Historia del fútbol africano de 1934 al 2002

Roger Milla se aprovecha de un error del colombiano Higuita para dar la victoria a Camerún
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Redacción

Perfil de redacción de SportBall.

Dijo en una ocasión Pelé, para muchos el mejor futbolista de todos los tiempos, que ”Un equipo africano ganará la Copa del Mundo antes del año 2000”. Pasados 17 años y 4 Mundiales desde la fecha prevista por el astro brasileño, es obvio que su pronóstico ha fallado. No obstante, lo que si es cierto es que el fútbol africano nos ha dejado grandes actuaciones a lo largo de la historia de la Copa del Mundo, si bien, nunca han superado la barrera de cuartos. Las selecciones que más lejos han llego han sido Camerún en 1990, Senegal en 2002 y más recientemente, Ghana en 2010.

El fútbol africano es vivido con gran pasión. En la imagen, la versión más pura del fútbol, cuando es practicado por niños con el único afán de divertirse.

El fútbol africano es vivido con gran pasión. En la imagen, la versión más pura del fútbol, cuando es practicado por niños con el único afán de divertirse.

En este artículo recordaremos las actuaciones más destacadas de los equipos africanos en la Copa del Mundo, abordando no sólo esas tres participaciones que mencionábamos antes, sino también algunas otras actuaciones de especial significación que los conjuntos del continente negro han llevado a cabo.

Podemos empezar enumerando las participaciones que ha tenido cada equipo, esta clasificación estaría liderada por Camerún con 7 participaciones, el segundo puesto sería para Nigeria con 5, Marruecos y Túnez (ambas con 4), Ghana, Sudáfrica y Costa de Marfil (todas con 3), Egipto con 2, y ya con una sola participación Senegal, Zaire, Togo y Angola.

Un crecimiento lento, pero constante (1934-1982).

Tenemos que remontarnos mucho, hasta la II Copa del Mundo celebrada en 1934 en la Italia de Mussolini, para ver a un equipo africano debutar en la máxima competición del fútbol. Sería Egipto, la que tendría el honor de ser la primera selección africana en debutar en un Mundial, ciertamente su papel no fue destacable, ya que cayó en la primera fase, pero hizo frente a la selección húngara, de las mejores del momento, perdiendo por 4-2.

Demos un salto en el tiempo para ver el debut de un equipo del África Subsahariana, sería Zaire (la actual República Democrática del Congo), la primera en disputar una Copa del Mundo. No estaban claramente preparados para una competición de tanto nivel y en tres partidos se llevaron un saco de 14 goles en contra y ninguno a favor. Pero lo que cuenta es que por primera vez un equipo del África negra -cuyo país estaba sometido a la dictadura de Mobutu Sese Seko- asomaba la cabeza en el escaparate mundial.

Zaire - actual República Democrática del Congo- fue el primer país del África subsahariana en participar en una Copa del Mundo.

Zaire – actual República Democrática del Congo- fue el primer país del África subsahariana en participar en una Copa del Mundo.

En España 82′ encontramos una importante novedad, por primera vez dos equipos africanos disputan la Copa del Mundo, y son además dos debutantes: Camerún y Argelia. El primero, que contaba con el portero Tomas N’Kono (portero durante muchos años el Espanyol), dejó una grata impresión al practicar un juego animado aunque un tanto ingenuo, y aunque no pudo pasar a la siguiente fase empató sus tres partidos (ante Perú, Polonia y a la postre campeona, Italia).

Argelia, por su parte, dejó una impresión aun mejor, en su debut en un Mundial logró derrotar a Alemania por 1-2. Los argelinos iniciaban lo que sería hasta la fecha la mejor participación de un equipo africano. En el segundo encuentro, los zorros del desierto cayeron ante Austria, pero en el último partido derrotaron a Chile por 3-2. Fue entonces cuando se dio uno de los casos más vergonzosos de la historia del fútbol, ya que en una decisión absurda se determinó que los dos últimos partidos se jugaran con días de diferencia. En un bochornoso espectáculo ”celebrado” en el Molinón, alemanes y austriacos sabían que el 1-0 los clasificaba a ambos. A los 10 minutos se adelantó Alemania y ahí se acabó el partido, los jugadores de ambos equipos cuchicheaban entre ellos y dejaban que el tiempo transcurriera. La afición asturiana comenzó a gritar ”tongo, tongo”, y al terminar el encuentro se concentró frente al hotel que alojaba a los alemanes, en respuesta el guardameta teutón Schumacher  se dedicó a arrojar bolsas de agua a los aficionados. De nada sirvieron las airadas protestas de la delegación argelina ante la FIFA, que como acostumbra hacer miró para otro lado.

