El cerebro y su tarea en el fútbol

La ciencia ha estudiado el cerebro del deportista a lo largo de la historia. Pensamos que el humano se hace un atleta, otros piensan que se nace siendo uno. Talentos de diferentes lugares del mundo son buenos por naturaleza, aleatoriamente, o terminan por convertirse en jugadores de un alto rendimiento con base en el gimnasio y el entrenamiento, sin importar la situación socioeconómica de cada país. Pero, la columna vertebral del juego es: ¿el futbolista analiza y ejecuta en el campo, o todo lo hace en automático, por inercia?

Lo que es innegable es el poderío de la mente en la práctica del fútbol. El ex futbolista y ahora comentarista, Luis García Postigo, contó que después de un gran partido jugado, su ex entrenador Miguel Mejía Barón les dijo a todos sus jugadores:

“Tomen aspirinas, les debe doler la cabeza de tanto que pensaron en el juego”.

El cerebro humano evolucionó con el paso del tiempo y su forma de reaccionar y analizar también. Del cerebro racional o la neocorteza que, según investigaciones tiene 100 millones de años aproximadamente. Luego el cerebro límbico o cerebro emocional unos 200 millones de años. Y el reptiliano o de supervivencia con alrededor de 500 millones de años.

Coxexión cerebral y un mapa de pases. Imagen cortesía: @JM_Navarrete

Conexiones cerebrales y mapa de pases del Manchester City, similitudes. Imagen cortesía: @JM_Navarrete

El deporte como campo de batalla

Con las revoluciones que tiene un futbolista cuando juega, el cerebro reptiliano está activado. Así lo definió el neurocientífico, Martín Loeches:

“Los futbolistas de élite son el mayor exponente del cazador y guerrero con un cerebro altamente preparado, en que se ha convertido el homo sapiens moderno. Un partido de fútbol es nuestro equivalente actual a un campo de batalla o a la cacería en grupo”.

El deporte es para nuestra sociedad moderna, el escaparate más espectacular y que asemeja lo que nuestros antepasados experimentaron en campos de batalla. En la actualidad, la protección del territorio es fundamental para competir en el máximo nivel. El periodista Xavi Vegas lo dejó muy claro estadísticamente en su reportaje: ¿Por qué los locales ganan más que los visitantes? del portal Valonmano con V.

En baloncesto, equipos de la NBA ganan el 62,7% de sus partidos en casa. Equipos internacionales de cricket ganan 60,1% de los partidos en casa. La NHL, 59% de los juegos se ganan por los equipos locales. O en rugby, la tasa de ganancia para los equipos locales es del 58%, mientras que en el fútbol americano, que es el 57,6%. En los Estados Unidos, los equipos locales de la Liga Mayor de Béisbol ganan el 54,1% de las veces. En la japonesa Nippon Liga, eso es 53,3%.

Se analizaron varias hipótesis para descifrar el porqué un equipo se desenvuelve mucho mejor en casa. Algunos factores estudiados fueron el ambiente en los estadios, el desplazamiento de ciudad a ciudad por parte del equipo visitante, condiciones climatológicas y hasta los árbitros.

Un estudio publicado por el European Journal of Human Movement sugirió que el motivo por el cual un equipo gana más de local que de visitante se debe a la liberación de testosterona, hormona asociada a la dominación, agresividad y protección del territorio, al momento de desarrollar la actividad.

Russell Westbrook con un alto nivel de activación.

La importancia de la decisión

En la vida, así como en el deporte, es fundamental saber decidir en situaciones al límite y con poco margen de maniobra. El psicólogo social John Bargh, en su libro ¿Por qué hacemos lo que hacemos?, recalcó la valía de crear hábitos para ayudar a la toma de decisiones en ambientes complejos y así poder potenciar a la consciencia.

Germán Castaños escribió sobre la importancia de elegir bien dentro del rectángulo verde, en su libro Guardiola, el ladrón de ideas.

Se suele decir que, si en el juego predominan las emociones, se empaña la correcta toma de decisiones. Pero también son necesarias las lecturas emocionales para la toma de decisiones emocionales: los momentos de duda del oponente, de hastío, de fatiga. El jugador cerebral entiende de táctica y estrategia; mientras que el jugador emocional, de momentos sensibles del juego. En resumen, el entrenador debe llegar a la cabeza, como al corazón

Los grandes jugadores son llamados superdotados y elevados a la excelencia atlética y artística del fútbol. Se puede pensar que su cerebro está en un estado de frenesí imparable al momento de jugar. Sin embargo, un estudio realizado por neurólogos japoneses y publicado por Swiss Journal Frontiers in Human Neuroscience destacó la poca actividad cerebral del jugador Neymar a comparación de jugadores amateurs. El brasileño registró un 10% de información cerebral en momentos cruciales de un partido.

Neymar Jr. El crack brasileño genera polémica en París. Enca.com

Según los investigadores, Neymar lo hace con tanta naturalidad posiblemente por los años que lleva de práctica en el deporte. Pero que también podría tener una raíz genética que le facilita todo el trabajo.

“Una actividad cerebral reducida genera menos carga, lo que le permite realizar muchos movimientos complejos a la vez”, dijo Eichii Nato, encargado del estudio.

La problemática en México

En México, las categorías inferiores sufren un problema que se reflejó en el pasado mundial sub-20 en Polonia. La selección mexicana juvenil no ganó ni un solo encuentro y se fue a casa en la primera ronda del torneo. Lo que habla de un mal trabajo formativo desde las bases.

El entrenador Joan Ginebra dejó claro el panorama de las inferiores en México, en entrevista para el portal Rectángulo Verde:

«Al jugador no se le enseña a pensar, solamente se le enseña a ejecutar. Cuando al jugador mexicano se le presentan situaciones complejas que te ofrece el juego, no es capaz de resolverlas satisfactoriamente”.

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