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El problema de la generación ‘millennial’ en la NBA

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Lucas Civiello

Fanático de NBA y NFL.

Los millennial y el problema de las estadísticas NBA

Van pasando los años en la NBA, ya llegó el 2018 y todo cambia. Jugadores, equipos, directivos, y también los fans. Sí, en cada año que pasa los fanáticos van cambiando sus opiniones según los cambios del juego, etc. Todos tuvimos un debate con un hombre que vivió los 80/90 en el que dice “No hay nada como el pasado, antes los jugadores eran hombres y jugaban por la gloria de su equipo, no por el dinero o anillos”. Los del 2000 probablemente dirán que Kobe Bryant es su Dios y los del 10′ en adelante seguro tengan un póster de LeBron James en su habitación. Y vamos a enforcarnos en estos últimos, en los de la década del 2010 que aún seguimos viviendo.

Hoy la NBA es completamente diferente a lo que era en 2012, por ejemplo. Ya cuando vemos un juego del 2008, pareciera que es de la pre-historia. Hoy el triple es la mejor arma, ya no se respetan las posiciones de un jugador, sino la habilidad del mismo. Hoy vemos a un pivot armando el juego, o a un base promediando más de 10 rebotes. Se perdieron cosas del pasado como el juego interior, y este año ya las tapas no son las mismas que anteriores épocas. Cómo un jugador puede taponar si hoy, un hombre de 2.17 metros pica la pelota, hace un step-back y encesta un triple. Muchas cosas van cambiando, y a su vez, influyen indirectamente en el pensamiento de un fan.

Hoy el mayor porcentaje de los fanáticos de la NBA, se apoya muchísimo más en las estadísticas NBA que en el impacto que tiene un jugador en sí. Entiendo, no hay tiempo para ver todos los partidos de la liga en una noche, pero tampoco se puede juzgar de tal manera a ciertos jugadores sólo porque se levantan a la mañana, agarran su celular o computadora y leen las estadísticas finales de cada partido. Es verdad que no es fácil anotar 20 puntos todos los partidos, pero uno no puede decir que un jugador es mejor que otro simplemente porque vio en un portal de Internet que anotó 3 puntos más en un partido.

Russell Westbrook, el rey de las estadísticas NBA.

Russell Westbrook, el rey de las estadísticas NBA

Otro de los problemas típicos de los fans actuales es la sobrevaloración e infravaloración constante sobre algún jugador. El ejemplo más claro es Victor Oladipo que tuvo buenos años en Orlando, en OKC jugó a un bajo nivel y lo trataron de fracaso. Hoy en Indiana está siendo el mejor del equipo y ya hubo unos cuantos que lo pusieron en el top 20 de la liga. Calma muchachos, ya sabemos que no hay nada más lindo que apoyar a un jugador desde el día 1 y que termine llegando a la gloria para llegar al bar con tus amigos y decir: “Se los dije muchachos, yo sabía que él era el mejor”.

Esto trae a raíz un problema muy relacionado con las estadísitcas NBA. Hoy en día, un hombre dice que ‘X’ jugador es un buen asistente solamente porque promedia más de 8 asistencias por partido. Exacto, sin fundamentos, sin un análisis, sin ver al menos 40 juegos de ese jugador. El caso perfecto es Russell Westbrook. ¿Qué aporta él a su equipo? Puntos, rebotes y asistencias ¿Qué aporta él realmente a su equipo? Puntos y emoción, nada más. El base de California es, sin ninguna duda, el ejemplo perfecto para la idea que quiero explicar en esta entrada. Hoy Westbrook sin las stats, sería un gran jugador y nada más que eso. Cuántas veces leyeron en alguna red social “Russ es un gran organizador, por algo promedia 10 asistencias por juego”… no voy a negar a Russell como jugador, es único y probablemente sea un top 10 de la liga, pero ¿organizador? Qué pensarán Chris Paul, John Wall o inclusive Rajon Rondo sobre estos dichos. No siempre una asistencia es una creación de juego. Una jugada clásica de NBA es hacer un marcaje doble a la estrella rival y ahí viene la pregunta: si vos estás siendo defendido por dos hombres, y ves a un compañero totalmente abierto desde la línea de 3, ¿no le darías el balón? Pues claro que sí. Ese pase lo podría dar cualquier jugador con un poco de inteligencia, y eso no significa armar juego, sino ser anulado defensivamente y tener que resignar el balón a un compañero para una mejor jugada. A esos pases, personalmente me gustan llamarlos “asistencias por inercia”, un jugador que usa mucho de esto es James Harden también. Recuerden, el número de asistencias no hacen a un jugador organizador ni pasador, ser un buen pasador es el que hace mejores a sus compañeros y hace que sus porcentajes de tiro se eleven.

Otro de los problemas más vistos en estos tiempos son los jugadores de moda. Siempre los hubo, no voy a mentir, pero estos años se les están yendo de las manos estos temas. La temporada pasada, hablaron muchísimas veces sobre quién era el mejor de la liga, si Harden o Westbrook. Tuvieron que esperar hasta las finales de la NBA para saber que LeBron James y Kevin Durant jugaban en la misma competencia y recordar que ellos son los dueños de esta asociación. Esto solo perjudica a los jugadores, porque las personas cegadas por su fanatismo, generan a su vez haters y eso es lo peor que puede pasarle a un jugador.

Las estadísticas NBA convierten a Giannis Antetokounmpo en uno de los jugadores de moda esta temporada.

Las estadísticas NBA convierten a Giannis Antetokounmpo en uno de los jugadores de moda esta temporada.

Para finalizar, el problema más grande que sufrimos hoy en la NBA: el haterismo. Entiendo que algunos no tengan afinidad con algunos jugadores y prefieran a otros. En lo personal, no me gusta Russell Westbrook como lo leyeron anteriormente pero eso no indica que deba negarlo como jugador. El problema es cuando se desprecia en todo aspecto del juego a un profesional simplemente por ser fanático de su rival o porque juega en otro equipo. No podemos despreciar a jugadores únicos e irrepetibles como LeBron James, Stephen Curry o James Harden. Cada uno tiene sus pros y sus contras, pero no pueden negar que son de lo mejor de los últimos años.

Los fanáticos debemos dejar algunas mañas de lado, hay que empezar a disfrutar del juego y aprender a respetar a cada uno de los jugadores que nos brinda esta maravillosa liga. La polémica siempre trae atención, pero a su vez conlleva una nube tóxica que es muy difícil de sanar.