Henrik Larsson, el dios de Celtic Park

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Bieito Baliño

No fútbol, como na vida, a veces hai que dar un paso atrás para avanzar dous.

Carrera e historia de Henrik Larsson

Glasgow acoge, casi desde que existe el fútbol, una de las rivalidades más encarnizadas y conocidas por todos los aficionados de cualquier equipo del mundo. En una liga con un binomio tan incontestable, los derbis entre el Celtic y el Rangers son siempre a vida o muerte, pues a menudo una derrota significa la pérdida de un título. The Old Firm (La gran empresa), que es el nombre que los nativos de Glasgow otorgaron a su evento, lleva años sin jugarse en la Scottish Premier League debido a la conocida bancarrota del antiguo Glasgow Rangers en 2012, que obligó a refundar el equipo y competir en las categorías más bajas de Escocia.

Henrik Larsson. Aspecto de la grada en un Celtic-Rangers. Vía: sport.com

Aspecto de la grada en un Celtic-Rangers. Vía: sport.com

Por fortuna para el fútbol, el Rangers ascendía el curso pasado y el Old Firm volverá a jugarse esta misma temporada.

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El fútbol escocés necesita este partido y esta rivalidad. Con los dos juntos en la Scottish Premier League, los años en los que mejor equipo tiene el Rangers, más potente es también el Celtic, y viceversa. Prueba de ello es la época del inicio de la modernización del fútbol, a finales de los años 90 y principios del 2000. En esa época, jugadores como Chris Sutton, Paul Lambert o Joos Valgaeren jugaron en el Celtic y otros como Ronald De Boer, Giovanni Van Bronckhorst o Claudio Caniggia en el Rangers. Pero por encima de todos, destacaba un delantero sueco de padre caboverdiano: Henrik Larsson.

Hablar de Henrik Larsson en el Celtic Park es como hablar del Papa en el Vaticano o de Maradona en el bonaerense barrio de La Boca. Fichaba por el Celtic en el año 1997 como recambio de otro histórico como Pierre Van Hooijdonk, un potentísimo delantero holandés. Antes de eso, Larsson había jugado en varios equipos de su país y en el Feyenoord Rotterdam, dando muestras del tremendo potencial que más tarde desarrollaría en el Celtic.

Larsson el día de su presentación como jugador del Celtic. Vía: weblogrs.com

Henrik Larsson el día de su presentación como jugador del Celtic. Vía: weblogrs.com

En Glasgow pasaría siete largos años donde se hizo un hueco en la memoria de todos los aficionados escoceses. Para algunos, Larsson formó parte de un sueño, para otros, era una pesadilla que había que soportar como mínimo dos veces por temporada. Henrik anotó la espectacular cifra de 242 goles en 313 partidos y además de eso era un jugador que hacía jugar al equipo desde la punta de ataque. Era un futbolista enorme en una liga que le quedaba muy pequeña, pero en lo mejor de su carrera se negó a salir, a pesar de que le llegaron ofertas de los grandes clubes del mundo. Larsson se sentía cómodo en el calor que proporciona la grada del Celtic Park, que alberga cada quince días a una de las mejores aficiones del mundo.

No lo niego, de niño y adolescente Henrik Larsson fue un ídolo para mí. Quizás por eso todavía recuerdo un fragmento de una entrevista a David Fernández, un coruñés que por aquel entonces jugaba en el Livingston escocés, a propósito del enfrentamiento del Celta de Vigo y Celtic F.C.  en Copa de la UEFA de 2002/2003. El futbolista gallego, que conocía bien lo que significaba Larsson en Escocia y sobre todo en Glasgow, decía algo así: “Larsson es mucho más de lo que fue Bebeto para el Deportivo, porque Larsson en el Celtic es un dios”.

El jugador sueco en un partido contra el Rangers. Vía: givemesport.com

El jugador sueco en un partido contra el Rangers. Vía: givemesport.com

Hoy en día nos parece increíble pensar que un jugador de su calibre permaneciera siete temporadas en el fútbol escocés, pero antes de que el fútbol moderno aumentara las diferencias económicas entre equipos se podían dar estos casos. De hecho, la Copa de la UEFA del año 2003 enfrentó a Porto y Celtic en un partido vibrante. El Porto comandado por Mourinho, con grandes jugadores como Carvalho, Baía o Deco se llevaría la final por 3-2, a pesar de los dos goles de Henrik Larsson.

Henrik fue máximo goleador histórico de lo que hoy es la UEFA Europa League con 40 tantos y Bota de Oro en el año 2001, luego de anotar la escandalosa cifra de 35 goles en liga. Hoy en día esta cantidad no nos parece tan increíble, pero como ya dije, antes era otro fútbol, más igualado, con más competitividad y más dificultad para los equipos grandes, que no tenían en sus filas jugadores capaces de marcar las cifras de goles que vemos hoy en Barcelona y Madrid.

Después de ganarlo todo en Escocia, Henrik Larsson se marcharía al F.C. Barcelona. Al Nou Camp llegaría siendo un futbolista veterano, que ya había dejado atrás sus mejores años, pero llegó a ser un jugador importante en un equipo plagado de estrellas más jóvenes que él.

Larsson celebra un gol en el F.C Barcelona. Vía: elconfidencial.com

Larsson celebra un gol en el F.C Barcelona. Vía: elconfidencial.com

En el año 2006 su equipo gana la Champions League con dos asistencias suyas en la final y después regresa a Suecia para jugar en el Helsingborg, el club de su ciudad natal. Ese mismo año, se marcha cedido al Manchester United, un equipo que para Henrik Larsson era una vieja aspiración. En Manchester desempeña un buen papel, pero a pesar de que el club quiere prolongar su cesión, el delantero vuelve a casa. Antes de retirarse, el incombustible goleador tendría tiempo de proclamarse cuarto máximo goleador de la UEFA Europa League en 2009. Lo hizo al marcar 9 goles, con el mérito que conlleva teniendo 38 años y jugando para un club tan modesto como el Helsinborg.