Madjer anota el tanto que significó la victoria de Argelia ante Alemania.

Madjer anota el tanto que significó la victoria de Argelia ante Alemania.

El primer gran éxito, Camerún 1990.

El mundial celebrado en 1990 en Italia es recordado como uno de los más sosos de la historia pero también nos deja un hecho de gran valor, y es que por primera vez un equipo africano llegó a cuartos. Fueron los leones indomables los que ostentarían tal honor. Los africanos llevaron a cabo una de las mayores sorpresas de la historia de la Copa del Mundo al vencer a la vigente campeona, la Argentina de Diego Armando Maradona por 1-0, desplegaron un fútbol animado y muy agresivo, defendiendo con uñas y dientes  el resultado que se mantuvo a pesar de que acabaron con nueve hombres. En aquel equipo, aparte del guardameta N’Kono, destacaba el veteranísimo delantero Roger Milla, que llevaba un año retirado cuando se le convocó para el Mundial, sería él quien precisamente anotase los dos goles con los cuales su equipo derrotaría a la Rumanía de Hagi en el segundo encuentro de la fase de grupos. Ya en el último partido, los cameruneses encajaron cuatro goles ante la URSS. Por cierto, el entrenador de la selección camerunesa era el ruso Valeri Nepomniachi, que había trabajado a las órdenes del legendario Lobanovski, no entendía una palabra del francés y se llevaba mal con sus jugadores.

Roger Milla se aprovecha de un error del colombiano Higuita para dar la victoria a Camerún

Roger Milla se aprovecha de un error del colombiano Higuita para dar la victoria a Camerún

En octavos de final, los cameruneses se impusieron a la Colombia de Higuita por 2-1 gracias a dos tantos de Milla, los colombianos, con un fútbol técnico y pausado impuesto por su seleccionador, Pancho Maturana, cedieron ante la superioridad física y la mayor eficacia de los africanos. En cuartos de final, Camerún con su habitual juego alegre pero anárquico llego con un 2-2 a la prórroga ante la Inglaterra de Gascoigne, pero un gol de Lineker de penalti envió a casa a los africanos. Camerún había realizado una gran actuación y se había quedado a un paso de las semifinales.

Sobre Nigeria y un tal Samuel Eto’o, Francia 98′.

El mundial de Francia 98′ fue el primero en el que participaron cinco equipos africanos. Marruecos realizó un digno papel en un grupo en el que compitieron con Brasil, Noruega y Escocia, destacando entre sus filas Hadji y Bassir, que jugarían en el Deportivo de la Coruña. Camerún por su parte no logró pasar de la fase de grupos, pero en el partido que le enfrentó a la Italia de Roberto Baggio (3-0 para los transalpinos), debutó un chaval de 17 años desconocido para la mayoría del público, se llamaba Samuel Eto’o.

Pero el conjunto africano que más nos interesa no es otro que Nigeria, que en el primer partido del grupo derrotó por 3-2 a la selección española, dirigida en aquel entonces por Javier Clemente. España comenzó bien el partido y se adelantó gracias a un gol de Fernando Hierro, pero al poco los nigerianos empataron por medio de Adepoju. A la vuelta del descanso, Raúl desnivelo de nuevo el partido para España, todo iba bien hasta que el veterano Andoni Zubizarreta, que jugaba su último Mundial, cometió dos errores que permitieron a Nigeria ponerse 3-2. En los restantes partidos, Nigeria se impuso por 1-0 a Bulgaria, pero cayó ante Paraguay por 3-2. Ya en octavos, la Dinamarca de Michael Laudrup mandaba para casa a un equipo en el que destacaba el habilidoso mediapunta Augustine Okocha.

