Gasol, 46 puntos para 46 millones de gracias

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Vicente Breso

Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Amo el fútbol y estoy enamorado del baloncesto. Escribir sobre ellos es la leche.

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Pau nunca ha pedido permiso a nadie, no lo ha necesitado. Su talento ha prevalecido a cuantas cornadas le han podido caer a su portador y prevalecerá a pesar de que éste vaya perdiendo frescura con el paso de los años, porque Pau jugará hasta que él quiera, sin que nadie pase por encima de él ni la competición le engulla como al 90% de los participantes de cualquier deporte que se precie.

Muchas veces no nos damos cuenta de hasta donde ha llegado el jugador de los Bulls y sólo alguno de sus hitos, como esos 46 puntos (récord personal) sirve para que el mundo del deporte le preste la atención que merece.

 El baloncesto es un deporte minoritario en España, en realidad cualquiera que no sea fútbol es un deporte minoritario, pero si uno investiga un poco se da cuenta de que los fans NBA españoles tienen una presencia mediática muy grande. Cualquier noticia relacionada con el baloncesto americano es ampliamente visitada y comentada en los principales portales de información deportiva, lo que nos da un indicio del perfil tan particular de este tipo de seguidores. Y es bueno, por supuesto, pero en ocasiones también ha sido muy cruel.

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El fantástico trío de los Bulls, Noah, Rose y Pau Gasol

Pau se ha llevado bofetadas en Estados Unidos, de los entendidos y de los menos entendidos, pero lo doloroso es que los palos más duros vengan desde su propia casa. Que un chaval de 15 años se quede despierto hasta las 5 de la madrugada para ver un partido de la NBA significa que es un deporte que le ha enganchado, porque esos horarios implican un sacrificio extra, algo que no es necesario para la gran mayoría de los grandes deportes. Eso otorga una riqueza a todos aquellos que opinan fuera de lo normal, algo rico que hace que su opinión deba ser respetada.

A pesar de eso, no es menos cierto que el apellido Gasol ha caído en desgracia para muchos de esos aficionados, a quienes en su infancia les enseñaron a quererlo y han acabado odiándolo, en parte por la focalización de los informativos españoles hacia la figura del catalán.Forma parte de la naturaleza del hombre: cuando descubre algo nuevo tiende a despreciar y hasta olvidar lo viejo. Error. Admirar el juego en mayúsculas de Lebron o la aplastante facilidad anotadora de Durant es fácil, fijarse en la excelsa muñeca de Steph Curry también lo es…pero es que caerse de culo ante los movimientos al poste de Gasol es igual de sencillo. Se ha hecho mucha carnaza sobre el mayor de los Gasol, la mayoría injusta. Y ya está bien.

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Pau Gasol, blanco de las críticas más despiadadas críticas

El de Sant Boi ha sido acusado durante toda su carrera de ser un jugador blando en defensa y algo dejado en el aspecto reboteador. No nos vamos a engañar, Pau nunca ha sido una bestia, nunca ha sido un jugador cuya mirada infundiera temor en el contrario y cuyos músculos fueran pura fibra resistente al choque. Tampoco les voy a mentir, yo también me he enfadado en ocasiones viendo la aparente pasividad del catalán, pero, ¿saben qué? Al final del partido Pau se las había arreglado para acabar con dobles figuras sin prácticamente despeinarse y no hay muchos jugadores así. Ojo, y esto ha sido de esta forma durante más de una década. Casi nada.

Fijémonos de una vez en lo anormal de Pau, un jugador blanco de un país de 47 millones de habitantes triunfando en una liga separada de su casa por todo un océano como el Atlántico, en una tierra plagada de superdotados físicos a elegir entre más de 315 millones de personas. Llegó siendo un alero flacucho y ahora nadie le hace sombra entre los postes más pesados del mundo, aterrizó en Estados Unidos entre ruidos varios de los agoreros de turno y acabará volviendo por la puerta grande. Pero no sólo hablo de sus méritos deportivos, sino de su tremenda facilidad para adaptarse a entornos tan diversos y a compañeros tan alejados de la cultura que él mamó desde pequeño. Quien haya emigrado alguna vez sabe lo difícil que es integrarse por completo en una cultura ajena, conseguir convertir un universo lejano en el patio de tu casa. Y Pau lo ha hecho, vaya si lo ha hecho, hasta el punto de que muchos fans estadounidenses no entendían por qué Gasol jugaba con España en los Juegos Olímpicos de 2012. Dominó y perfeccionó el idioma, se acercó a la comunidad de Los Ángeles y Memphis y ha acabado recibiendo premios hasta por sus obras sociales, algo inaudito para un extranjero.

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Pau Gasol dominaba la Liga ACB siendo un adolescente con el F.C. Barcelona

Basta ya de fijarnos en sus defectos y ensalcemos por todo lo alto sus virtudes, cada vez más escasas en el mundo del baloncesto. Es un poste con una cantidad de recursos inagotable, un juego de pies propio de los años 80 y una manita endiablada para tirar de 4-5 metros forjada en el siglo XXI. Y ojo, mide 2 metros y 16 centímetros que mueve con una facilidad que asusta. Muchos han sido los que han tirado por tierra al catalán sólo por relajarse en tareas defensivas o mostrarse poco agresivo, pero no ha habido la misma intensidad en la crítica cuando Dwight Howard no realizó un movimiento al poste digno de mención durante sus primeros cinco años en la liga, por ejemplo. De hecho imagino que debe sentar muy bien que el máximo exponente a sucederte como uno de los grandes pívots de la década lleve también tu propio apellido.

Pau no sólo es grande por sus hitos deportivos ni por sus sanos hábitos (lectura, ópera…etc) en una liga empapada de excentricidades de todo tipo, sino por acercarnos a la mejor liga del mundo hasta convertir a la NBA en algo cotidiano para un país como España. Y no sólo eso, sino que lejos de optar por descansar en verano tal y como era habitual entre los jugadores de la mejor liga del mundo, ha elegido enfundarse la camiseta de la selección en la gran mayoría de los grandes torneos, liderando a una generación irrepetible e inolvidable a cosechar medallas de todos los metales posibles.

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Pau Gasol y Felipe Reyes, dos de los máximos exponentes de la Generación de Oro de nuestro baloncesto

A mí me la trae al pairo sus 46 puntos y 18 rebotes, récord conseguido con 34 años por cierto, Pau es un jugador que no tiene nada que demostrar a nadie. Cuando se vaya, sólo entonces, nos acordaremos de lo bonito que fue tener a alguien de los nuestros entre los más grandes. Mientras tanto el mayor de los Gasol seguirá exhibiendo su talento hasta que a él le de la gana porque, como ya he dicho al principio, es de esos pocos jugadores cuyo talento parece sobrevivir al tiempo y sólo su cuerpo puede jugarle alguna que otra mala pasada.

Cuando diga adiós será el momento de dedicarle un enorme GRACIAS, mientras tanto disfrutemos de las últimas pinceladas de uno de los mejores deportistas de nuestro país, con sus defectos pero sobre todo con sus virtudes.