El adiós del Kennedy valenciano

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Vicente Breso

Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Amo el fútbol y estoy enamorado del baloncesto. Escribir sobre ellos es la leche.

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“Elegimos ir a la Luna en esta década no porque sea fácil, sino porque es difícil”.                                    John Fitzgerald Kennedy, 12 de septiembre de 1962.

Se marcha tras dos años, mordiéndose la lengua por el bien de la bandada de murciélagos que juró defender, se va tras proporcionarle un salvavidas a un club que se hundía en la miseria y que ahora, por lo menos, respira. De carácter fuerte, terco, con un punto de vanidad altanera y otro punto de cercanía fraternal, una personalidad puramente valenciana esculpida en una imagen de vanguardia, con una amplitud de miras no vista hasta ahora en Mestalla y un carisma inalcanzable para cualquiera que se deje caer por la ciudad del Turia. Se va tras limpiar unas oficinas sumidas en la decadencia, en las que por momentos se agolparon chupópteros y limosneros que confundieron el servilismo al club con el autobeneficio, acostumbrados a vivir en blanco y negro en plena era digital, a acudir a Manolo y Benito cuándo sus rivales llamaban a Dalí. Amadeo limpió la morralla en un tiempo récord, lejos de acometer el trabajo a base de pico y pala lo hizo a su estilo, con pulso firme y a cañonazos, algo que le ha granjeado enemigos de por vida.

Ya lo dijo J.F. Kennedy: “el cambio es ley de vida. Cualquiera que sólo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro”. Sin más armas que su lengua y su ingenio Salvo se ganó al valencianismo en pocos meses, acostumbrados al papel de papiro Amadeo les pareció el ciberespacio. Un líder de los de verdad, de esos que ordena a las hormigas atacar a un elefante y a la vez coge el fusil para ponerse en primera línea, mal que le vuelen los sesos. El ya ex – presidente, que parió e internacionalizó Power Electronics, sangraba por los ojos cuando veía el vetusto estado de un club que había permanecido en stand-by durante demasiado tiempo. ¿Cómo era posible que todo un sub-campeón de Europa en dos ocasiones viviera en la prehistoria del fútbol? Salvo no entendía nada.

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Salvo intentó proyectar la imagen de un Valencia C.F. global Fuente: marca.com

Intentó sacar al Valencia del pozo sin recurrir al fantasma de la venta, trabajó sin descanso para fabricar una hoja de ruta que el banco le tumbó en los morros. Cualquier otro se habría plegado a los intereses del gran tiburón, lo fácil era irse y si te he visto no me acuerdo…pero quien pensase eso no conocía a Amadeo. Lo ha repetido hasta la extenuación: “es muy difícil vencer a alguien que nunca se rinde”.  Y nunca se rindió. En su estilo, fue lanzando misiles a unos y a otros, ganándose la antipatía de la burguesía valenciana al tiempo que su popularidad se disparaba hasta límites nunca previstos entre la grada ché. No importaba si era a base de cacareos destinados a poner en su sitio a un entorno que nunca dejó de ponerle zancadillas, no importaba si se servía de cartulinas o de avioncitos de papel, porque Valencia ya tenía un general y lo más importante, todo un ejército dispuesto a pelear con él.

Y a base de pegarse con todo y con todos llegó el oro de Singapur, el oro que quería Amadeo. Nadie sabía quién era, si tenía esposa, hijos o perro, ni tampoco si su dinero era más o menos interesado, que al fin y al cabo era lo más importante. Pero era el suyo, el de Salvo, y si Amadeo decía que era bueno es porque lo era. El aficionado medio no entiende de economía ni de negocios internacionales, le da igual si Lim se dedica a la pesca o a conducir con tractor por el sudeste asiático, la gente sólo quería a un millonetis dispuesto a dejarse la chequera por los mejores jugadores posibles. Amadeo se la jugó a una carta con el riesgo que ello tenía, en un proceso de venta en el que mintió y difamó (como todos sus participantes), sin importarle el medio si es que se llegaba a buen fin. Meriton y Peter Lim eran los elegidos, aun con Jorge Mendes enseñando la patita.

Tras dos años, el mismo tiempo que J.F. Kennedy fue presidente, Salvo agota una etapa, dice estar contento pero a nadie se le escapa que anda con la mosca detrás de la oreja desde hace mucho tiempo, confundido por la apariencia de corderito de su amigo Peter y la contundencia que marcan los hechos acontecidos hasta la fecha. No lo dirá, por lo menos a corto plazo, pero no es difícil darse cuenta de que en su rostro hay una ligera sospecha, una sombra de decepción del que iba ser (y puede serlo, no lo olvidemos) un proyecto estelar. Quizás Salvo pensaba que le valía con aparcar su coche en el párking de Mestalla, que eso era suficiente para ser el copiloto de un auto que prometía correr a toda velocidad, pero tan pronto como Lim compró las acciones el espectro Mendes acabó por materializarse del todo, dejando el coche de Salvo a la intemperie.

