El AC Milan y su largo trayecto por el desierto

Los niños son inquietos por definición. Como un gato, curiosos hasta decir basta. Intrépidos y atrevidos por su desconocimiento y con un deseo irreparable de querer conocerlo todo. Por eso, y con el único objetivo de tener al niño entretenido y bajo supervisión, alguien se inventó un juego. Uno que ha pasado de generación en generación. Uno que solo necesita el ingenio, la memoria, y la astucia. La rapidez mental fluye o se estrella en el Adivina Adivinanza. A él vamos a acudir para encontrar a nuestro equipo de hoy.

Buscamos una squadra, concretamente, la que puede presumir de ser la segunda con más entorchados de la máxima competición europea en sus vitrinas. También lo es por lo que respecta al número de Scudetti levantados. El próximo día 13 cumplirá 120 años de historia, y si aún no sabes a quién nos referimos, ahí van más pistas: Lombardía, Milán, San Siro. Pero bueno, ¿aún no? La última oportunidad: Maldini, Baresi, Rivera, Liedholm, o Shevchenko han triunfado con su casaca rossonera. ¡Ahora sí! Buscamos a la Associazione Calcio Milan, ¿alguno de vosotros sabe dónde está?

La inestabilidad económica se adueña del club

El Milan lleva más de un lustro sin hacer que sus tifosi entonen el himno más importante del mundo futbolístico. Un letargo demasiado alargado que se cobra víctimas por doquier con el paso del tiempo. Tras la salida de Allegri en enero de 2014, hemos podido ver desfilar por el banquillo milanista a Tassotti, Seedorf, Inzaghi, Mihajlović, Brocchi, Montella, Gattuso, Giampaolo y, actualmente, Stefano Pioli. Un total, por el momento, de nueve técnicos que han trabajado para lograr el objetivo de devolver al equipo rossonero al lugar del que nunca debió salir.

Allegri, el último entrenador estable del AC Milan.
Allegri, el último entrenador estable del AC Milan. Imagen de goatling, en Wikimedia,

La cantidad de entrenadores en los últimos años es un indicador de inestabilidad deportiva. Pero a nivel institucional no se anda muy lejos. Hace dos veranos, Silvio Berlusconi acordó la venta de la entidad a Li Yonghong por 740 millones de euros. Bueno, bonito y barato debió pensar el empresario oriental. Pero cuando descubrió el pastel no pudo comérselo. Ante su renuncia, el grupo inversor que se encontraba tras la financiación de la operación se hizo cargo del club. Dicho grupo es el Fondo de Inversión Elliot, un fondo con más de 40.000 millones de euros en inversiones, probablemente, el fondo de activos más importante a nivel mundial.

Tras la compra, se supo que la deuda de la entidad ascendía a más de 400 millones de euros. Y apenas hace un mes su actual presidente, Paolo Scaroni, hizo pública la situación que se vive en los pasillos de San Siro. La campaña 2018 ha batido un récord negativo. Con 145,9 millones de euros anuales, se alcanzó la mayor pérdida económica del AC Milan en su historia. El club lombardo acumula 500 millones de deuda. Scaroni se agarra a la construcción del nuevo estadio como a un flotador salvavidas, sin embargo, todo indica que deberá tocar muchas más teclas.

Más sensaciones que números

Pese a quedar quinto la pasada Serie A. El Milan llegó a un acuerdo con la UEFA para no participar esta temporada en su competición a cambio de una moratoria para alcanzar un equilibrio en su balance económico y así evitar una sanción por incumplir el Fair Play Financiero. Con esta situación llegó Marco Giampaolo con jugadores como Ismaël Bennacer o Theo Hernández bajo el brazo. Pero tras un mal inicio, el nuevo técnico milanista fue relegado del banquillo con apenas dos meses de competición oficial. Su lugar lo ocupó Stefano Pioli, ex de la Lazio, Inter o Fiorentina.

Con el preparador emiliano i diavoli rápidamente revertieron la imagen sobre el césped. Han conseguido hacer creer a una afición deprimida que la remontada es posible. Con el ex entrenador de la Samp, el Milan estaba más cerca del descenso que de una plaza europea. Y pese a que los números de un técnico y otro no están muy alejados, ahora mismo están en mitad tabla y con los ojos puestos sobre el sexto clasificado.

