La fallida sexta Copa de Europa, el último partido de Di Stéfano en el Madrid

Di Stéfano posa con sus 5 Copas de Europa.

En la temporada 1963/64 hacía ya cuatro años que el Real Madrid no ganaba una Copa de Europa. Y el ambiente en la capital era convulso. Eran demasiados años sin el máximo título europeo para un equipo que había ganado cinco consecutivos muy recientemente. Por eso, Don Santiago Bernabéu había pedido a la plantilla volver a dominar en el continente ganando la sexta Copa de Europa.

Las cosas marchaban bien, tras eliminar con muchas facilidades al Glasgow Rangers (global de 7 a 0) y al Dinamo de Bucarest (global de 8 a 4). Cuartos de final fue la eliminatoria más complicada, ya que tras el 4 a 1 en la ida, el Milán se quedó cerca de la remontada en la vuelta en Italia (2-0). Las semifinales, ante el Zurich, tampoco tuvieron más historia y los blancos se presentaron en la final tras ganar 1-2 en Suiza y golear 6 a 0 en Madrid.

Gento y Picchi se saludan antes de la final.

Gento y Picchi se saludan antes de la final.

En la final de Viena esperaba el Inter de Helenia Herrera. Un genio de entrenador que, durante su etapa en el Barcelona, afirmó con rotundidad que lo primero que haría si entrenase al Madrid sería vender a Di Stéfano. Cosas del destino, indirectamente sería uno de sus verdugos años después de hacer esas declaraciones. Entrenaba a un equipazo que dominaba a la perfección al contragolpe. Para ello tenía gente de la calidad de Mazzola, Milani, Corso, Luis Suárez y Jair.

El Real Madrid empezó a perder ese partido cuando el por entonces técnico blanco, Miguel Muñoz, olvidó todo ese potencial ofensivo y centró su táctica en frenar al rapidísimo lateral italiano Giacinto Facchetti. Un adelantado a su tiempo, en una época en la que los laterales no superaban la línea de medio campo con asiduidad. El técnico del Inter prohibió a Facchetti subir al ataque en esa final y en ese detalle se fomentó la derrota madridista.

El partido mostró a un Inter insuperable, con un 4-3-3 que más bien parecía una muralla, que obligaba a los blancos a descuidarse atrás y creaba espacios para que Milani y Mazzola se divirtiesen en ataque así, en el minuto 44, el primero chutaría a puerta y conseguiría gol tras rechazar el balón en Zoco. Gol justo antes del descanso. Gol psicológico, aunque como bien afirmaría Di Stéfano unos años después: “¿hay alguno que no lo sea?” Tras el paso por los vestuarios, Mazzola colocaría el 2 a 0. Felo, el mejor de los blancos en ese partido, recortaría distancias en el 70, pero el segundo de Mazzola a los 75 sentenciaría el partido. Herrera afirmó al acabar el choque: “a los veteranos del Madrid se les ha acabado la cuerda”. Con este triste epitafio se cerró la etapa más brillante de la historia del club fuera de sus fronteras. Pero por encima de todo, se marchaba el hombre que enseñó al madridismo el sentido del verbo ganar. Esa final fue el último partido de Di Stéfano, decía adiós al Real Madrid La Saeta Rubia.

Di Stéfano posa con sus 5 Copas de Europa.

Di Stéfano posa con sus 5 Copas de Europa.

La guerra Di Stéfano vs. Muñoz, detonante de la salida de la Saeta Rubia

Técnico y jugador atravesaban los peores momentos de su relación, muy deteriorada. Era un secreto a voces, que el mismo Santiago Bernabéu conocía; de hecho, acudió a la charla técnica previa a esa final. Al acabar la misma, Di Stéfano cuestionó lo que Muñoz había preparado. La verdad es que el jugador estaba en lo cierto, y el planteamiento del técnico más laureado en la historia del club les costó, en este caso, un nuevo título. El propio Di Stéfano cuenta lo sucedido en el libro “Gracias, vieja”. “Muñoz se aferraba a que había que vigilar a Facchetti y nosotros decíamos: ¿y quién agarra a Amancio? Amancio era como la luz de rápido y estaba jugando fenomenal. Al final, ¿qué pasó? Que Facchetti no se fue arriba casi nunca en el transcurso del partido… Jugamos el partido con uno menos, pero Muñoz me mandó a la mierda y me echaron del club porque lo mandé a la mierda yo también”.

Quién escribe
Manuel Fuentes

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