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Peter Lim y Amadeo Salvo en el palco de Mestalla. Fuente:plazadeportiva.com

Amadeo no nació en Singapur, conoce a Jorge Mendes de tres ratos y dos llamadas, ha mamado valencianismo desde que nació, por lo que sin haberlo escuchado no tengo la menor duda de que el ya ex – presidente tampoco entendía el puente aéreo Lisboa(Benfica)-Valencia,  ni la hiperinflación de los pases de Enzo Pérez y Cancelo. La estocada final fue la contratación de Rodrigo Caio, fichado al mismo tiempo que la estructura made in Valencia conseguía el sí del padre y agente de Gianelli Imbula, desembocando en un ridículo que se recordará en la ciudad del Turia por los siglos de los siglos. El redoble de tambores llegaba cuando Mendes conseguía colocar cedido con opción de compra en el Atlético al mismo jugador que le había endosado al equipo de su gran amigo Peter por 12+4, todo con tres revisiones médicas negativas, una de las mejores jugadas del agente portugués en España.

Salvo se marcha rechinando los dientes, intentando esconder su evidente descontento para no incendiar todavía más un club que parece vivir en una combustión permanente. La suerte está echada, Amadeo apostó al todo o nada por Peter Lim porque creía que era lo mejor para el Valencia y lo sigue creyendo aunque ahora lo diga con la boca pequeña. El valencianismo le reconoce su obcecada defensa del club frente a un entorno malicioso y su lucha en favor de llevar a un equipo del que era hincha desde pequeño hasta la salvación económica. Ah, y alejarlo de los buitres, que de esos también los había, que nadie se olvide. Amadeo se va, dejando el camino libre a Mendes y sus secuaces, que ya no verán en el presidente ejecutivo de turno un escollo para cualquier interés espurio que pudieran tener.

A todo esto, parece que el amigo Peter todavía no sabe dónde se ha metido, un propietario que ha salvado al Valencia, sí, pero a día de hoy no conoce de qué está hecho este club ni sus gentes. Y puede que si lo conociese no hubiera venido, claro. No, Peter no sabe que en Valencia la calma tensa no es más que un síntoma previo a una guerra civil, una ciudad plagada de egos superlativos y muy dada a la autodestrucción, un lugar en el que se queman monumentos que tardan meses en construirse, un paraje enormemente bello pero inestable y peligroso, incluso para él, que es el dueño.

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Nuno, principal protagonista del clan Mendes en Valencia, junto a Salvo y Rufete Fuente: cadenaser.com

A Peter Lim se le marcha su presidente florero, el presidente florero más influyente de la historia del Valencia y el principal motivo por el cual ahora mismo es el máximo accionista del conjunto de Mestalla. Por el fondo y las causas que han propiciado su adiós Lim debería saber que lo de ayer no fue una simple ruptura, no se marcha cualquiera, hasta el punto de que no es descartable que la marcha de Salvo haya sido como encender la mecha de la mascletà más ruidosa que se recuerda en Valencia. Como siempre, todo estará en manos de la pelotita, ese poderoso juguete que es capaz de provocar borracheras de éxito y echar a entrenadores y presidentes por igual. Si el pedazo de cuero acaba entrando todo se olvidará, pero si lamentablemente no lo hace, el caldo de cultivo para una cruenta guerra está en su punto, ideal para que una vez todo se descontrole lo incendiemos todo, miles y miles de toneladas de napalm puestas al servicio de un inconsciente pirotécnico dispuesto a tirarlo todo por los aires. Otra vez.

Afortunadamente estamos a día 2 de julio, queda todo un verano por delante para contemplar como lo que ahora parece negro se tornará de nuevo en blanco, algo que sólo se alimenta con fichajes, incluso la sombra Mendes se tornará más sana si en lugar de Caios trae algún que otro Jackson, mal que nos cuele algún Filipe de regalo. El Valencia estaba en la ruina hace un año y Lim lo rescató, por eso estamos dispuestos a tolerar que en mitad de todo este berenjenal le haya comprado la mitad de los derechos de imagen a Cristiano Ronaldo, siempre que eso le valga como inspiración para hacer del Valencia Club de Fútbol una entidad mejor y más grande. Claro que lo que venga será sin Amadeo, el Kennedy valenciano, al que quizá la brevedad y la intensidad de su mandato, como en el caso del ex – presidente estadounidense le conviertan en leyenda.

Cómo Kennedy, Salvo también quiso ir a la Luna, eligió un camino por el que luchó, el más difícil de todos, falta por saber si el cohete espacial que fabricó llevará a su Valencia directo a la Luna o se quedará por el camino. No será fácil…pero tampoco nadie dijo que fuera a serlo.

P.D: deseamos una pronta recuperación al padre de Amadeo Salvo, don Abelardo Salvo, y mucha fuerza a la hora de superar esa terrible enfermedad que es el cáncer. Nuestro más sincero apoyo a la familia Salvo por estos difíciles momentos.