El motor del Málaga, Nordin Amrabat

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Alberto Fuentes López

Si la afición malaguista tuviera que elegir cuál es el jugador más determinante dentro de la plantilla, la mayoría lo tendría bastante claro: Nordin Amrabat. Quizá aún no pueda calificarse como jugador estrella que decide partidos, pero su importancia en el juego y su dinamismo en ataque es una realidad.

Amrabat, feliz en el Málaga

Nordin Amrabat, feliz en el Málaga (vía málagapasión.es)

El internacional marroquí comenzó la temporada como terminó la anterior, es decir, seguía siendo indiscutible en el once inicial. En aquel partido intenso ante el Sevilla se vió a un Amrabat jugando más bien pegado a una banda, en lugar de hacerlo en punta de ataque junto a Charles o de mediocentro ofensivo. En los minutos que disputó como extremo creó el máximo peligro y todas las jugadas de ataque tenían como protagonista al dorsal 11 del Málaga. A partir de aquel encuentro, el técnico Javi Gracia comenzó a situarlo en una zona más próxima al área, mayormente como referencia ofensiva.

amrabat celebrando el gol con la afición

Nordin Amrabat celebrando el gol con la afición (vía mundodeportivo.com)

Pero ya está más que confirmado que el atacante marroquí no rinde en esa posición, y es que los números hablan por sí solos: ha jugado 14 partidos y no ha marcado ni un sólo gol en lo que llevamos de competición liguera. Analizando sus cualidades, es preciso decir que Nordin no es un jugador cuyo adjetivo calificativo sea el de “goleador”, porque su limitada definición y su dificultad para decidir qué hacer en el área o cuándo dar el último pase son evidentes. Por lo tanto, no rinde al cien por cien jugando por dentro, aunque desquicie a los defensas con su garra y lucha en cada balón, ya que no posee ese olfato goleador ni esa visión para asistir al compañero.

El 11 del club malacitano demuestra sus armas jugando en banda, y está demostrado. En Vallecas, donde el Málaga recuperó el ánimo con tres puntos importantísimos, se vio al mejor Amrabat cuando Gracia decidió recolocarlo en el extremo izquierdo. Sólo le bastó media hora para volver loco al lateral del Rayo y llevar al equipo en volandas hacia la victoria. Su intensidad, el no dar un balón por perdido y su potencia con balón y sin él, contagiaron al equipo blanquiazul. Pedía constantemente la pelota y de cualquier balón en largo sacaba partida, aprovechando su velocidad.

Aunque es preciso aclarar que el técnico del Málaga no suele poner a Amrabat en la banda porque exige a los extremos una cierta capacidad de trabajo y sacrificio, que ayuden a recuperar el balón y que hagan coberturas a los laterales cuando éstos suban. Es decir, el trabajo que pidió a “los Samus” la pasada campaña y que tan bien cumplieron ambos. Aunque en los últimos encuentros, contra el Celta en casa sobre todo, se ha visto a un Amrabat más currante. Siempre bajando a recibir y aportando más en lo colectivo, tocando de cara y presionando la salida de balón, así como ayudando a juntar las líneas defensivas.

Nordin Amrabat, disputando un balón con Cabral, defensa del Celta

Nordin Amrabat, disputando un balón con Cabral, defensa del Celta. (vía ligabbva.com)

Nadie duda de su sacrificio en el campo, desde el minuto uno hasta el noventa corriendo y luchando como el que más. Además, su capacidad para crear ocasiones de gol llegando por banda y dando opciones de pase a sus compañeros. Sin embargo, una cosa está clara, y es su ansiedad por marcar gol. Imprecisión en el disparo y en el pase o mala suerte, quizá ambas razones. Ya son varios penaltis errados desde que llegó al club  y bastantes ocasiones de gol falladas por muy poco. El gol es su asignatura pendiente, y él lo sabe mejor que nadie.

Independientemente de su sequía goleadora, es el jugador que más peligro crea en ataque y su liderazgo es indiscutible. Los datos así lo demuestran. El club sufrió cuando el marroquí estuvo lesionado durante 2 meses, siendo de los peores equipos de la liga. Tras su vuelta, hace 7 partidos, el equipo cosecha 4 victorias, 2 empates y una derrota.  El Málaga sin él, pierde y mucho.

En resumen, Amrabat es pieza clave para el equipo. Aporta en muchas facetas del juego, y su carácter es contagiado a toda la plantilla en el terreno de juego. Para algunos el mejor jugador del Málaga de largo, que tira del carro, muy determinante. Pero siendo todo esto una realidad, aún no hemos visto al verdadero Amrabat. Lo mejor del marroquí está por llegar, si Javi Gracia lo pone donde realmente se siente cómodo: jugando como extremo.