Nigeria venció por 3-2 a España en el Mundial de Francia 98

Nigeria venció por 3-2 a España en el Mundial de Francia 98

Lo dejamos aquí por hoy amigos, si os ha gustado este pequeño repaso a la trayectoria de los equipos africanos, acompañadnos la semana que viene con la sorprendente participación de Senegal en 2002, con el drama de Ghana en 2010 o las continuas decepciones de Costa de Marfil y el Camerún de Samuel Eto’o.

LEER MÁS. Historias del fútbol africano (I): el camino a la cumbre

El fútbol africano sigue siendo tras muchos años la gran esperanza para derrocar a la dictadura impuesta en el mundo del fútbol por los países europeos y sudamericanos.

En la primera parte de nuestro repaso por las selecciones africanas, aludíamos a aquella frase de Pelé y de lo errado de su pronóstico. Pero debemos realizar una puntualización: África sí que ha tenido campeones del mundo, pero en las categorías inferiores, Nigeria es la que más títulos mundiales atesora en la categoría sub-17, con nada menos que cinco Copas del Mundo (1985, 1993, 2007 y 2013), también Ghana ha logrado proclamarse campeona en dos ocasiones (1991 y 1995). En la categoría sub-20, la propia Ghana hizo historia al ganar el Mundial en 2009.  Por otro lado, no debemos minusvalorar los oros obtenidos en los Juegos Olímpicos por Nigeria en Atlanta 96’ y Camerún en Sidney 2000.

Pese a esto, y a pesar de que cada vez más proliferan los jugadores africanos de gran nivel, lo cierto es que el fútbol del continente negro no ha logrado hasta la fecha confirmarse como la ‘’tercera vía’’ en el fútbol actual. A continuación, repasaremos algunos de los grandes éxitos del fútbol africano entre 1995 y 2002.

George Weah, la primera estrella

No jugó ningún mundial, pero sería injusto no recordar aquí al que muchos consideran como uno de los mejores jugadores nacidos en África, George Weah. Este delantero destacaba por su gran altura y su potencia, que le permitía arrastrar a las defensas de una forma semejante a la que lo haría, salvando las distancias, el gran Ronaldo.

En 1988, Arsène Wenger lo fichó para el Mónaco, donde rendiría a gran nivel ganando la Copa de Francia y alcanzando la final de la Recopa de Europa en 1992. Ese mismo año se fue al PSG, donde conquistaría la Liga francesa. Su explosión definitiva sería en la temporada 1994-95, cuando el PSG, tras eliminar al Barcelona con un gol de Weah, caería derrotado por el Milán.

Francia se le quedaba pequeña, y el Milán que había perdido a Marco Van Basten lo fichó para llenar el vacío del holandés. En 1995, obtendría el Balón de Oro, el único hasta la fecha ganado por un jugador nacido en África y no nacionalizado. En un Milán venido a menos, daría un buen rendimiento hasta que en 2000, relegado al banquillo por un tal Andriy Shevchenko, se marcharía ya con 33 años al Chelsea. Tras jugar en el Manchester City y en el Olympique de Marsella se retiraría del fútbol en Emiratos Árabes en 2003. El bajo nivel de la selección de su país, Liberia, le impediría jugar ninguna Copa del Mundo y tan solo disputar una Copa de África, lo que le impidió ser más reconocido.

El oro de Nigeria en Atlanta 96’, la llama de la esperanza

El otro día ya habíamos hablado del papel de Nigeria en Francia 98’, donde las águilas verdes consiguieron derrotar a España, si bien cayeron en octavos frente a Dinamarca. Hoy, volvemos nuestra mirada a esta selección para recordar el que muchos recuerdan como el primer gran éxito del fútbol africano.

Los Juegos Olímpicos, ensombrecidos en el apartado futbolístico por la presencia del Mundial, se habían convertido en una suerte de Copa del Mundo para menores de 23 años, aunque desde 1996 se permite incluir a tres mayores de esa edad. Ya en 1994, los nigerianos habían dejado una buena impresión en Estados Unidos, alcanzando los octavos de final tras vapulear a la Bulgaria de Stoichkov (3-0) y derrotar a Grecia (0-2). En aquel equipo que a la postre sería eliminado por Italia, destacaban algunos nombres que nos serán conocidos, como por ejemplo Rufai (guardameta del Deportivo de la Coruña), Finidi (que militó en el Betis), Oliseh, Amunike (que jugó en el Barcelona), Amokachi o Yekini (que jugó en el Sporting de Gijón). Ese mismo año, los nigerianos obtendrían la Copa de África, pero lo mejor estaba por venir.

