The following two tabs change content below.

Durante los últimos años, en todo campeonato baloncestístico importante que tiene lugar en Europa hay un exceso de nacionalizados en las selecciones participantes que empieza a desvirtuar las competiciones (y menos mal que sólo dejan ir uno por selección).

El tema no es nuevo, ya en la España pre ACB jugaban bastantes nacionalizados en la selección y por recordar a algunos citaré al lagarto Juan Domingo de la Cruz, Wayne Brabender, Clifford Luyk o Chicho Sibilio. Hoy lo hacen bien Ibaka, bien Mirotic, dependiendo de las circunstancias y los seleccionadores. La verdad es que puesto a comparar, mientras aquéllos -en su mayoría y en los cuatro que menciono hay excepciones conscientes- se adaptaron a la vida en España y sintieron los colores de nuestro país, éstos no dejan de ser aprovechados que se han adaptado a las modas y facilidades reinantes en la sociedad y en los políticos. Me cuesta ver a Ibaka viviendo en España en un futuro y siendo un español más. A Nico lo podría imaginar -al fin y al cabo se ha hecho jugador aquí – pero también me cuesta.

Selección española año 1977 con varios nacionalizados

He empezado por España, pese a ser el país donde menos influencia tienen los nacionalizados y donde quizás estén más adaptados y en el que haya mayor número de razones para que estas nacionalizaciones hayan tenido lugar. Examinando el último Eurobasket, es fácil comprobar que algunos de los nacionalizados que participaron tuvieron influencia decisiva en sus selecciones: En Turquía estuvo Bobby Dixon; en Italia, Daniel Hackett; en Alemania, Dennis Schröder;  en Polonia, A.J. Slaughter; en Croacia, D. Dräper (sustituto a última hora de Lafayette); en Macedonia, Richard Hendrix (Bo MCCalebb no quiso ir); en Israel casi todos, etc. Es evidente que muchas de estas selecciones obtienen los resultados debido a la presencia de estos hombres, pero también es evidente que muchos de ellos se han nacionalizado para jugar en estas selecciones y que no les une nada con los países a los que representan, simplemente son mercenarios unas veces por sueldo y otras por vanidad profesional. Becky Hammon lo dice bien claro: jugué con Rusia porque no me quisieron en el equipo de mi país, y además sin vivir nunca allí, jugando sólo cuando la WNBA estaba sin temporada. ¿Realmente los aficionados de un país se pueden sentir identificados con esa selección? Creo que a los jugadores que toman esa decisión habría que pedirles algo más que jugar esas competiciones, se les debería exigir que participen en la expansión del baloncesto en esos países, que hablen el idioma del país, que participen en actos solidarios del país, que se impliquen en el desarrollo del deporte en general y del baloncesto en particular, etc.

Becky Hammon jugando contra U.S.A. en las Olimpiadas de Londres.

No es lo mismo la presencia de nacionalizados o foráneos en equipos de una determinada liga nacional, ya que éstos representan cosas distintas a las que lo hacen las selecciones. Un caso claro con el que compararse es Estados Unidos, donde en un equipo puede haber los extranjeros que se estime oportuno – caso claro el de los Spurs – pero en la selección sólo hay jugadores nacionales – aunque Tim Duncan y Patrick Ewing hayan nacido en las Islas Vírgenes y en Jamaica respectivamente no creo que nadie dude que son yankees -. En un equipo lo importante es ganar y sus aficiones quieren títulos e identificarse con unos colores. En una selección los aficionados quieren victorias pero también algo más, que les represente y no se identifican con colores sino con el equipo. En resumen, se puede llegar a que en un país se piense lo que le dijo la entrenadora de la selección femenina estadounidense Anne Donovan a Becky Hammon: “If you play in this country, live in this country, and you grow up in the heartland and you put on a Russian uniform, you are not a patriotic person in my mind.” Y esas frases no ayudan al baloncesto.

La preponderancia y proliferación de jugadores nacionalizados o en vías de hacerlo es aun más preocupante en categorías de formación, pero ese tema será objeto de un próximo artículo.