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Austin Alkorta

Futbolero oficial y entrenador oficioso. Nivel 3.

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La Copa del Rey está atravesando por el peor trance desde que la conozco como segunda competición estatal por importancia. Diría más: ha tocado fondo. La importancia y credibilidad que tiene para nosotros los aficionados ha ido decreciendo, algo evitable desde las altas instancias. Es generalizada la opinión de que habría que darla una vuelta en su organización, estructura y formato. La competición más longeva está agonizando y debemos rescatarla. Pero, ¿quiénes son las partes interesadas en que este formato sea inalterable? Y por otra parte, ¿qué importancia da la federación, organizadora de la Copa, al sentir del aficionado?

La Copa del Rey, cada vez menos querida y seguida.

La Copa del Rey, cada vez menos querida y seguida.

Haciendo un poco de historia, fue allá por inicios del siglo XX, en 1902, se disputó su primera edición. El balompié acababa de aterrizar en España y se empezaban a disputar encuentros oficiales. Hay que tener en cuenta que fue en 1929 cuando se disputó el primer campeonato liguero, o sea, 27 años después. La Copa fue cambiando de denominación, a medida que iban sucediendo los acontecimientos y teniendo en cuenta la gobernabilidad del país. Fue en 1978 cuando adquirió el nombre vigente en la actualidad.

La Copa ha sido y es escenario de reivindicaciones políticas hacia himnos y figuras mediáticas, de las que se habla más que de la propia competición. El desinterés de los clubes grandes, dada la clara ventaja que ofrece el doble partido provoca el hastío en el aficionado. Otra muestra más son los partidos de vuelta de los dieciseisavos de final en los que estamos enfrascados en este momento: es incomprensible que las eliminatorias se diluciden ¡¡¡un mes después del partido de ida!!!

Eliminatorias abiertas, como el Numancia-Málaga, tardarán un mes en decidirse.

Eliminatorias abiertas, como el Numancia-Málaga, tardarán un mes en decidirse.

En mi propuesta de cambio, el partido único es básico y en el campo que toque, es decir, a sorteo puro, y con todos los equipos en el bombo. Asimismo, trataría de que la Copa adquiriera mayor relevancia introduciéndola en algún fin de semana, por ejemplo, en treintaidosavos o dieciseisavos.

La participación sería masiva, incluyendo a todos los equipos de categoría nacional, compuesta a día de hoy por 486 equipos. Todos ellos se disputarían, durante 3 eliminatorias, 4 plazas por comunidad (a excepción de Andalucía, que contaría con 8 plazas, en la línea de lo que sucede con sus dos grupos de tercera división). Para estas rondas exentaría a los que compiten en Europa. Nos plantaríamos en la cuarta eliminatoria con 72 equipos clasificados, más los europeos, llegando a una cantidad de 78-79 clubes. A partir de ahí, se continuaría con el partido único hasta cuartos de final.

La FA Cup sería un buen ejemplo a imitar.

La FA Cup sería un buen ejemplo a imitar.

Estas serían, a mi modo de ver, las líneas a seguir para la recuperación de una competición que era muy ilusionante y que se tornó monótona e inalterable.