Pero vamos ya a lo qué nos interesa, Nigeria se presentó en Atlanta 96’ con un grupo de excelentes futbolistas que se ganarían el cariño de los aficionados merced a un fútbol técnico, alegre y carente de sentido táctico, efectivamente los nigerianos defendían muy mal, pero al final se revelarían como el mejor equipo del campeonato, además tenían un factor a favor, y es que varios de sus integrantes ya tenían experiencia internacional, pues habían disputado el Mundial de Estados Unidos dos años antes.

En la fase de grupos, Nigeria se clasificó como segunda tras imponerse a Hungría (1-0) y Japón (3-1) y caer ante Brasil, que reunía un espectacular equipo en el que figuraban jugadores de la talla de Ronaldo, Rivaldo, Bebeto, Flavio, Roberto Carlos o Juninho Paulista. En cuartos de final, Nigeria despachó con comodidad a México (2-0), pero en semifinales esperaba de nuevo Brasil. En un partido memorable, los nigerianos rompieron todos los pronósticos y derrotaron a la todopoderosa Canarinha por 4-3. En la final, los nigerianos se impusieron por 3-2 gracias a un gol de Amunike en el último minuto a la Argentina de Ayala, Javier Zanetti, Ortega, Simeone, Gallardo, Crespo o Claudio López.

Sería injusto no dedicar unas líneas a recordar a los hombres que hicieron posible, aquella gesta. Posiblemente el mejor de aquel grupo era Augustine <<Jay Jay>> Okocha, un mediapunta de calidad pura, con una gran finura y que destacó en sus campañas en PSG y Bolton, recordado por sus regates y sus impresionantes goles, fue uno de los primeros jugadores en romper con el tópico imperante respeto al futbolista africano, sin duda uno de esos futbolistas que al estilo de magos como Djalminha hacían que los espectadores pagasen una entrada para verlos. Kanu fue otro de los protagonistas de aquel torneo, al marcar un total de tres goles, dos de ellos ante Brasil. Aquejado de un problema en las arterias coronarias, logró superar sus dificultades y tener una larga carrera, en la que pasó, entre otros, por Ajax ,en el que ganó la Copa de Europa de 1995, Inter de Milán, donde ganó la UEFA), y Arsenal, obteniendo el doble te de liga y copa.

Amunike, el autor del gol que dio el oro a Nigeria, militó en el Sporting de Lisboa, desde donde fichó por el F. C. Barcelona, donde militó cuatro temporadas en las que apenas pudo jugar debido a sus lesiones de rodilla; tras pasar por el Albacete, se retiró en 2004 luego de un año en Jordania. Amokachi, ya había destacado en Estados Unidos, fue un trotamundos del fútbol, jugando en clubes de Bélgica, Inglaterra, Francia, Turquía y Estados Unidos. No podemos dejar de recordar a Babayaro, que militó en Anderlecht, Chelsea y Newcastle, al rapidísimo Babangida, a Oliseh, que pasó por Ajax y Juventus, West o Ikpeba, que fracasó en el Betis. Esta Nigeria ha sido quizá la selección más poderosa que haya dado nunca África, pero por unas u otras razones no acabó de triunfar en la Copa del Mundo.

Camerún en Sidney 2000, la confirmación

La selección de Camerún es posiblemente la más popular de todas las africanas en España, al menos hasta hace unos años. Entre las razones están que Camerún fue de algún modo el país que lideró el despertar del África negra, su recordado papel en España-82, sus memorables actuaciones frente a Argentina e Inglaterra, y el paso de Samuel Eto’o por nuestra liga durante alrededor de 10 años son las causas de esa popularidad.

