El futuro de los Charlotte Hornets, el perdedor de la agencia libre de 2019

Michael Jordan está fracasando como General Manager de los harlotte Hornets.

Si se piensa un poco en el mayor perdedor de la agencia libre de 2019 no es demasiado difícil descubrir que son los Charlotte Hornets. La franquicia de Michael Jordan no solo ha perdido a la superestrella más importante que ha tenido en la última década, sino que además ha firmado un contrato a razón de 57 millones en tres temporadas a Terry Rozier. Sumado a esto, se le añade perder otros jugadores que eran de lo poco salvable en la plantilla.

El adiós de Kemba y la llegada de Rozier

Por la puerta de atrás, con malas caras, sin ánimo real de renovarlo, y, en definitiva, de manera vergonzosa. Kemba no merecía ese trato ni ese proyecto, y es que todo se ha hecho mal desde los despachos. No ha habido ni un solo movimiento que de verdad animase a una superestrella como él a firmar de nuevo. La fidelidad tiene un límite después de todo, y los Hornets hicieron todo lo posible y más para traspasarlo.

Pero Kemba ya es parte del pasado. Rozier se erige como nuevo líder, otro error garrafal. El ex de los Celtics no es un mal jugador, y demostró que cuando tiene minutos y balón (mucho balón, mucho) es capaz de aportar a su equipo. El problema está en que Terry no es un buen líder, mira exclusivamente por él, y tampoco ha sido capaz de hacer mejores a sus compañeros. Por si fuera poco, su techo no parece estar mucho más lejos de esos Playoffs de 2018.

El problema no radica únicamente en la madera de la que está hecho el jugador. Darle 57 millones justo tras dejar ir por la cara a Kemba Walker es como prender fuego a un Ferrari para conducir un Fiat Multipla. El salto de un All-Star titular a un jugador que quizá podría rondar ese reconocimiento con suerte y más de una baja importante es gigantesco. Resumiendo: Kemba era oro, Rozier es bronce muy caro porque llega con abrillantador.

Rozier supera a un defensa. Despachoceltics.com

Las cuentas no están mucho mejor para los Hornets

Los 57 millones de Rozier, repartidos en 3 años, se suman a los 25 de Batum, 17 de Biyombo, 15 de Marvin Williams, 14 de Zeller, y 13 de Kidd-Gilchrist. En total, más de 100 millones invertidos en jugadores que no serían titulares fuera de Charlotte. Más allá del pobre desempeño de estos para lo exagerado de sus contratos, es el terrible estado de sus cuentas lo que les va a impedir cualquier tipo de movimiento.

¿La parte positiva? Para el año que viene “solo” tendrán 76 millones en salarios, reduciéndose a 27 para el año 2021. ¿La negativa? Batum tiene una opción de jugador por 27 millones y en 2021 deberán renovar a varios jóvenes. Así, lo normal es que este año y el siguiente estén completamente perdidos, y al acabar el contrato de Batum se encuentren con varias renovaciones importantes si los jugadores evolucionan como esperan.

Por otro lado, y quizá esto es lo más importante, es que los Hornets no son la definición de mercado grande precisamente. Las renovaciones que han llevado a cabo estos años no han estado para nada justificadas, y son errores graves, pero se debe entender también que, por características de la localización de la franquicia, el dinero es la mejor baza para atraer agentes o hacer que se queden, aunque sea por encima de su coste de mercado.

¿Qué pasa con el futuro de Charlotte Hornets?

Tranquilamente se puede afirmar que los Hornets están en una de las peores situaciones por las que puede pasar una franquicia, si no la peor de todas. Sin jugadores con potencial muy elevado (al menos OKC tiene a Shai, que ha demostrado cosas muy interesantes en su primer año, y mil picks) ni espacio salarial ni el reclamo para estrellas o jóvenes, deben apostar todo al Draft y a los pocos movimientos que sean capaces de llevar a cabo.

El problema de la toxicidad de sus contratos es que no los pueden mover precisamente sin perder activos, algo que bajo ningún concepto deben hacer. Asumir lo firmado previamente y resistir otro año sin objetivos es su deber. No tienen ninguna aspiración, así que las prisas son completamente innecesarias en este punto, porque los peligros son más altos de lo que parecen.

No obstante, sí que pueden tratar de lograr algún movimiento que les haga obtener alguna 2ª ronda por el camino. Intentar meterse en trades a 3 bandas o asumir algún salario pequeño puede ser una opción. 2020 sí será el año clave para avanzar la reconstrucción, con solo Zeller y Batum como losas. No son sencillos de mover, pero sí expirings que podrían mandar a otra franquicia por contratos menores, aunque todo depende de lo que deban pagar.

El espejo son los Nets (antes de esta nueva era) los Cavaliers o los Hawks. Ser el vertedero de contratos tóxicos, pero con rondas, es el destino de los Hornets. Evidentemente, no es el sueño de un propietario como Jordan, pero si ha sido incapaz de diseñar un buen proyecto y competir con un jugador diferencial como es Kemba Walker, este equipo está hecho para rondar las 25 victorias en un buen caso.

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