Stephen Curry oposita para el MVP de las Finales

Curry MVP de las Finales.
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Andres Weiss Sanchez

Vigués, amante de la NBA. Mi ídolo se llama James Naismith, y sigo la NBA desde que Ginobili tenía pelo. De la religión del 23, Michael Jordan y LeBron James.

Stephen Curry es un jugador de época. Te guste o no, no queda otra que aceptarlo y aplaudir. Pero eso no quita que los escépticos más acérrimos siempre encuentren defectos, tachaduras, errores en su juego o su legado que pongan en duda su leyenda. Y entre todo lo que se le ha echado en cara, una cosa siempre ha destacado. Ser decisivo en momentos importantes. Ganar el MVP de las Finales. Y este año está demostrando que no es así.

Curry MVP de las Finales

El Oracle, rendido a sus pies. ibtimes

Curry y el MVP de las Finales

En los dos anillos que han ganado los Warriors, Curry siempre ha quedado en un segundo plano. Ya sea por el ansia y hambre de un compañero (Durant en 2017), o por la sensación o la búsqueda de la continuidad a Kawhi (sin quitar mérito, Iggy en 2015). Sin hablar de la final perdida. La del 3-1, la del 73-9… y la de sus dos lesiones previas a la Final. Hagamos un repaso previo a estas series.

La defensa, la falta de ritmo, y la voracidad

Empecemos por 2015. Stephen Curry promedió 26 puntos, 5 rebotes, 6 asistencias y 2 robos aquella serie. Destacan los dos últimos partidos de la serie, para acabar con el anillo. 37 y 25 puntos respectivamente, más de dos robos y un +19 cuando estaba en cancha. Andre Iguodala, el MVP de las Finales, 16 puntos, 6 rebotes y 4 asistencias. 1 partido de 7 puntos, dos de más de 20. Decisivo, gracias a su defensa a LeBron (aunque promedió 35 puntos), que acabó con un de +/- de -4.2 en la serie. En aquel momento, se decidió premiar la posibilidad de continuar la historia del “anti-LeBron”, iniciada con Kawhi, y la buena serie que había realizado Iggy, demostrando su importancia en el equipo. Lo que no quita que Steph no lo mereciera también.

Iguodala, MVP de las Finales 2015.

Iguodala, ganándole la partida a LeBron. gigantes

En 2016, una lesión en 1ª contra Houston y una recaída en 2ª contra Portland definió lo que pasaría. Al volver recuperó sensaciones, y promedió 28 puntos contra OKC para levantar la serie y llegar a la final. Y todo parecía decantar que vencerían. Pero la falta de ritmo y el cansancio acumulado en sus piernas fue decisivo. Vencieron los dos primeros partidos con Curry por debajo de su nivel, y aunque en la 5ª y la 6ª derrota logró grandes actuaciones, ya no quedaba fuelle para vencer, y Kyrie se impuso a Curry.

Y el año pasado, no es necesaria mucha explicación. Un animal como Kevin Durant, que promedia 35 puntos por partido y que mete un triple decisivo para lograr la 3ª victoria… es muy difícil de superar. Aun así, casi promedio de triple doble (27-8-9) y uno logrado en el segundo partido.

Y este año… de superarse a sí mismo

Van dos partidos. Es cierto, queda mucha (esperemos) Final, y no está todo dicho todavía. LeBron (se sumaría a Jerry West como único perdedor en ganar el MVP de las Finales), y KD si sigue en línea ascendente, los dos que más pelea pueden darle. Pero de momento, de seguir así las cosas, parece claro el candidato más fiable de los Warriors.

31 puntos, 7 rebotes y casi 9 asistencias le posicionan como el mejor jugador de su equipo en estas Finales, y como el más importante a nivel general. Ya que la importancia de un jugador se mide por cómo funciona el equipo con él en cancha, y como lo hace cuando no está. Y en Warriors, a pesar de tener otras 3 estrellas… la diferencia se nota.

Empecemos por Regular Season. Se perdió 16 de los últimos 17 partidos, en los que el récord de victorias-derrotas fue de 6 a 10. Es decir, un 38% de victorias. Si traspasamos eso a 82 partidos (muchas suposiciones, ya que también influye que se dejaran ir un poco) se pondrían con 31 partidos. Más allá de suposiciones, que serían mentira porque lograrían mínimo 20 victorias más, está bien ver la influencia que tiene su ausencia. El récord en los partidos jugados por Curry, es de 41 victorias en 51 partidos. Lo que nos deja un 80% de victorias. Un 80%.

Además, comparando los números en los minutos en que jugaba y en los que estaba en el banquillo descansando, su equipo tiene un +13 de rating ofensivo en la comparación de cuando está/cuando no. Mejora al equipo en el % de canastas de compañeros tras asistencia, en porcentajes de tiro, en rebotes, y en defensa (Basketball Reference). Y todo esto es aplicable a los PlayOffs.

En definitiva…

Curry se ha propuesto que este año sí, que como se suele decir “a la tercera va la vencida”, y que las lesiones no le podrán parar. Porque, aunque queden 2 segundos en el reloj de posesión, aunque esté a 9 metros, aunque le defienda K-Love y aunque esté cayendo, los triples van a seguir entrando. Llega con hambre, batiendo récords (más triples en un partido de las Finales) y como el asesino más en forma de la NBA. Déjale 1 metro, 1 minuto, y el partido pasa de blanco a negro sin pasar por el gris. ¿El problema para su candidatura? La monstruosidad de LeBron, y sus 40 puntos-8 rebotes-11 asistencias de media.

La serie promete seguir en línea ascendente, y al final, lo que pase en los partidos que quedan, y las sensaciones que dejen en la cancha, acabarán decantando la balanza por el MVP de las Finales.