Desglosando el desastre de los Houston Rockets y su verano 2019

Houston Rockets v Phoenix Suns

Vaya semanas para los Houston Rockets. A la información de que tras perder el sexto partido Harden y Chris Paul tuvieron un encontronazo verbal sobre la distribución del balón y cómo jugaron, Bzdelik se retira de manera definitiva, y tres asistentes más son despedidos o no renovarán.

Además, toda la plantilla excepto Harden está disponible para un traspaso. Dos años perdiendo contra Golden State en finales y semifinales de conferencia han sacudido los cimientos del equipo. La sensación es que el proyecto no da para más, y deberán hacer unos cuantos cambios por su propio bien.

El desastroso verano 2018 de Houston Rockets

Solo este tema da para muchas páginas, porque la suma de errores es mucho mayor que la de aciertos. Se alabó muchísimo la gestión de Daryl Morey el año pasado, en el que forzaron a 7 partidos a todo unos Warriors que los han vuelto a mandar a casa. Tras ese séptimo partido cavó la propia tumba del proyecto con varias decisiones, como poco, muy cuestionables.

Decían Karl Marx y Friedich Engels que el capitalismo crea a su propio sepulturero. Volviendo a la NBA, los Rockets dieron ese papel a Chris Paul. CP3 tiene pendiente cobrar algo más de 120 millones en los próximos 3 años. Estaría muy bien si fuese aquel jugador de calibre All-Star de New Orleans o Los Ángeles Clippers. Pero el escenario real es bien distinto, y es que ya tiene 34 añazos. Su rendimiento cada vez es peor, alcanzando esta temporada mínimos en anotación (15’6PPG) y porcentajes (42%TC, 35’8%T3).

NBA: Houston Rockets at Detroit Pistons

A partir de este contrato, que nunca debieron firmar, se desencadenan el resto de problemas. No hay dinero para todo el mundo, y el primero que se va buscando billetes es Ariza. El proyecto sufre un gran golpe, y es que ante los Warriors algo que han echado mucho de menos es la versatilidad defensiva. Luc Mbah a Moute o James Ennis III son otros jugadores que podían aportar rendimiento y garra en defensa, además de espacios para lanzar aún más triples.

En último lugar la renovación de Capela, más cara de lo que debería haber sido en un principio, pero especialmente el trato a Carmelo Anthony son otros dos errores muy graves que se produjeron en las oficinas. El caso del primero es sangrante, concretamente 20 millones por año para un jugador con muchas limitaciones. El segundo simplemente fue vergonzoso.

Las soluciones a los problemas de los Rockets han sido parches para 1 año

Todo lo mencionado anteriormente quedó tapado con jugadores que hicieron un buen papel durante su estancia, pero no es suficiente. Las soluciones temporales no arreglan los problemas de base, y eso es algo que los Rockets están descubriendo ahora mismo. Acertar siempre no es tan sencillo. Por otro lado, no van a caer en el equipo constantemente jugadores muy aptos a través de un buy-out.

El caso de Daniel House tiene mérito. Llegó y tapó varias carencias y lesiones junto a otros problemas severos del equipo. El problema es, de nuevo, que la mala planificación deportiva llevó a los Rockets a darle muchos minutos a un jugador rescatado de la G-League. La suerte fue que al jugador no le tembló la mano y rindió sorprendentemente bien.

El otro gran rescatado es Kenneth Faried. Condenado al destierro en los Nets, se mantuvo en forma esperando esa llamada que lo llevase a otro lugar. La necesidad de un pívot suplente en condiciones (Nene no está para muchos trotes ya) provocó que tuvieran que jugársela con un jugador casi defenestrado que respondió de forma espectacular. ¡Hasta anotó triples!

Kenneth Faried Houston Rockets 2018-19

Para rematar este apartado, más de lo mismo sucede con Rivers, que llegó y aportó desde el primer minuto, e Iman Shumpert, que quizá contó con menos minutos de los que se podrían esperar.

Las franquicias candidatas al anillo se aprovechan de aquellas que tienen la mirada en el Draft para rescatar jugadores válidos a través de buy-outs o trades por un valor muy bajo. El problema nace cuando una de estas franquicias aspirantes depende de estos movimientos para que su temporada sea un fracaso pequeñito y no un gran fiasco.

“Los Rockets somos un equipo muy diferente ahora” – Eric Gordon

En una entrevista en diciembre Eric Gordon contestó que los Rockets habían cambiado bastante de un año a otro. Felicitó la renovación de caras en el vestuario, la llegada de gente joven e interesante, y la confianza puesta en aquellos que seguían. Y estaba en lo cierto, estos Rockets eran y son muy diferentes a los de la temporada 2017-2018, pero…  ¿Podían superar a Golden State Warriors?

Evidentemente, la respuesta ya es conocida por todos al ver a Chris Paul de fiesta con LeBron James y otros jugadores a los que Stephen Curry ha eliminado a lo largo de estos años. El equipo es diferente pero el esquema no cambió, empeorando el estilo de juego y los resultados. Con peores defensores, peores triplistas, y menos química, lo cierto es que todo iba a verse reflejado cuando las cosas importaran más. Y así fue: un 4º puesto y la sensación de no haber hecho demasiado en semifinales es lo que queda.

