Figo, ¿todo por la pasta?

Figo es presentado en el Bernabéu junto a Florentino y Di Stéfano.
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Manuel Fuentes

Redactor Jefe y CM at SportBall
Máster en Comunicación. Apasionado de los deportes. Orgulloso cofundador de esta web.

La historia del fichaje de Figo por el Real Madrid

Situémonos. Nos encontramos en el verano del año 2000. Florentino Pérez se presenta a las elecciones a la presidencia del Real Madrid, convencido de que puede ganar tras perder cinco años atrás por una escasa diferencia ante Ramón Mendoza y a pesar del apoyo que las dos Copas de Europa ganadas por Lorenzo Sanz le otorgaban en esos comicios. Pero Florentino traía con él una bomba con la que conquistar el corazón de los aficionados: Luis Figo. Pocos le creyeron al principio, hasta que un día soltó la siguiente frase: “Si no consigo fichar a Luis Figo, pagaré la cuota de todos los socios del Real Madrid durante un año”. A partir de ese día empezó el culebrón Figo, lleno de dudas, muchos interrogantes y pocas certezas. Entre esas pocas realidades, había dos claras: que el portugués conseguiría una sustancial subida de ficha y que se había burlado de la afición culé.

Florentino se presentó a las elecciones con Figo bajo el brazo.

Florentino se presentó a las elecciones con Figo bajo el brazo.

La historia del fichaje de Figo: futbolista y demagogo

Figo se quejaba por aquellas fechas día sí y día también del trato que recibía por parte de Núñez. El portugués había renovado el verano de 1999 hasta 2005 con una ficha de 2,5 millones de euros. Sin embargo, exigía por activa y pasiva una nueva revisión en ese verano de 2000 para conseguir una ficha de 6 millones de euros. Núñez se oponía y se aferraba al contrato.

La situación no debía sorprender al Barcelona. Echando la vista atrás, descubrirían en los antecedentes del portugués que no era ningún ejemplo de fidelidad a los acuerdos establecidos. Figo había tenido problemas por duplicidad de contratos. Cuando aún era jugador del Sporting de Lisboa, firmó un precontrato con el Parma. Luego la Juventus le ofreció más dinero y firmó un nuevo acuerdo con los juventinos. La justicia estableció que el jugador no podía jugar en Italia durante dos años, como castigo por la duplicidad de contratos. Ese fue el principal motivo por el que acabó vistiendo la camiseta del Barcelona.

La historia del fichaje de Figo: estalla la bomba

La Cadena SER destapó la noticia del acuerdo entre Florentino Pérez y José Veiga, representante del jugador, el 5 de julio y al día siguiente la prensa se hizo eco de la misma. Ninguna de las partes afectadas confirmó ni negó nada. No lo hicieron porque nadie se esperaba lo ocurrido. Alguien había filtrado la noticia. El topo tenía nombre y apellidos: Paulo Futre, íntimo de Figo y Veiga. El plan era muy distinto. Tras el anuncio de su posible fichaje por los blancos (realizado por Florentino), el jugador portugués debía desaparecer del mapa y esconderse en algún lugar alejado de la prensa. Ese lugar era la isla de Cerdeña. Allí permanecería hasta el lunes después de los comicios. Si Florentino ganaba, viajaría a Madrid, si por el contrario era reelegido Sanz, Figo se presentaría en Barcelona con la clara misión de convencer a la afición de que todo había sido falso, un farol del candidato a la presidencia blanca.

Futre destapó el acuerdo entre Florentino y Figo.

Futre destapó el acuerdo entre Florentino y Figo.

Los periodistas se pusieron manos a la obra y cada día fueron apareciendo más y más detalles. El 7 de julio, el diario AS aseguraba que el portugués ya había cobrado 3 millones por adelantado y que, en caso de que el jugador quisiera romper el acuerdo, debería pagar 30 kilos de indemnización. Más adelante, todas esas cifras fueron “desmentidas” por Futre y sustituidas por las siguientes: el portugués cobraría 6 millones de euros si Florentino perdía las elecciones, mientras que el jugador debería abonarle 5 a este si ganaba y el jugador se negaba a firmar por los blancos. La situación se fue de las manos y Figo se dio cuenta del error que había cometido. Tanto que rompió el acuerdo no escrito de permanecer aislado y él mismo se puso en contacto con redacciones de diarios para tantear el alcance de la noticia.

Concede una entrevista al diario Sport, que saldría publicada el 9 de julio. En ella, el portugués afirmaba no tener nada firmado de su puño con Florentino. Sin embargo, no desmentía la existencia de un acuerdo con el por entonces candidato y tampoco mostraba enfado alguno con su representante, dando sólidas muestras de ambigüedad. El 12 de julio, el candidato a la presidencia sigue el guion establecido y garantiza a los socios que Figo jugará de blanco. Es ese día cuando exclama la frase del primer párrafo de este artículo. Recordemos aquí que cubrir la cuota anual por una temporada de todos los socios del club blanco hubiese costado un dispendio a Florentino de unos 10 millones de euros. 4 días más tarde, el Sport publica una segunda entrevista. Figo afirmaba entonces que sólo jugaría en el Barcelona y pedía disculpas a la afición por si alguien se había molestado.

