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El Arsenal de Emery tiene la pólvora mojada

La situación deportiva del Arsenal está haciendo tambalear a Unai Emery. Quien una vez gozó de un rédito considerable en el Emirates Stadium, ahora empieza a ver más cerca el despido. Tanto los resultados del equipo, como la falta de autocrítica, son los principales argumentos de una parte de los aficionados gunners para pedir la cabeza del de Fuenterrabía.

Malas sensaciones y peores resultados

El inicio de temporada gunner ha sido, cuanto menos, inestable. En liga, no ha conseguido ninguna victoria clara. Prueba de ello, es que no ha ganado ningún partido de competición doméstica por más de un gol de diferencia. Además, ha perdido puntos contra equipos con una plantilla muy inferior a la suya. Derrotas como la de ante el Sheffield United o empates como los del Watford o Crystal Palace son partidos que el Arsenal no puede permitirse no ganar.

Estos resultados por sí solos ya son indicadores de que las cosas no van como deberían. Pero si además le añades unas sensaciones aún peores, el cóctel es explosivo. La sensación que transmite el equipo es de un descontrol de lo que pasa sobre el campo. Ya no solo en el juego. Me explico. En el último partido, Granit Xhaka fue substituido. El suizo había sido elegido como capitán solo unas semanas antes como capitán. Como había hecho un mal partido, la afición lo abucheó, él, lejos de resignarse, levantó los brazos pidiendo a la afición que siguiera pitándolo y soltó un expresivo «fuck off«. Posteriormente, ya en el banquillo, hizo el feo gesto de lanzar la camiseta al suelo. La conducta del jugador es reprochable, ¿pero es entendible?

Aunque es cierto que su actuación no había estado al nivel, los gritos desde la grada no fueron proporcionales. Se culpaba de todos los errores al mediocentro. Esto denota que la afición del Arsenal busca más culpables que soluciones. Durante los últimos años de Wenger, el problema era del entrenador francés que no entendía el fútbol moderno. Cuando él se fue, el problema era de Özil que no aparecía en los partidos importantes. Y ahora le ha tocado a Xhaka.

La falta de autocrítica

Para empeorar toda esta situación, el entrenador, Unai Emery, no hace autocrítica. Como en el caso de la afición, el español busca culpables antes que soluciones. En la rueda de prensa posterior al partido ante el Crystal Palace, que iban ganando dos a cero en el minuto nueve y acabaron empatando, el culpable, según Emery, tenía forma de pantalla. En otras palabras, la culpa era del VAR.

Además, el entrenador ya no goza de una buena relación con la grada. Muchos de los hinchas ya no entienden algunos movimientos de Emery. Por ejemplo, uno de los principales reproches que recibe el técnico por parte de su afición es lo poco que juega Lacazette. El francés es uno de los dos mejores jugadores de la plantilla, pero en muchos partidos sale desde el banco, algo poco entendible, debido al mal momento del equipo.

Imagen cedida por FootballCoin.

Unai Emery en la cuerda floja

Los problemas de resultados, sensaciones y falta de autocrítica, se suman a la fragilidad defensiva que arrastraba el equipo desde la pasada campaña, y que con David Luiz, no ha mejorado. Es por eso que sectores importantes de la grada piden la cabeza de Unai Emery. Los remplazos que suenan para el puesto son Eddie Howe o Mikel Arteta. Sea quien sea, gozará de más confianza de la afición gunner, que la que tiene Emery ahora.

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