antecesor en tierras levantinas, Claudio Ranieri, un italiano dicharachero tan duro en sus métodos como afable en el trato.

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La seriedad y el toque seco de Cúper no calaron demasiado bien en la ciudad del Turia. En sus primeros tres partidos no logró la victoria, el equipo no llegaba al área y su cabeza pendía de un hilo, el tumultuoso verano de Cúper le estaba pasando factura tras mandar al filial a una leyenda como Paco Camarasa y apartar momentáneamente del equipo a la máxima estrella del momento, Claudio López.

Héctor Cúper, al centro, festeja el primer trofeo de la historia del R.C.D Mallorca.

Héctor Cúper, al centro, festeja el primer trofeo de la historia del R.C.D Mallorca. Fuente: http://rcdmallorca1916.com

Primera final de Champions contra el Real Madrid

Con el paso del tiempo el equipo cogió otro aire y pese a un juego nada preciosista, el Valencia acabaría la temporada como cuarto clasificado y jugando una final contra el Real Madrid en la cual sólo hubo un equipo. Un nuevo éxito en la trayectoria de Cúper y una final perdida más. Por el camino quedaban anécdotas como cuando los duros entrenamientos de pretemporada acabaron por pasar factura al bueno de Óscar García Junyent, que terminó un entrenamiento echando hasta las papillas.

Cúper, que siempre ha sido de ir bien acompañado de sus jugadores de confianza, intentó reclutar al mallorquinista Siviero, desprendiéndose de un hombre querido y cuyo rendimiento era intachable como el sueco Joachim Bjorklund, sin embargo el club acabó por regalarle otra petición suya como Mauricio Pellegrino, cuyo fichaje causó, en principio, poca gracia por su discreto y breve papel en el Barcelona. De regalo Subirats le ficharía al lateral zurdo Fagiani que nunca llegó a adaptarse a la ciudad y al que Cúper le negó la titularidad en la Final de Champions contra el Real Madrid en detrimento de Gerardo, que a la postre fue uno de los principales señalados tras el partido. A la salida del Parque de los Príncipes una vergonzosa acción de unos ultras zarandeando el coche del entrenador argentino sería el inicio de lo que precipitaría su marcha al año siguiente.

¿Qué daría para que la final fuese mañana? Daría la vida – Héctor Cúper, tras perder la final de París.

A la segunda tampoco pudo ser

Tras una gran temporada, nadie esperaba que el Valencia repitiera éxitos. Pero lo hizo. Hubo que mover piezas pues los grandes equipos de Europa vinieron a pescar a Valencia: Gerard regresó a Catalunya para firmar por el Barça de sus amores previo pago de su cláusula de rescisión, Farinós se marchó al Inter y Claudio “Piojo” López a la Lazio. En su lugar llegaron hombres como Rubén Baraja (Atlético), John Carew (Rosenborg) o Pablo Aimar (River Plate), éste último a mitad de temporada, que se unieron al núcleo duro de la plantilla: los Cañizares, Carboni, Angloma o Mendieta, una de los mejores jugadores de principios de 2000. Ese segundo Valencia de Cúper rozaría la gloria de nuevo al caer en su segunda final consecutiva ante el Bayern Munich en Milán, la que sería a la postre la final de las finales para Héctor Cúper.

Cúper estaba de moda, era el entrenador que todos querían tener, acaparaba portadas y los clubes empezaron a importar su modelo, de forma que el entrenador argentino empezó a cotizarse muy al alza. En aquellos años llegaron técnicos como Mario Gómez (Mallorca) o Carlos Timoteo Griguol (Betis), considerado el maestro del de Santa Fé, pero ninguno tendría éxito.

Héctor Cúper en su paso por el Valencia.

Héctor Cúper en su paso por el Valencia. Fuente: lasprovincias.es

Héctor Cúper y Ronaldo, mala mezcla en el Inter

Milán precisamente sería su casa al año siguiente. La ligereza con la que el Inter gastaba su dinero era de sobra conocida y así juntó un super equipo con Vieri, Toldo, Córdoba, el “Chino” Recoba, Seedorf y la joya de la corona, Ronaldo Nazario, del que solo pudo disfrutar durante unos partidos debido a sus problemas de menisco. La relación con el brasileño acabó mal, muy mal. Ronaldo llegó a definirlo como el peor entrenador de su carrera y el motivo principal por el que abandonó el Inter para fichar por el Real Madrid. Probablemente Moratti nunca llegó a perdonar eso, echando al argentino a principios de su tercera temporada. Por el camino Cúper había llevado al Inter hasta las semifinales de Champions y perdido la liga en el último partido en su segunda temporada.

Cúper era muy malo, nos hacía correr durante tres kilómetros antes de los partidos – Ronaldo Nazario (2013)

El estilo rácano de Cúper no gustó nunca a los aficionados neoazzurros ni tampoco a sus propios jugadores, entre ellos Clarence Seedorf, que tomó la difícil decisión de irse del Inter para jugar en el eterno rival, el Milan. Cúper defendió a las estrellas que trabajan para el equipo y en ellas no incluyó ni al brasileño ni al holandés.

Héctor Cúper y Ronaldo Nazario, una pareja imposible.

