El efecto Ricky Rubio para los Jazz

El efecto Ricky Rubio en Utah Jazz

LA MARCHA DE GORDON HAYWARD

Poco antes del comienzo de la temporada, en Salt Lake City reinaba la incertidumbre, provocada principalmente por la marcha de su jugador-franquicia, Gordon Hayward. El ex-jugador de los Jazz ponía rumbo hacia Boston, dejando uno de los proyectos más sólidos de la liga para unirse a otro más ambicioso si cabe. Además, a la baja de Hayward se le sumaron la de George Hill, base titular del equipo, y la de Boris Diaw, entre otras. La franquicia de Utah parecía quedar huérfana en una conferencia oeste extremadamente competitiva.

Desde los despachos se hicieron movimientos interesantes. Jugadores como el rookie Donovan Mitchell, Thabo Sefolosha, Jonas Jerebko o Ricky Rubio se incorporaron a la plantilla. Fichajes enfocados a poder mantener el nivel defensivo mostrado por el equipo los años anteriores y que fue la clave del éxito de la temporada pasada. Aun así, daba la sensación de que estas incorporaciones no eran suficientes para que los Jazz pudiesen mantener el nivel mostrado el año anterior. Pero ahora que ha comenzado la temporada, el equipo de Quin Snyder parece dispuesto a demostrarnos que si por algo se caracteriza Utah, es por su carácter competitivo.

FORTALEZA ATRÁS

A lo largo de las décadas, Utah Jazz ha destacado por ser un equipo extremadamente rocoso y sólido atrás, capaz de incomodar a, prácticamente, cualquier sistema ofensivo al que se enfrenten, y esta temporada no iba a ser menos.

Gobert, clave para el éxito defensivo del equipo.

Gobert, clave para el éxito defensivo del equipo.

A pesar de la marcha de jugadores vitales para su sistema, el principal activo en defensa de la plantilla, continúa en el equipo. Hablamos del mayor «ogro» que habita las pinturas de la NBA actual, Rudy Gobert. Del dominio de la zona e intimidación del francés parte un sistema defensivo que, a día de hoy, está situado como el tercero que menos puntos encaja de toda la competición. Pero este éxito no es solo cosa del pívot. Utah también tiene una línea exterior de élite, formada por tres de las incorporaciones de este verano: Thabo Sefolosha, Donovan Mitchell y Ricky Rubio.

Tanto de Ricky, como de Sefolosha, se podía esperar un buen rendimiento defensivo, pero la sorpresa la ha dado el escolta de primer año. Con una intensidad defensiva y un desparpajo dignos de un veterano, el rookie está siendo clave en el rendimiento de su equipo. Además, las aportaciones de Mitchell no se limitan al apartado defensivo, en ataque también está asumiendo responsabilidades en momentos importantes. Utah ha encontrado una joya en forma de jugador novato.

RENDIMIENTO OFENSIVO. EL EFECTO RICKY RUBIO EN UTAH JAZZ

Los refuerzos que llegaron al roster eran, en su mayoría, perfiles defensivos, pero el problema que realmente se planteaba en el equipo era cómo podía sobrevivir un ataque que había perdido a sus dos jugadores con más peso ofensivo. Tanto Hayward como Hill fueron los principales generadores y los máximos anotadores del equipo la pasada campaña.

Ricky llegó para tapar el problema de la creación de juego, una de sus especialidades, pero al ataque de los Jazz le seguía faltando anotación. Se podía intuir que el base español iba a tener que asumir más responsabilidades de cara al aro, no obstante no parecía suficiente para cubrir las carencias que en principio tenía el equipo. Hacía falta algo más. Aquí es donde entran en escena algunos factores inesperados.

El primero de todos, el paso adelante del propio Ricky. Es cierto que era previsible una evolución en su juego, pero lo que pocos se esperaban era que esta evolución fuese de tal calibre. Rubio está siendo el máximo anotador, asistente y recuperador de balones en Utah. Pero su impacto no acaba aquí. También se está atreviendo a tirar de tres, el punto débil de su juego desde que llegó a la liga, y está teniendo un acierto más que aceptable.

De hecho, el ex-jugador de Minnesota está firmando los mejores porcentajes y registros de anotación de toda su carrera.

Además del rendimiento de Ricky, otros jugadores también han dado un salto de calidad en ataque. El peso creativo que también está teniendo Joe Ingles junto con su capacidad para ejecutar sirve para oxigenar el ataque los Jazz. Además, a esto se suma el pequeño paso adelante que parece estar dando Rodney Hood y, la sorpresa, ya antes comentada, que ha supuesto Donovan Mitchell en ambos lados de la cancha.

En definitiva, Utah sigue demostrando que tiene un ADN ultra-competitivo y que, al menos en este inicio de temporada, parece que ha sabido reponerse de las enormes bajas que tuvo durante el verano, algo digno de admiración.

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