Giampaolo dejó Milán con 9 puntos sobre 21 posibles. Su legado como técnico del club lombardo es de tres victorias (Brescia, Verona y Genoa), y cuatro derrotas (Udinese, Inter, Torino y Fiorentina). Seis goles a favor y nueve en contra iluminaron los marcadores durante su etapa en San Siro. Después de los malos resultados, la dirección confió en Pioli para darle un aire nuevo al equipo. Desde el 9 de octubre, Pioli solo ha sumado 11 puntos de 24 posibles, casi idéntico resultado que su predecesor. El Milan ha anotado y recibido los mismo tantos, diez. Cuenta con tres victorias (SPAL, Parma y Bologna), tres derrotas (Roma, Lazio, Juventus) y dos empates (Lecce y Napoli).

El método Pioli

Stefano Pioli quiere imponer su ley en San Siro, y está dispuesto a hacerlo tanto dentro como fuera del campo. En este último caso, ha conseguido que los jugadores almuercen y coman juntos en Milanello y, de esta forma, controlar la alimentación de la plantilla. Durante ese tiempo, no puede hacer uso de sus teléfonos móviles. Con esto pretende que la relación entre ellos aumente. A cambio, cuando disputan sus encuentros en casa, no se concentran previamente. Tampoco se admiten retrasos, algo que sabe Kessié, quién tras llegar tarde a un entrenamiento se cayó de la convocatoria para el partido del fin de semana.

En su corta etapa en Milán, Pioli está utilizando un sistema de 3-2-4-1 en fase ofensiva, para replegar siempre en el 4-3-3 convencional. Ha conseguido transmitir su idea de juego con velocidad, y la plantilla se muestra agradecida y confiada en un entrenador que otorga importancia y galones a jugadores con potencial y ascendencia en el grupo. Jugadores como Romagnoli, Theo Hernández, Ismaël Bennacer, Jack Bonaventura o Çalhanoğlu se muestran como pilares del nuevo AC Milan.

Çalhanoğlu en un partido con Turquía.
Çalhanoğlu en un partido con Turquía. Imagen de Steindy, en Wikimedia.

Conti le ha ganado la partida a Calabria y forma la defensa junto a Musacchio y el capitán Romagnoli. Esta basculación hacia el centro, más la ayuda del doble pivote Bennacer – Bonaventura permite a Theo Hernández afrontar constantes subidas al ataque por su banda. El francés está destacando notablemente en los últimos encuentros, y con cuatro goles es el máximo anotador del equipo. Pese a ello, sigue mostrando carencias en aspectos defensivos. En el lado opuesto, Suso ocupa el carril derecho, y permite que Çalhanoğlu y Paquetá tengan libertad en tres cuartos de campo.

Cómo explotar las virtudes de los jugadores

Idea clara de juego, interiorización de automatismos, y calidad de los jugadores. Estos son los ingredientes de un Milan que pretende crecer de la mano de Pioli. A través de ello, el turco Hakan Çalhanoğlu está destacando por encima del resto. Su paso del interior a la frontal del área le permite descargarse de tareas defensivas y ser una constante amenaza con un último pase o con un lanzamiento lejano. Por detrás de él se encuentra el recuperado Bonaventura. El cuadro rossonero es un equipo diferente con el jugador de las Marcas sobre el césped. El talento natural de Bonaventura aporta fluidez en las transiciones ofensivas, y su zurda siempre suma goles para el equipo.

Con Giampaolo, Leão y Suso protagonizaban diagonales desde la banda hacia el carril central. Ahora, ese espacio está ocupado por Çalhanoğlu y Paquetá. Mientras Suso tiene la obligación de mantener el campo abierto, el portugués se postula como un gran recambio de Piątek. Leão es un jugador con mayor movilidad que el polaco, y brilla en transiciones rápidas y desbordando defensas. Su opción le permite a Pioli variar el signo de sus ataques mientras espera recuperar al mejor Piątek. A una mala racha goleadora del ex del Genoa se le ha sumado la ineficiencia del equipo para llevar el balón al área rival. Su potencial en el remate es descomunal, pero en muchas ocasiones se ve obligado a salir del área para combinar y buscar la defensa rival, algo que le impide disfrutar de mejores posiciones en el área.

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