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A pesar de sus escasos 25 años, el nombre de Eden Hazard lleva tiempo apareciendo en tertulias futbolísticas. Su aparición en el profesionalismo fue impactante, era un niño que derrochaba talento en el regate y en la finta, su cuerpo menudo y sus patas cortitas le permitían zafarse de cualquier entrada y su bajo centro de gravedad le daban un equilibrio y una potencia que le proporcionaban facilidad para guardar el balón. Por entonces era capaz de crear ventajas más por intuición que por lectura, estaba muy verde, pero destilaba calidad.

Pronto llegaron las comparaciones con Neymar, el otro último gran genio descubierto, y muchas de estas se decantaban por el belga por ser europeo, por estar formado en una cultura afín a la Liga de Campeones. Sin duda había argumentos para elegirlo.

Tras unas temporadas en las que se le relacionaba con todos los grandes del continente, Hazard quemó etapas en el Lille y antes de firmar por el Chelsea dio muestras de haber progresado en el apartado que más dudas dejaba, el gol. 20 tantos y 15 asistencias en 38 partidos, Eden ya era una estrella.

Después de un tiempo de adaptación, bendita adaptación, rápidamente se convirtió en el emblema de un club que reúne un contexto futbolístico que potencia todas sus cualidades. Aunque habría que matizar que es también Eden quién permite que ese estilo sea viable. El Chelsea adquirió hace tiempo una filosofía de juego basada en el pragmatismo, en la administración de la defensa y en la explotación del contraataque. Defender y responder aún más rápido que el rival.

Ante el Barça Eden Hazard parecía imparable

Ante el Barça Eden Hazard parecía imparable

Hazard y el juego directo son los recursos que utiliza el Chelsea para dañar al rival, o al menos son las armas que elegiría si tuviera la posibilidad, aunque con Cesc Fábregas ha sumado muchos enteros para poder superar escenarios con escasos metros para correr. La variante de Cesc nos dio la posibilidad de ver a un Chelsea realmente ofensivo durante un buen tramo de hace dos temporadas (la mejor de Eden), pero la realidad es que Mourinho nunca se entregó al ex-azulgrana, porque la corona era propiedad de Eden.

En clave Champions con más incidencia incluso porque ahí es donde el equipo se parece más a la filosofía de Mou, y Hazard es capital. Hablar del belga es ya hacerlo de una pieza capaz de desequilibrar cualquier marcador ante cualquier rival. Tanto es así que ese jugador al que se le pedía que echase una mano en defensa, se ha ganado con creces la libertad para enfocarse solamente en ataque. A Mourinho le compensa más tener a Eden fresco y optimizado para cualquier relación con el gol.

Cada vez es más natural verlo en la mediapunta y no en la banda, donde los que son eximidos del retorno defensivo no resienten tanto el sistema, y eso nos está ayudando a ver un Hazard mucho más constante en su juego. Su irrupción en la élite mundial es más que evidente, y a pesar de su mala temporada, su Eurocopa confirma que está listo para mirarle a la cara a cualquiera. Su conducción de balón -su especialidad- cada vez es capaz de dibujar jugadas más complicadas, la mezcla de potencia y sensibilidad en su diestra hacen de él un jugador prácticamente imparable si se da la vuelta. Y su juego entre líneas y su facilidad para picar a la espalda del mediocentro está mejorando con creces. Mourinho dijo que la temporada 2014/15 del belga había sido mejor que la de Cristiano y argumentos no le faltan porque Hazard dominó la Premier con puño de hierro a pesar de tener cifras más modestas que el madridista. Sin duda debe nombrársele como aspirante para ocupar el trono en un futuro, pero para eso antes debe mostrar más en Champions. Sin meter a Messi por razones obvias…¿qué le separa de Cristiano, el gol?