Héctor Cúper y Ronaldo Nazario, una pareja imposible. Fuente: http://www.spherasports.com

Vuelta a los proyectos más modestos

Tras su marcha del conjunto italiano se inicia una cuesta abajo, una época en la que Cúper se decide a volver a sus orígenes, en los que no tiene éxito. Ni Mallorca en una segunda etapa, ni Real Betis, ni Parma ni la selección de Georgia consiguen que la trayectoria de Héctor Cúper tome de nuevo el camino ganador. En la isla todavía se le recuerda como un ídolo y un ejemplo de honradez, al perdonar íntegramente su salario en su segunda temporada en la que dimitió. Más tarde el técnico realizaría un digno papel con el Aris de Salónica, llevándolo a jugar la final de Copa griega, una nueva derrota en finales para un equipo entrenado por el de Santa Fé, que caería contra el poderoso Panathinaikos de Atenas. En ese Aris militarían viejos conocidos de nuestra liga como el exmadridista Raúl Bravo o el exlevantinista Nikos Karampelas.

“Ronaldo es un gran jugador y aquí me paro. Si continúo, entran los abogados y no me interesa”-Héctor Cúper

Por alguna razón, el milagro Héctor Cúper parecía haberse diluido. La varita mágica del que fuese entrenador de moda a principios de siglo había quedado sepultada bajo tierra. Ningún club importante tenía al argentino en sus planes. Sus últimos resultados no habían sido nada buenos y los siguientes tampoco lo fueron. Cúper acabó dimitiendo también posteriormente en el Racing de Santander tras trece jornadas en 2011. Tampoco tuvo demasiado suerte en proyectos extraños, como con el Orduspor turco. Allí coincidiría con el controvertido David Barral, que ese año había abandonado el Sporting de Gijón.

Emiratos Árabes, última escala antes de Egipto

La siguiente etapa del argentino sería el Al Wasl de los Emiratos Árabes. Un lugar en el que el fútbol goza de mucho dinero y poco nivel. Allí el argentino reclutaría a dos jugadores de su país como Emmanuel Culio y Mariano Donda. Además de la que fuera la sonrisa más contagiosa de nuestra liga, la del brasileño Ricardo Oliveira. Pero ni así. Cúper sería destituido apenas unos meses después de haber asumido su cargo por malos resultados.

Héctor Cúper y Egipto se encuentran

En marzo de 2015 el mítico Héctor Cúper se haría cargo de la selección de Egipto. Un nuevo cargo más exótico si cabe que el anterior. Las últimas experiencias no indicaban nada bueno. El gen ganador que se le presumía al preparador sudamericano hacía tiempo que permanecía dormido. Cúper heredó un grupo fracturado, muy alejado de aquella selección que en 2010 se coronó campeona de África. Cúper no disponía de la típica legión de jugadores africanos afincados en la élite europea. Tampoco de una cantidad ingente de inmigrantes de segunda generación como tienen Costa de Marfil, Marruecos o Argelia.

No, Egipto está alejado del gran mercadeo del fútbol mundial. Sin el tirón habitual de la Ligue 1, la Europa futbolística para los faraones queda un poco lejos. Cúper pues, tuvo que tirar de un numeroso grupo de jugadores locales, muchos militantes de uno de los gigantes de África, el Zamalek. Así como de jugadores de ligas menores, como Omar Gaber (Basilea), Amr Warda (Pantelokitos) o Mahmoud Trezeguet Hassan (Mouscorn). Todo eso y Mohammed Salah, claro, el único jugador reconocible a nivel mundial del que goza el país.

Héctor Cúper dirigiendo a Egipto.

Héctor Cúper dirigiendo a Egipto. Fuente: abc.es

Histórica clasificación de Egipto para el Mundial

Cúper armó un grupo estable, sólido y así, tirando de oficio consiguió levantar a Egipto tras cuatro años de malos resultados continentales. En la Copa África de este año el argentino metió a su selección en la final. Sin embargo el gafe no se detendría para él. Con empate a uno, un gol de Aboubakar a tres minutos del final daría a Camerún el triunfo. Certificando otra lágrima más para la leyenda de pierdefinales que ya de por sí arrastraba.

Tras el buen papel en los últimos años, la federación egipcia decidió seguir contando con el técnico. Algo que le permitió a Cúper disfrutar por primera vez en mucho tiempo de una alegría verdadera. Un éxito sin paliativos y sin ningún pero: meter a Egipto en un Mundial 28 años después. Fue con toda la épica y el sufrimiento que a Cúper siempre le ha acompañado. Con un penalti a pocos segundos del final que acabaría transformando Salah. En aquel momento apuesto a que a la imagen de Pellegrino en Milán se le cruzaría más de una vez. O la de Pavel Nedved celebrando el gol de la Lazio en el 80´ o la de tantas y tantas desdichas en su carrera.

Héctor Cúper: un currículo demasiado injusto

Héctor Raúl Cúper, alias el “Cabezón”, seguirá su camino, ese que tantas veces le dio la espalda. Quizás por eso no tiene a bien sonreír mucho ni llevar a otro terreno su ya de por sí exquisita educación. Cúper, aunque ahora parezca una sombra del pasado, ha sido uno de los mejores entrenadores de Europa. Es, merecidamente, una auténtica leyenda en clubes como Valencia o Mallorca. Un tipo poco dado al trato periodístico y al pasteleo pero amante del trabajo y la disciplina aplicada al fútbol. Un señor al que este deporte habría podido honrar con uno de los historiales más brillantes que se recuerdan. Sin embargo, le ha provisto de, ni más ni menos que ocho sub-campeonatos. Disfruta del éxito Cúper, el destino te lo debía.