El equipo camerunés que se presentó en Sidney 2000 estaba repleta de nombres que han pasado por España. Obviamente, la figura más destacada es la de Samuel Eto’o, sin duda el jugador africano más exitoso de toda la historia y uno de los mejores delanteros de los últimos 10 años. La meta estaba defendida por el irregular Carlos Kameni, que actualmente milita en el Málaga, donde está llevando a cabo una notable temporada. Geremi, que pasó por Real Madrid y Chelsea. Lauren que militó en Sevilla, Mallorca y Arsenal, Wome, que pasó por el Espanyol o Meyong Zé, que pasó con más pena que gloria por el Levante. Habría también que mencionar a Mboma, que formó pareja en la delantera con Eto’o y que marcó varios goles decisivos en el torneo.

En la fase de grupos, los cameruneses se impusieron por 3-2 a Kuwait, y empataron 1-1 con Estados Unidos y República Checa. Como suele ocurrir en las selecciones africanas, el mayor defecto de este equipo era su desorden táctico y en concreto su mala defensa. Ante los asiáticos ya se vieron sus carencias, pero se hicieron más evidentes ante norteamericanos y checos donde tras ir ganando, fueron empatados.  En cualquier caso, los leones indomables pasaron a la siguiente fase.

En cuartos de final, a Camerún le tocó bailar con la más fea. Nada más y nada menos que el Brasil de Ronaldinho. En un partido muy disputado, los africanos se impusieron por 1-2 gracias a un gol en la prórroga de M’bami, aquel centrocampista que pasó por el Almería. En semifinales, esperaba Chile, cuya máxima referencia era un ya veterano Iván Zamorano. El conjunto sudamericano era uno de los máximos favoritos para adjudicarse el oro luego de haber goleado a Marruecos, España y Nigeria. Pese a todo, Camerún logró derrotar a los chilenos por 2-1 gracias a los tantos de Lauren y de Mboma.

Para la final, celebrada en el Estadio Olímpico ante más de 100.000 espectadores, los africanos se enfrentaban a España, una España que dirigida por Iñaki Sáez contaba entre sus filas con Xavi Hernández, Puyol, Albelda, Capdevila, Aranzubía, Gabri, Angulo o Tamudo.  La Roja era la favorita para llevarse el oro y así lo demostró saliendo con mucha fuerza e imponiendo su fútbol mucho más técnico que el de los voluntariosos pero limitados cameruneses. En el minuto 2, Xavi abrió el marcador gracias a un gol de falta directa que contó con la inestimable colaboración de Kameni, que situó mal la barrera y luego se quedó mirando mientras el balón penetraba en su portería. No obstante, el meta camerunés tendría una oportunidad para resarcirse. Apenas cinco minutos más tarde, José Mari cayo derribado en el área y el árbitro decretó la pena máxima, el penalti, lanzado mal por Angulo, fue detenido por Kameni. No obstante, los españoles estaban siendo muy superiores, tal y como se encargó de poner en relieve Gabri al firmar el segundo poco antes del descanso a pase de Xavi. Gabri, había sustituido a un lesionado Toni Velamazán, que sucumbió al juego duro que estaban poniendo en práctica los cameruneses.

A la vuelta de los vestuarios, lo que estaba siendo una fiesta del fútbol español, se tornó en pesadilla. En el minuto 53, un centro de Mboma fue desviado por Antonio Amaya a su propia portería. Pocos minutos más tarde, Samuel Eto’o, que no había marcado en todo el torneo pero que tiene ese don que sólo tienen los grandes futbolistas, apareció para culminar una contra y poner el empate en el marcador, que ya no se movería durante todo el tiempo reglamentario, en el que por cierto los españoles se quedaron con 10 tras la expulsión de Gabri. Luego de una infructuosa prórroga, en la que José Mari fue expulsado por doble amarilla y en la cual Capdevila mandó un balón al larguero, se llegó a la lotería de los penaltis. Amaya, que no tenía su día, envió el suyo al larguero y los cameruneses los metieron todos. Camerún era campeona del torneo.

Así pues, Camerún se consolidó como una de las selecciones africanas más prestigiosas y confirmó la pujanza del fútbol africano. A pesar de las altas expectativas puestas en aquella generación liderada por Eto’o, Camerún es en los últimos años el paradigma de la inestabilidad que aqueja a buena parte de las selecciones africanas con continuos cambios de entrenador, y enfrentamientos a tres bandas entre seleccionadores, jugadores y federativos. No pudieron pasar de la fase de grupos en los Mundiales de 2002, 2010 y 2014 y ni se clasificaron para Alemania 06.

