El negocio de la NBA, y su evolución

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Andres Weiss Sanchez

Vigués, amante de la NBA. Mi ídolo se llama James Naismith, y sigo la NBA desde que Ginobili tenía pelo. De la religión del 23, Michael Jordan y LeBron James.

El baloncesto ha cambiado. Pero sobre todo, es la NBA la que ha cambiado. Atrás queda la época en la que un jugador llegaba con 18 o 19 años a un equipo vía Draft, firmaba su primer contrato, empezaba a crecer, y tras varias renovaciones, ya en el final de su carrera, decidía retirarse en el mismo equipo en el que empezó. Y en aquel momento eso era algo habitual, nadie se sorprendía si un jugador estaba 13, 14, o 15 años en un mismo equipo, tanto en los momentos positivos como en los negativos. Pero ahora, lamentablemente, esos jugadores son una rara avis. Y no solo los jugadores, seamos claros, ya que los directivos también han evolucionado hacia una vertiente en la que ganar títulos (y dinero, evidentemente) es el fin, y los medios dan igual. Y esta evolución ya no tiene en cuenta ni los colores, ni los sentimientos. Es la evolución hacia el negocio. El negocio de la NBA.

Kevin Durant a Golden State fue la guinda al pastel del negocio de la NBA.

Kevin Durant a Golden State fue la guinda al pastel del negocio de la NBA. si.com

Sí, la NBA es un negocio. Los jugadores vienen y van, los traspasos de grandes súper estrellas están cada vez más a la orden del día (el famoso NBA Trade Deadline que acabamos de vivir, el límite para hacer canjes entre franquicias, cada vez atrae más expectación) y la agencia libre, en la que antes había 2 o 3 movimientos destacables o sorprendentes, y que era un mero trámite para los equipos en la renovación de sus jugadores, es uno de los momentos más destacados en la agenda NBA del año. ¿Por qué? La posibilidad de que salte la sorpresa, y haya cambios drásticos.

Y aunque ha ido sucediendo de manera progresiva, hay varios momentos que pueden contemplarse como puntos de inflexión en lo que a deslealtad se refiere (o, como suele decirse de manera sutil, “ir en busca de títulos”). Y antes de empezar, quiero dejar claro que tanto jugadores como equipos pueden traicionar o buscar victorias, y que tanto un bando como el otro tiene cabida en este análisis.

El primer momento en que se pasó al negocio de la NBA: la marcha de LeBron a Miami.

El primer momento en que se pasó al negocio de la NBA: la marcha de LeBron a Miami. zimbio.com

Y el primer momento (y más claro) en el que se empezó a abrir una brecha considerable en lo que a lealtad se refiere se remonta al verano de 2010. Como todos supondréis, es el verano de “La Decisión” de LeBron James. Tras ser derrotado en cada uno de sus intentos de ganar un anillo en Cleveland (paliza “made in Spurs” en 2007), pone rumbo a Miami para tratar de lograrlo bajo las palmeras de Florida (dejando a los de Ohio sin una forma de reconstrucción clara, en la estacada, sintiéndose traicionados). En 2012, y habiendo logrado al fin su objetivo, tiene hambre de más, por lo que, para reforzarse todavía más, tendrá lugar una de las traiciones más reconocidas de los últimos años: Ray Allen deja Boston para enrolarse en los Miami Heat, cambiando así entre los equipos que habían disputado las últimas finales de Conferencia (¿empieza a sonaros?), y que eran fervientes rivales.

El primero de los pasos hacia el negocio de la NBA: Ray Allen partiendo de Boston a Miami.

Otro de los pasos hacia el negocio de la NBA: Ray Allen partiendo de Boston a Miami. patohearneproject.weebly.com

LeBron, finalmente, volverá a Ohio con el objetivo de darle el primer título de toda la historia a la franquicia y así romper “La maldición”, uniéndose tras varios movimientos a K-Love y a Irving. Y tras un primer intento fallido en 2015, a la segunda irá la vencida. Aún así, a pesar de ser aspirantes al título, LeBron y la franquicia vivirán una puñalada parecida a la que él había realizado 7 años atrás: Kyrie, su supuesto sucesor, solicitaba el traspaso; no quería disputar ni un minuto más al lado de LeBron.

La búsqueda del título, causa de la conversión del negocio de la NBA. LeBron es un gran ejemplo.