Cuando algo funciona, lo que sigue suele ser no tocarlo. En este caso había piezas obligatorias que renovar o dejar marchar, y los varios errores de la gerencia a la hora de invertir en jugadores han provocado esta situación. Y claro, cuando añades más derrotas de las deseadas, o más duras de lo esperado, todo salta por los aires. Justo como ha sucedido en la franquicia con menos futuro de las 3 que hay en Texas.

Austin Rivers Houston Rockets

¿A ritmo de Harden o de Chris Paul?

Game 6 de las semifinales de la conferencia oeste. James Harden y Chris Paul tienen un encontronazo verbal a raíz de la distribución del balón, cómo jugaron esa noche, y el resto de la serie. Otra vez de vacaciones, esta vez incluso antes, a mitad de mayo. Esta era una de esas circunstancias que se quería evitar, y, sin embargo, sucedió. Los Warriors son muy buenos, y, por si fuera poco, la lesión de Durant solo sirvió para demostrar que juegan incluso mejor sin él.

Cuando CP3 llegó al equipo era más que previsible que chocasen los estilos. Paul es un base “clásico”, capaz de lanzar muchos triples, pero clásico. Su juego está hecho para moverse mucho y asistir, alimentar a los jugadores grandes en la pintura, pero, por encima de cualquier otra cosa, retener el balón en sus manos y crear él cada jugada, desde 0.

El problema es que ese rol ya lo estaba cumpliendo Harden, y nada mal. El escolta había logrado mutar a un buen generador mientras sostenía unos promedios anotadores muy altos. Claro que, para ello, debía mantener el balón en sus manos también todo el tiempo posible. Lógicamente, de tener dos perfiles tan parecidos, pero a la vez potencialmente tan diferentes, nace el conflicto.

Cuando las victorias acompañan y el equipo funciona todo es alegría. Ley de vida, éxitos en tu trabajo: felicidad. ¿Pero qué podría pasar cuando no todo fuese tan bien? Precisamente todo lo que se está viendo: rencillas entre las dos estrellas. Una gran parte, especialmente las últimas y más serias, nacen con el contexto (G6 en casa, semifinales…) pero no son cosa de un día: se fraguan a lo largo de toda la temporada y explotan en el momento más oportuno.

James Harden es intocable para Houston Rockets

No hay más. Si hay que elegir entre un señor de 34 años que cada vez va a peor y ya empieza a rendir mal, o un jugador en su prime que todavía es candidato a MVP, la decisión es más simple de lo que parece, y es muy simple de por sí. No es casualidad que todo jugador en plantilla y con contrato sea traspasable menos ‘La Barba’. Se construirá en torno a él mientras siga rindiendo, y entre 14 millones de posibilidades solo en una es traspasado.

Estadísticas de James Harden 2018-19

Se juega al ritmo de Harden, con sus triples a 8 metros, sus penetraciones suicidas, y con su Hero Ball acabe como sea que acabe. Habrá noches de 4/23 y otras de 12/18, pero lo que está claro es que Houston empieza y acaba con su jugador franquicia. Otra cosa es que aquellos que lo rodean no rindan lo esperado o lo suficiente, pero ese es otro debate menos agradable. Se deja la piel en la pista, y mientras siga siendo así, habrá que buscar otras soluciones.

Ha conseguido hacer de lo que a priori parece ineficiente, eficiente. Este año ha promediado 36 puntos por noche, pero lo más destacable ha sido lograr hacer ganar a su equipo cuando el resto no tiraba del carro. No estaba solo, no a niveles de otros años de estrellas NBA, pero cuando todo parecía bastante perdido fue el único que le puso las suficientes ganas como para revertir las tendencias y encarrilar al equipo a la senda del triunfo.

¿Qué harán los Houston Rockets este verano de 2019?

Con esta plantilla y estos sistemas de juego, los Rockets han tocado techo.

El baloncesto del sabermetrics y la estadística avanzada ha vuelto a fracasar un año más. Esta vez por partida doble, porque los Bucks, aquellos que estaban llevando junto al otro candidato a MVP el lanzamiento de triples y la desaparición de la media distancia hasta extremos inimaginables, han caído también. Una vez más, no es el destino, en este deporte hay que ver mucho más allá de los números. Por mucho que digan que por estadística anotarás un triple, puede que falles 27 seguidos.

Mike D’Antoni dijo hace menos de una semana que confía ciegamente en los movimientos de Daryl Morey. Sabe que el GM de Houston trabaja duro para conseguir el mejor equipo posible a su alcance, aunque esto implique traspasar a media plantilla y todas las rondas del Draft. La situación a la que llegaron el año pasado fue una de comida para hoy y hambre para mañana. Bajo este plan morirán los Rockets.

¿Cuáles deben ser los siguientes movimientos? La premisa básica es sencilla: rodear a Harden lo mejor posible, cueste lo que cueste. El problema es que esto no es tan fácil, gracias a lo que a priori parecían grandes movimientos que han resultado ser catastróficos. Quien más papeletas para salir tiene es Capela, que junto a varias rondas de Draft puede ser muy interesante para hacerse con alguna estrella de segunda fila.

Sobre Chris Paul… lo mejor sería verle en otro equipo, pero nadie quiere a un sepulturero en su franquicia. Aunque quizá es demasiado pronto para dar por cerrada esa vía, que quizá alguien se desespere si sus planes fallan.

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