La historia de Adriano, el emperador caído

La historia de Adriano el emperador caído

En el mundo del fútbol no es oro todo lo que reluce, alejados de los grandes focos mediáticos los futbolistas pasan de héroes a simples mortales, muchos de ellos tienen vidas normales, lejos de lujos y los tópicos que se les suponen a las superestrellas. Hijos, familias, estudios y salidas aparte para cuando la gallina de los huevos de oro deje de poner. Vidas completas y felices, conscientes en todo momento de la realidad en la que se sitúan. Sin embargo un grupo, por desgracia no tan reducido, no es capaz de volver a recuperar una estabilidad vital. La vorágine de fama, dinero y todo tipo de extravagancias los aleja del mundo real, creando una fantasía paralela de excesos y conflictos que acaban por arruinar sus vidas, acabar con el cariño de aquellas personas que un día lo animaron desde las gradas para convertirlos en los mejores del mundo y que hoy los miran abochornados en los medios de comunicación. Uno de estos ejemplos es el del brasileño Adriano Leite Ribeiro, Il Imperatore.

La carrera de Adriano empezó como la de cualquier futura superestrella del fútbol brasileño, dando patadas a un balón entre las favelas de Río de Janeiro, en concreto la de Vila Cruzeiro, en Complexo Alemao, una de las más peligrosas en donde hasta hace poco tiempo se cometían un tercio de los asesinatos de la ciudad brasileña.

Adriano el emperador caído. Adriano no levanta cabeza

Adriano el emperador caído. El emperador actualmente reside en una favela de Río. www.sdpnoticias.com

Aquí el joven Adriano comenzó a fraguar parte de sus cualidades que le harían saltar al estrellato, pero también comenzó a encontrarse con la crudeza de la vida en las favelas, pequeñas situaciones que le atormentaron y que difícilmente pueda olvidar jamás. Como la bala que impactó en el cráneo de su padre en 1992, al que dejó graves secuelas y que pudo dejar huérfano al a postre crack mundial. Esto unido a la dureza que de por sí depara el mundo en el que vivía, lleno de asesinatos, drogas, alcohol y prostitución, dejó a Adriano una marca imposible de borrar.

Futbolísticamente hablando, comenzó a despuntar en los diversos equipos locales y regionales hasta que en 1999, en el juvenil del Flamengo (jugando en el lateral derecho) fue convocado por la selección sub 17 de Brasil para el Mundial de Nueva Zelanda en el que se proclamó campeón el combinado verdeamarelo. Esta fue la primera piedra en el camino a la gloria del jugador, que un año más tarde ya debutaba con el primer equipo, comenzando a adelantar su posición y empezando a martillear la portería rival con sus ya famosos zambombazos.

De esta manera tan meteórica, en el 2001, Adriano Leite volaba desde Río a Milán, donde un adinerado y ansioso de títulos Massimo Moratti convenció al joven brasileño de jugar en su amado Internazionale. Esa misma temporada fue cedido a la Fiorentina y en total acabó el año con 23 partidos jugados y 7 goles, unas cifras positivas para su primer año en la que por entonces era mejor liga del mundo.

Adriano el emperador caído. Adriano en sus inicios en Italia.

Adriano el emperador caído. Adriano con la Fiorentina. www.taringa.net

Ya en la 2002/03, la Fiorentina no pudo retenerlo y lo dejó dos años más en un nuevo equipo, donde explotaría como estrella, el Parma. En el Ennio Tardini se vivieron las primeras actuaciones descomunales del Emperador, ya comenzó a desarrollar ese físico de pura potencia, privilegiado para la práctica del fútbol. A mayores de la potencia, con la que llegaría a su “cénit” en Milán, en Parma destacaba por su velocidad y técnica, amén de un gran desparpajo goleador. En todas las competiciones sumó 44 partidos y 32 goles, cifras de escándalo que obligaron al Inter a repescarlo para colocar en el Giuseppe Meazza al nuevo Ronaldo.

Aquí comienza la era dorada de Adriano, elogios, títulos, dinero, fama mundial, futuro todavía más próspero, etc. En estos años no se le veía techo, mismo se le comparaba con los grandes futbolistas brasileños de la historia, midiendo su rendimiento al de Ronaldo. Tiempos felices que duraron del 2003/04 hasta 2007/08, donde a partir de problemas familiares, lesiones y conflictos con entrenador y plantilla comenzó a bajar a los infiernos.

