El pelotero

Isco, ejemplo de pelotero aunque su capacidad de sacrificio ha aumentado con los años.
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Austin Alkorta

Futbolero oficial y entrenador oficioso. Nivel 3.

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A medida que han transcurrido los años, la fisiología del futbolista ha cambiado notablemente. Como condiciones, el esfuerzo, la disponibilidad y el altruismo han sido sustituidos por actitudes egoístas, irresponsables e indiferentes, y en cuanto a las demarcaciones, la juventud ha alterado sus preferencias y ahora optan por ser medias puntas, priorizando la asistencia al gol, y buscando el caño al rival cercano con el que humillarlo, algo inexplicable desde el punto de vista competitivo.

Las nuevas generaciones quieren ser medias puntas principalmente.

Las nuevas generaciones quieren ser medias puntas principalmente. (Imagen: futbolizados.com)

Bajo mi punto de vista, una de los motivos causantes de toda esta transformación es la hierba artificial. Todos los clubes poseen unas instalaciones adecuadas para que aumenten principalmente las capacidades técnicas de los futbolistas, además de las condiciones básicas del entrenamiento para la mejora del juego. A su vez, esto ha ocasionado el cambio de talante del futbolista, anteriormente citado. Como ejemplos, las nuevas generaciones han perdido en juego aéreo así como que escasea la técnica del tackle. Y aquí es donde aparece el pelotero.

Isco, ejemplo de pelotero aunque su capacidad de sacrificio ha aumentado con los años.

Isco, ejemplo de pelotero aunque su capacidad de sacrificio ha aumentado con los años. (Imagen: marca.com)

El futbolista denominado pelotero es aquel cuyas características se basan en un exquisito trato al balón gracias a una depurada calidad técnica individual y a una notable capacidad para asociarse con sus compañeros. Golpeos perfectos, controles instantáneos, incluso regates insospechados, etc., son algunas de las acciones destacables de estos magos del balón. Una aparición fugaz de los mismos puede cambiar el devenir de un partido. Además, no necesitan atravesar un estado de forma óptimo para ser protagonistas porque mantienen su momento físico de manera uniforme.

Mendilibar intenta transformar a Inui en un jugador competitivo.

Mendilibar intenta transformar a Inui en un jugador competitivo. (Imagen: vavel.com)

Por el contrario, las carencias de estos jugadores salen a la luz en las fases defensivas de cada encuentro, situaciones a las cuales no se terminan de adaptar. En este proceso se muestran dóciles y apáticos, como si con ellos no fuera la cuestión. No entienden de transiciones defensivas ni de repliegues. La agresividad no va con su forma de ser y así, a menudo, constatan que no saben hacer una falta o la cometen de manera desmesurada. Asimismo, la suplencia no los hace reaccionar; su fragilidad mental y su falta de competitividad los hace hundirse hasta que consiguen revertir la situación con otra genialidad.

Reyes, fiel a su estilo pelotero, ha paseado su fútbol por el Sevilla, Arsenal, Real Madrid, Atlético y Espanyol.

Reyes, fiel a su estilo pelotero, ha paseado su fútbol por el Sevilla, Arsenal, Real Madrid, Atlético y Espanyol. (Imagen: uefa.com)

Estos futbolistas provocan división de opiniones en los aficionados. Los hay quienes quieren verlos siempre jugando por el arte que poseen, y por otra parte están los que se muestran en desacuerdo con ellos por su falta de implicación con el equipo. En estos casos, los entrenadores nos encontramos en la tesitura de intentar hacerlos mejores defensores, y así mejores futbolistas, y aumentar su grado de implicación, o, por el contrario, rendirnos y apartarlos a un segundo plano con una mínima o nula participación. Otros, en estas situaciones, abogan por utilizarlos como recurso en partidos cerrados por su capacidad para desequilibrarlos. A su vez, tienden a adaptarse mejor en los equipos grandes ya que se asocian con jugadores de su nivel; en cambio, los conflictos llegan cuando pertenecen a equipos de zona media y baja de la tabla.

Januzaj, el último de este gremio que ha aterrizado en el fútbol español.

Januzaj, el último de este gremio que ha aterrizado en el fútbol español. (Imagen: footmercato.net)

En definitiva, el pelotero es el ejemplo de la transformación del futbolista. Y los que hemos tenido la suerte de ver, vivir y convivir con el fútbol de antaño, observamos que este cambio es a peor, tanto para el espectáculo como para la consecución de objetivos individuales y colectivos.