Dormir no es de cobardes

Dormir no es de cobardes. De hecho, es de inteligentes. ¿Es este posiblemente el artículo más personal que he hecho hasta ahora? Sí, casi seguro que sí. Llevo desde el principio de esta temporada viendo muchos partidos en diferido. El directo lo dejo para cuando las horas son buenas o simplemente no tengo nada que hacer al día siguiente y puedo descansar tranquilamente.

¿Sabéis que ha pasado? Exacto. Absolutamente nada.

El baloncesto no cambia de la noche a la mañana

¿Tanto te cuesta dormir como las personas ‘normales’? ¿Para qué trasnochas si el League Pass funciona igual de bien? Los partidos no cambian de la noche a la mañana. Estas son varias de las frases que cada mañana, cuando llego cansado a clase, recibo. Y no están faltas de razón, porque no hay ninguna mentira en ellas.

En ciertos aspectos tengo una buena vida, no lo voy a negar. La universidad no me pilla cerca, pero tampoco tengo todas esas preocupaciones de gestionar una casa. No hablemos ya de críos y hacer cuentas. Mis horarios no son lo mejor para trasnochar (maldito horario de mañanas), pero no hay nada que me impida trasnochar más allá del cansancio acumulado y alguna práctica obligatoria.

Sin embargo, sigo trasnochando unas cuantas noches. A las 3:15 de la mañana, un Game Winner de cualquier jugador sienta mejor que a las 15:00 de la tarde. Es posible que el silencio, la falta de sueño y la tranquilidad que aporta estar delante de mi pantalla viendo el partido, o simplemente no verla 14 veces en las redes sociales, hagan que aprecie más una canasta que 12 horas más tarde seguirá siendo la misma. La misma que 24 horas después. La misma que 15 años más tarde.

El baloncesto no cambia de la noche a la mañana. Trasnochar no te concede superpoderes, ni hace que veas un partido mejor. De hecho, al menos en mi caso, percibo menos detalles. Tengo sueño, sobre todo cuanto más avanzada es la noche. Los ojos se van cerrando. No dejo de disfrutar (el deporte de la pelotita naranja nos vuelve locos a todos), pero noto que no aprecio tantas cosas como sí hago en un horario corriente.

Sin embargo, el directo es divertido

Aun sabiendo todo esto, sigo trasnochando. La emoción del directo, escuchar la primera reacción de los comentaristas (si alguien hace historia, mejor ver cómo se narra en directo, aprendiendo en el proceso), y ver con mis propios ojos los partidos, sin que nadie me cuente nada, me gusta. Además, por la noche las redes sociales, como la vida en general, están más tranquilas.

Ahora bien, respeto a quien no puede hacerlo. Cuando tengo algo importante por la mañana, aunque tenga muchas ganas de un partido concreto, no trasnocho. Y no me siento peor fan por no hacerlo. Me encanta el baloncesto, pero mi vida la componen otros factores también (pareja, los ya mencionados familia y amigos, algo de deporte, etc.) y en ciertos momentos hay que saber establecer prioridades.

Por otro lado, no dejo de ser un ser humano, con responsabilidades por las mañanas. Otro gallo cantaría si mi vida fuese mucho más nocturna, pero por ahora no se da el caso. Necesito dormir, aunque sea unas horas. Si por las mañanas estudio (algo que para muchas personas suele ser trabajo) como es natural, dormiré por la noche.

Es insultante faltar el respeto y hacer bromitas a alguien porque no trasnocha. Hablar de “ser menos fan” por no quedarse a ver la NBA es estúpido. Si de verdad una persona demuestra saber de lo que está hablando, o simplemente demuestra haber visto el partido, su juicio va a ser tan válido como el de otra. Una cosa bien diferente es que no vea los partidos y hable desde el desconocimiento, pero ese es otro tema, que nace con la era del highlight e Instagram.

Dormir no es de cobardes

Por eso, desde aquí lanzo una reivindicación: Dormir NO es de cobardes. Ni te hace menos fan de la NBA, ni te desprestigia como persona. Si necesitas dormir porque tu vida así lo reclama, hazlo. Dormir es importante para ser buena persona y vivir bien.

La ventaja de las nuevas tecnologías es que puedes ver un partido a cualquier hora, en cualquier sitio, y casi en cualquier dispositivo con Internet. No valoramos lo suficiente la facilidad con la que podemos llegar a casa, enchufar el League Pass, y ponernos cualquier partido de los más de 1200 que hay cada temporada.

Oh, y a quien presume de ver todo en directo y cree que es mucho mejor que el resto por hacerlo, lo enviaba tranquilamente a los 80-90, y que disfrute de partidos NBA con meses y meses de retraso. Seguro que iba a aprender a valorar todas las posibilidades que tiene hoy en día.

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