El nivel futbolístico que alcanzó en esta época con el Inter y la selección fueron tremendos. Con el equipo neroazurri  65 goles en 144 partidos, teniendo la 2004/05 como la mejor temporada de su carrera con 28 goles en 42 partidos. A mayores en esos dos años con la canarinha sumó 19 goles en 23 partidos llevándose la Copa América de Perú 2004, la Copa Confederaciones 2005; siendo de ambas competiciones el máximo goleador y MVP. Con su club ganaría en su primera etapa hasta 2008: 2 ligas italianas, 2 copas de Italia y 3 supercopas.

Adriano el emperador caído. Adriano besando el título de campeón de América.

Adriano el emperador caído. Con Brasil levantó la copa América de 2004. www.taringa.net

Desde 2006 las cosas no fueron tan bonitas para el crack brasileño. El estrepitoso fracaso de Brasil (y suyo propio) en el mundial de 2006 fue el inicio del declive, que primero sería en la selección, donde ya no volvió a brillar, y luego en el Inter, donde tras conflictos en peleas en discotecas y enfrentamientos continuos con Mancini acabó saliendo en 2008 rumbo a Brasil, al Sao Paulo. Aquí tuvo un rendimiento bueno, de hecho esta cesión parecía un retiro de calma para que la superestrella volviera a tener su nivel habitual, tanto fue así que ese mismo año volvió a Milán, al Inter, indicando que volvía a ser el de antes. Pero mentía. En abril de ese mismo año cayó en una depresión, principalmente por la relación tormentosa con la modelo Joana Machado, la cual afirmaba la terrible vida del emperador, confirmando el grave problema de alcoholismo del jugador carioca. Esto unido a la desaparición del jugador en Vila Cruzeiro en plena temporada con el Inter.

Ante esta situación en 2009 el Inter rescindió su contrato con el futbolista y este se estableció de nuevo en Brasil, en lo que pretendía ser un retiro familiar, volver a sus orígenes y alejarse de tantísima polémica que le seguía a todas partes. Y en un inicio así fue, pasado de peso, sin velocidad, pero con la calidad de toda la vida, el emperador comenzó en Flamengo un periplo de dos temporadas con un rendimiento deportivo “decente”: 34 goles en 48 partidos. Si bien es una liga menor, había puestas muy pocas esperanzas en él, pero con 27 años aún podía soñar con volver a recuperar su forma pasada. Esto lo llevó a firmar en el 2011 con la Roma, en lo que sería su vuelta a la élite absoluta. Aquí, seguramente que a mayores de problemas en su vida privada, lo que lo lastró fueron las lesiones. Sólo llegó a disputar 8 partidos y no marcó ni un solo gol.

Dada la situación como alma en pena volvió a Brasil, al Corinthians, pero aquí ya se paró todo. Se rompió el tendón de Aquiles y se desvaneció cualquier atisbo de mejora. De nuevo se refugió en las favelas, se juntó con las malas compañías de siempre y en el fútbol desapareció. Lo ficho el Atlético Paranaense y apenas disputó 3 encuentros, por último el Miami lo llamó a la puerta, en este caso él ni siquiera viajó hasta la ciudad norteamericana a entrenar.

Adriano el emperador caído. Quién sabe si volveremos a ver a este Adriano.

Adriano el emperador caído. Todo el mundo añora al Adriano que deslumbró al mundo. noticias.lainformacion.com

Finalmente, a día de hoy tenemos a un Adriano sin equipo, viviendo en condiciones confusas para el espectador, ya que vive en la favela de Vila Cruzeiro, hospedado y defendido por una peligrosa banda de la zona y por otra parte se le ve con sus amigos de la infancia volando en un jet privado. Un hombre despojado de todo lo que en algún momento lo hizo diferente, de todo aquello que ilusionó al mundo. Cuentan los allegados al futbolista que todo comenzó a ir mal cuando en 2004 su padre falleció, el gran vínculo que los unía se rompió y el joven Adriano, en los momentos difíciles no supo o no pudo encontrar una figura que lo aguantara en la cordura al margen del deslumbrante foco del fútbol. Hay una frase que ilustra claramente quien fue y en que se ha convertido un futbolista al que no se le vaticinaba ningún techo: “Adriano salió de la favela, pero la favela no salió de Adriano”.