Trabajo y Esfuerzo: los Pistons de Wallace

Vuelvo con esta serie repasando algunos de los equipos que han marcado una época en los últimos años en la NBA. Si en entregas anteriores hemos mencionado a equipos que habían destacado sin llegar a ganar el anillo, hoy vamos a hablar de uno que ha conseguido tanto ser recordado por un estilo como por conseguir reinar en la liga: los Detroit Pistons de Big Ben Wallace.

Big Ben Wallace levanta el trofeo de campeón de la NBA con los Detroit Pistons.
Big Ben Wallace levanta el trofeo de campeón de la NBA con los Detroit Pistons. (Getty Images)

Trabajo, trabajo y más trabajo…

Cuando pensamos en estos «Bad boys» del nuevo milenio, sin duda su jugador más icónico era Ben Wallace. Un pívot que tenía defensores y detractores a partes iguales (bueno, quizás más de estos segundo quitando a los fans de los Detroit Pistons) cuya historia de como llegó y triunfó en la NBA es cuanto menos curiosa.


Ben Wallace no llegó a ser drafteado. Principalmente por que tenía serios problemas en el juego ofensivo. No tenía fundamentos ni un tiro fiable para ser pieza importante en ataque. A eso hay que sumar que era un jugador relativamente bajo para su posición (2,06m).

Ben Wallace causaba el pánico en los tableros de la liga.
Ben Wallace causaba el pánico en los tableros de la liga. (Getty Image)

Sin embargo, donde Ben Wallace destacaba era en defensa. Su físico le permitía poder defender fuerte a jugadores más altos y su capacidad para rebotear y taponar era sencillamente asombrosa. Desde su llegada a Pistons en el 2000 y hasta su marcha en 2006 formó parte del mejor quinteto defensivo en todas esas campañas y sumó cuatro premios al mejor defensor del año y llegó a ser otras tantas veces All Star.

…una mente para el baloncesto…

En el banquillo de aquellos Pistons estaba un tal Larry Brown. Un histórico, toda una vida dedicada al baloncesto y capaz de liderar equipos pero… le faltaba el anillo. Ya había rozado la gloria dos años antes de llegar a los Detroit Pistons, cuando en 2001 junto a un extraordinario Iverson, llegaron a las finales de la NBA ante los Lakers de Kobe y Shaq y que perdieron.

Despues de rozarlo varias veces, Brown consiguió el anillo con los Detroit Pistons.
Despues de rozarlo varias veces, Larry Brown consiguió el anillo con los Detroit Pistons. (nba.com)

En el equipo de Michigan, Larry Brown encontró un grupo de jugadores que se adaptaba muy bien a su filosofía: trabajo, esfuerzo, defensa y entrega durante 48 minutos. Pero en lo que desde luego era un experto era en sacar lo mejor de jugadores que a pesar de tener talento, no habían brillado como debían.

…y por supuesto talento

Porque negar que en ese grupo había talento para jugar a este deporte sería negar la realidad. De uno de ellos ya hemos hablado de su pasado en la liga, pero Rasheed Wallace encontró en Detroit y en Brown la estabilidad que le había faltado años atrás.

Ni siquiera Shaq era capaz de parar a Prince en esas Finales.
Ni siquiera Shaq era capaz de parar a Prince en esas Finales. (Getty Images)

Para los más jóvenes, Tayshaun Prince sólo es un especialista defensivo y con problemas de lesiones, pero en aquel 2003 era una de las nuevas estrellas emergentes de la liga. Sí, defensivamente era una auténtico espectáculo, con una envergadura inacabable, pero en sus primeros años en la liga lo acompañaba un físico poderoso y unas gotas de talento que lo vestían como uno de los futuros dominadores de la liga. Desafortunadamente, las lesiones fueron haciendo mella y acabó retirándose en este pasado 2017.

En los Detroit Pistons, Chauncey Billups por fin pudo mostrar todo su talento.
En los Detroit Pistons, Chauncey Billups por fin pudo mostrar todo su talento. (nba.com)

Los casos de Richard Hamilton y Chauncey Billups tienen puntos en común. Ambos llegan a la NBA con un cartel magnífico tras sus años universitarios y son elecciones altas (Billups fue número 3 en 1997, mientras que Hamilton fue un número 7 en el 99). Pero también diferentes formas de llegar a ser los dos grandes artífices de aquellos segundos «Bad Boys».

Chauncey tenía todo para ser élite, pero no fue hasta su llegada a Detroit cuando de verdad se sintió con el respaldo de su entrenador; era la extensión en la cancha de un Larry Brown que confiaba sin ninguna duda en la IQ de un base tan inteligente como pocos.

Richard Hamilton era el jugador más letal de aquellos Detroit Pistons.
Richard Hamilton era el jugador más letal de aquellos Detroit Pistons. nba.com)

Richard Hamilton, por su parte, sí tenia cartel de un gran jugador y futuro All Star cuando llegó a Detroit.  La campaña anterior había crecido al lado de un cuarentón llamado Michael Jordan en los Wizards y su traspaso a Pistons sorprendió después del año que había tenido en el equipo capitalino. En Detroit encontró en Chauncey Billups a un complemento perfecto: ambos eran buenos tiradores exteriores y formaron un backcourt muy difícil de parar.

Del cielo al infierno

Con estos mimbres, los Detroit Pistons tras una gran campaña se presentaban como víctima en las Finales de 2004. Enfrente estaban los Lakers de los Fab Four: Shaq O’neal, Kobe Bryant, Karl Malone y Gary Payton (estos dos en su último cartucho para lograr su anillo). Nadie o muy pocos daban crédito a una posible victoria de Detroit.

Pero los chicos de Larry Brown se pusieron manos a la obra para a través de una defensa impresionante y que jugaba al límite del reglamento en cada jugada, llevar el campeonato hasta Michigan con un contundente 4-1. Eran los dignos herederos de los «Bad Boys» de Thomas, Dumars y cía.

Al año siguiente repiten presencia en la Final: enfrente los San Antonio Spurs. Una final que para los espectadores no fue de las más bonitas, con un baloncesto de trincheras en cada duelo y que será recordada por la victoria de los tejanos en el quinto encuentro, con aquel triple en la prórroga de Robert Horry (ese extraño elemento) y que a la postre permitiría a Spurs llevarse el anillo por 4-3.

El fruto del esfuerzo: los Detroit Pistons campeones de la NBA.
El fruto del esfuerzo: los Detroit Pistons campeones de la NBA. (Getty Images)

Aquellos Bad Boys seguirían siendo élite de la liga unos años más, pero entre los Cavs de LeBron y los Celtics del Big Three, no volvieron a pisar una final de la NBA, aunque sí dejaron su propia marca: «Goin’ To Work».


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