La historia del fichaje de Figo: tomadura de pelo

Con la perspectiva que da el paso del tiempo y analizados los hechos, las conclusiones son claras. Figo jugó claramente a dos bandas, riéndose de la afición barcelonista y buscando única y exclusivamente esa espectacular mejora de contrato que perseguía. La posición del jugador ante los rumores así lo demuestra. Si el acuerdo que Florentino se encargó de airear fuese falso, lo normal hubiese sido que Figo se presentase en Barcelona al día siguiente de la aparición en la prensa para negarlo todo e incluso querellarse contra el entonces candidato a la presidencia del Madrid.

Figo se rió de la afición blaugrana y pagó las consecuencias a su vuelta.

Figo se rió de la afición blaugrana y pagó las consecuencias a su vuelta.

Sin embargo, sus declaraciones nunca aclararon eso. Figo no tenía que haber negado la firma del precontrato o no, de si había hablado con Florentino o no, lo que tendría que haber hecho es saltar de inmediato a la palestra para desmentirlo todo. Y a continuación despedir fulminantemente a su representante si este había firmado cualquier compromiso por cuenta propia y sin su conocimiento. Sólo así hubiese quedado claro que el jugador había sido utilizado.

Figó tocó todas las teclas necesarias para hacer realidad su objetivo y posteriormente jugueteó con la afición barcelonista en función de los diferentes giros que tomaban los acontecimientos. Nunca saltó al ruedo para desautorizar la conducta de José Veiga, el mismo que se fotografió sin el más mínimo rubor con Florentino Pérez. Nunca lo hizo porque el jugador estaba al corriente de todas las operaciones llevadas a cabo por Veiga y porque estas contaban con su beneplácito y autorización. Con esta actitud, Luis Figo reconocía implícitamente la verdad de todo lo apuntado en su momento por Florentino Pérez.

La historia del fichaje de Figo: y ganó Florentino

Todo el entramado pasaba por la victoria de Florentino Pérez. Y Pérez ganó. Infinidad de interrogantes abundaban en el culebrón. ¿Qué camiseta vestiría el jugador la temporada 2000/01? ¿Es vedad que existía una cláusula de penalización por el incumplimiento de dicho contrato cifrada en 30 millones de euros? ¿Habría llegado Figo a un acuerdo con todos los candidatos a la presidencia del Barcelona, interesados por numerosas razones en su continuidad, para que abonaran la indemnización? ¿Habría pactado su aumento de ficha con Gaspart y Bassat? ¿Cómo podía, en caso de ser cierto ese acuerdo, justificar el nuevo presidente barcelonista el pago de esos 30 kilos? ¿Qué papel iba a jugar Florentino en ese asunto? ¿Exigiría los 30 millones? ¿Presentaría finalmente al jugador? Y si no lo hacía, ¿pagaría esas cuotas cifradas en 10 millones que había prometido?

La realidad es que Florentino había engatusado a Veiga y Figo con las condiciones ofrecidas en el contrato. Pero hay una realidad superior a todo lo explicado. Veiga y Figo, fiándose de las sensaciones de la calle y de varias encuentras realizadas, estaban seguros de que Pérez perdería las elecciones. Eso les dejaba con 6 millones en el bolsillo (o 3, dependiendo de las fuentes) y con el único contrapunto de tener que convencer al Barcelona de que dicho preacuerdo nunca había existido. Como vemos, el dirigente de ACS se jugaba mucho en la operación: perdería 6 millones si no ganaba las elecciones, y 5 si las ganaba y Figo se negaba a fichar (los 5 que ingresaría por la incumplimiento del acuerdo por parte de Figo menos los 10 del pago de las cuotas). Eso si tomamos como verdad las últimas cifras ofrecidas. Si nos fiamos de las que se publicaron en ese año 2000, entonces Florentino sólo perdía los 3 kilos que le había pagado a Figo por firmar el precontrato. Y podría haber ganado hasta 20 si Figo incumplía lo firmado (los 30 de la indemnización menos los 10 de las cuotas).

Figo es presentado en el Bernabéu junto a Florentino y Di Stéfano.

Figo es presentado en el Bernabéu junto a Florentino y Di Stéfano.

El final ya lo saben todos, el acuerdo existía, Florentino obligó a su cumplimiento y Figo acabó posando con la camiseta del Madrid el 24 de julio de ese 2000, el día de su presentación con el Real Madrid. El acuerdo tenía las siguientes cifras: 4.8 millones anuales con una cláusula de salida de 180 millones.