La búsqueda del título, causa de la conversión del negocio de la NBA. LeBron es un gran ejemplo. si.com

Después de “The King”, y sabiendo que hay varios jugadores que encajan en su perfil, la vía sencilla es hablar de Kevin Durant (mismo caso que Ray Allen, pero con un pequeño cambio: él era la cara de la franquicia) y su marcha a los Warriors, conformando de esta manera el mejor equipo de la historia (top-3 como mínimo). En el resto de ejemplos, y aunque no se suelen considerar deslealtad o traición (que sería irse al máximo enemigo o cambiar de un equipo favorito a otro), encontramos jugadores que han mostrado no sentir los colores del equipo en el que jugaban o que les drafteó, como Gordon Hayward, Paul George, el mismo Kyrie, Paul Millsap o Chris Paul… y una lista más extensa pero que no es necesaria para explicar a lo que quiero llegar.

Una de las muestras más obvias del porqué del negocio de la NBA.

Kyrie y Hayward, en su presentación en Boston. theringer.com

Y sé lo que estáis pensando. “¿Por qué dices que los jugadores son desleales por buscar títulos o victorias pero cuando un equipo hace un movimiento parecido se achaca al negocio?” Porque el negocio lleva la palabra deslealtad escrita entre líneas, tal y como se ha demostrado estos últimos años.

Demostración que comienza con el traspaso de este verano de Isaiah Thomas a Cleveland después de lo que había dado por la franquicia (jugar el día de la muerte de su hermana, con dientes rotos…) ya que Kyrie era una “opción mejor”; pasando por el envío de Jimmy Butler a Minnesota, casi sin decírselo, por los Bulls; “Boogie” Cousins a New Orleans mientras disputaba el All Star (se enteró por la prensa), y finalizando con el cambio sucedido hace menos de 2 semanas entre Detroit Pistons y LA Clippers.

Después de firmarle una extensión de 5 años (y 175 MILLONES) y decirle que sería un “Clipper” de por vida, que su camiseta estaría colgando en el techo algún día y que a partir de ese momento iba a ser la cara de la franquicia, Steve Ballmer decidió mandar a Blake Griffin a Detroit, echando por tierra lo poco que quedaba de lealtad en la Liga, ya que el proyecto (recordemos su plaga de lesiones) “no lograba arrancar”.

Una de las muestras más claras del negocio de la NBA: el traspaso de Blake Griffin siendo la cara de la franquicia de los Clippers.

Una de las muestras más claras del negocio de la NBA: el traspaso de Blake Griffin siendo la cara de la franquicia de los Clippers. timejust.es

Y aunque todo esto parezca aterrador, y creamos encontrarnos en un camino de una sola dirección, hay jugadores y franquicias que se encuentran fuera de este círculo de “la victoria por la victoria”, y que representan algo de esperanza, como los Memphis Grizzlies (Marc sobre todas las cosas), San Antonio o Toronto; además de Damian Lillard, Giannis, Mike Conley, DeRozan, Kyle Lowry… y, finalmente, el gran nombre de esta lista: Dirk Nowitzki. El alemán, a pesar de ser una leyenda viva, es la muestra clara de lealtad y amor por una franquicia, ya que durante toda su carrera ha mirado siempre por el bien del equipo, rebajándose el sueldo cuando/cuanto era necesario y agotando sus últimos años en un equipo que a día de hoy es el peor equipo de la Liga.

Para finalizar, os lanzo una pregunta: ¿cuál creéis que es el rumbo que ha tomado la competición, a dónde nos dirigimos? Yo, personalmente, opino que con el auge monetario de contratos “locos”, la lealtad es algo difícil de conseguir, y aunque se intenta lograr, no hay movilidad por ninguna de las dos partes: los equipos no apuestan por sus jugadores que acaban contrato ya que no quieren quedarse sin nada cuando llegue la agencia libre, como es el caso de Smart o de Randle, ya que reina el miedo a dar mucho por ellos y que después se vaya en verano. Eso sí, veo difícil una vuelta atrás, y creo que no queda otra solución que admitir que la NBA es un negocio, y que la lealtad queda para los jugadores veteranos (y a veces ni eso) y para franquicias ganadoras. Por mucho que duela ver como los jugadores van cambiando de equipo. Y por mucho que se añore a Duncan o a Kobe. Es difícil que esa época vuelva.