Senegal le gana a la campeona de todo

El Mundial de 2002, celebrado en Corea y Japón, fue uno de los que mayores sorpresas deparó. Quizá, se recuerden más las hazañas que protagonizaron turcos y surcoreanos –con una inestimable ayuda arbitral- pero también fue el gran momento de un equipo que ni antes ni después ha estado entre las máximas potencias del continente africano, prueba de lo cual es que nunca ha vuelto a clasificarse para la Copa del Mundo. Pero ese año, los senegaleses, dirigidos por el francés Guy Stéphan, ya habían realizado un gran papel en la Copa de África, donde tras eliminar a Nigeria en semifinales fue derrotada por la potente Camerún en la tanda de penaltis.

En la fase de grupos, los senegaleses quedaron encuadrados con Francia, Dinamarca y Uruguay. Francia llegaba al torneo como una de las principales favoritas al título. No sólo era la vigente campeona del mundo y de Europa, sino que contaba entre sus filas con un equipo muy experimentado en el que destacaban Henry, Trezeguet, Vieira, Barthez y, sobre todo, Zinedine Zidane. Pero había dos problemas, el primero era que el equipo francés no había sabido renovarse y presentaba un once excesivamente veterano, prueba de ello es que los cuatro hombres de la defensa –Thuram, Desailly, Leboueuf y Lizarazu- pasaban de los 30 años; el otro problema era el mal estado físico de Zidane, que no pudo disputar el partido por una rotura fibrilar.

Los senegaleses, no tenían entre sus filas ningún gran jugador, pero era un grupo muy sólido y que tenía como gran baza la velocidad y la potencia. Ante Francia, fue la velocidad la que permitió a Diouf desbordar a la lenta zaga francesa y poner un centro, que tras una serie de rebotes, Bouba Diop remató para firmar el a la postre definitivo 1-0. De nada sirvieron las posteriores acometidas galas ante un equipo muy inferior técnica y tácticamente pero que supo defenderse y hacer valer su superioridad física. En la segunda jornada, los africanos empataron 1-1 en un partido con la siempre complicada Dinamarca. En la última jornada, ante Uruguay, haciendo un fútbol tan alegre como desordenado llegaron a ponerse 3-0 al descanso gracias a los goles de Fadiga y Bouba Diop por doble partida, pero en la segunda se dejaron empatar por los uruguayos que marcaron mediante Morales, Forlán y Recoba. De todos modos, Senegal pasaba segunda en un grupo con dos campeonas del mundo y una de Europa.

A la hora de la verdad, esa barrera de octavos que suele frenar a los equipos africanos que logran pasar de la primera fase, fue conquistada de nuevo por una selección de África 22 años después desde que lo hiciera Camerún. Suecia, la rival de nuestros protagonistas, era un sólido equipo que venía de ganar a Nigeria y de empatar con argentinos e ingleses, contaba entre sus filas con futbolistas de la talla de Mellberg, Larsson o un joven Ibrahimovic. Disputado en la ciudad nipona de Oita bajo un sol de justicia, los suecos se adelantaron gracias a un gol de cabeza de Larsson propiciado por una mala salida de Sylva, el meta senegalés, que jugaba en el Mónaco. A los 37 minutos, Henri Camara soltó un derechazo que se coló por la escuadra sueca. En la prórroga, el mismo Camara marcó el Gol de Oro tras batir a Hedman con un disparó muy colocado que pasó rozando el poste izquierdo. En los cuartos de final, Senegal cayó derrotada ante Turquía en la prórroga. Pero era lo de menos, porque aquel equipo sin grandes figuras, cuyas equipaciones tuvo que pagar Salif Diao primero, y el conjunto del equipo después, ya había hecho historia.

Hasta aquí llegamos por hoy. Sentimos no haber abarcado todos los puntos que prometíamos en la primera parte de ‘’Historias del fútbol africano’’, pero no nos era posible sintetizar más hechos de tanta relevancia. Si aún os quedáis con ganas, podéis acompañarnos en la última etapa de nuestro recorrido en la que centraremos nuestra atención, fundamentalmente, en Costa de Marfil y Ghana, así como un repaso a las principales anécdotas de la Copa de África y una sorpresa al final.