Kawhi Leonard, la historia de una sonrisa a medias

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Andres Weiss Sanchez

Vigués, amante de la NBA. Mi ídolo se llama James Naismith, y sigo la NBA desde que Ginobili tenía pelo. De la religión del 23, Michael Jordan y LeBron James.

Felicidad. Carcajadas. Sonrisas. Alegrías. Estas cuatro palabras suelen ser las más características en la vida de las personas que triunfan, tienen éxito o simplemente se dedican a lo que quieren. Pero como dije (suelen), en todos los casos hay excepciones. Todos tenemos algo que nos persigue, que nos acompaña y marca nuestros actos, nuestra forma de pensar, de trabajar, de vivir. En ciertas situaciones esto viene por motivos internos, y otras veces por razones que se escapan de nuestro control, pero que nos condicionan igualmente. Y hoy, tras esta introducción (¿se empieza a ver el paralelismo con Jimmy “Buckets”?), y con motivo de la que está siendo con mucha certeza su peor temporada en la NBA, hablaremos sobre “The Klaw”, desde su infancia en una ciudad cercana a Los Ángeles, pasando por la noticia que le marcó de por vida y acabando en la estrella que es hoy en día. Hoy comentaremos la historia de Kawhi Leonard.

Kawhi Leonard taponando a James Harden en los PlayOffs.

Kawhi Leonard, diciéndole que no a los Houston Rockets. sports.yahoo.com

Y como todas las historias, el principio es lo más importante. Nos situamos en 1991. El 29 de junio, en un hospital de Los Angeles, Kim Robertson daba a luz a Kawhi Anthony Leonard. Su infancia la pasa viviendo con su madre pero estando mucho tiempo también con su padre, y ya desde un primer momento dos deportes le llaman la atención: el “football” (fútbol americano) y el baloncesto. Tanto fue así, que en su primer año en el instituto, y el día de las pruebas para entrar en el equipo de baloncesto de Canyon Springs, su madre no pudo llevarle debido a motivos laborales. El entrenador, a pesar de la insistencia de Kawhi, decidió rechazarle, lo que provocó que Kawhi se decidiera apuntar a su “otro” deporte durante ese primer año.

Tras el primer año “sabático”, y ya habiendo accedido al equipo de baloncesto, decide dejar el fútbol americano. En su tercer año como estudiante de “High School” se cambia al Riverside King, donde se encontraba el actual jugador de los Bucks Tony Snell. Fue en ese momento cuando los ojeadores de la NCAA empezaron a fijarse en sus cualidades, su ética de trabajo, y su capacidad para dominar encuentros sin la necesidad de hacerlo mediante la anotación, como diría su entrenador años más tarde, su primer mentor.

Kawhi Leonard en el uniforme de Riverside King.

Kawhi Leonard, con facilidad ya en el instituto. bleacherreport.com

Y volviendo de un partido un viernes de noche, Kawhi, que iba en el coche con su madre y su tío, recibe una llamada. En la otra línea la voz femenina de su hermana le comunica una noticia que cambiará su personalidad para siempre: su padre acababa de ser asesinado. Mientras trabajaba en su negocio de “Car Washing”, una persona le quitó la vida, y la sonrisa a Kawhi, con una pistola. En palabras del propio Leonard, el mundo se detuvo, no quería creerlo (FoxSports). Al día siguiente jugó, anotó como pudo 17 puntos, y tras perder el encuentro, se derrumbó. No volvería a verle jugar, no volvería a trabajar hombro con hombro con su padre, ayudándolo con sus clientes, no volverían a disfrutar de los dos deportes que tanto amaban… y eso fue superior a él.

Desde ese momento se centró en su baloncesto, en seguir mejorando tras cada encuentro y cada partido, sin pensar en la potencial fama de asistir a UCLA (le habían tanteado) o a tantas otras prestigiosas universidades de la nación que se interesaron por él, a las que declinó por San Diego State. ¿La razón? Le habían visto como una de sus primeras opciones, dándole minutos como titular desde un primer momento, lo que marcó la decisión del jugador californiano.

El físico de Kawhi Leonard, ya patente en la NCAA.

El físico de Kawhi Leonard, ya patente en la NCAA. nba.com

En San Diego, firmará una primera temporada muy completa de 13 puntos y 10 rebotes, además de ser el primer “freshman” (novato) en toda la historia en ser incluido en el mejor quinteto de su Conferencia, la Mountain West. Y como su entrenador Steve Fisher estaba convencido de que si se presentaba al Draft al finalizar ese mismo año había una clara posibilidad de que no le escogieran en la primera ronda, Kawhi Leonard decidió aguantar una temporada más, y firmar un segundo año de 16 puntos, 11 rebotes y 2 robos y entrar en varios quintetos de mejores jugadores (All-American, MWC…). Y ahora sí, se presentará al Draft de 2011, que le abrirá de par en par las puertas de la NBA.

Kawhi Leonard con San Diego State.

Kawhi Leonard, líder en San Diego. zimbio.com

Pasaba el tiempo y Kawhi, viendo que los equipos escogían a otros jugadores por encima de él (Fredette, Vesely, los hermanos Morris…) se empezaba a inquietar, pero entonces, David Stern salió al escenario para anunciar la elección número 15, que pertenecía a los Pacers, y con la que le elegían a él. 5 minutos después de darle la mano al comisionado de la NBA, y de sonreír ante todo el país, sus derechos se trasladaban a Texas, a cambio de George Hill, en un movimiento arriesgado para los de San Antonio. Como afirmaría Popovich años más tarde, fue complicado tomar la decisión, pero necesitaban un jugador que fortaleciera el equipo en la posición de alero, y ficharon a Kawhi para ello, aunque no se esperaban que llegara a lo que es hoy en día. Y desde aquella noche del 23 de junio de 2011, no ha dejado de crecer.

Kawhi Leonard, traspasado a los San Antonio Spurs.

Kawhi Leonard, y su 1ª vez con el negro y plata. https://twitter.com/New_Tape_City

Cada año ha mejorado a base de aceptar las críticas, silencio, y una ética de trabajo encomiable, superándose temporada sí temporada también. Cuando llegó a la NBA no era un jugador excesivamente anotador (7 puntos de media en su año “rookie”), defendía pero no era un aspecto en el que destacaba sobremanera, y sus porcentajes tanto de 3 como libres no aseguraban la eficiencia que le caracteriza hoy en día. Pero dos temporadas más tarde, llegó su explosión.

De promediar 13 puntos y 6 rebotes durante la temporada regular (temporada 13-14), y ser denominado como el “anti-Lebron” (ya que parecía el único capaz de detenerle) a liderar a los Spurs en los PlayOffs y sobre todo, y como venganza del año anterior, en las Finales contra los Miami Heat. La eliminatoria marchaba 1-1, y los siguientes dos encuentros se disputaban en Florida, lo que podía definir las series. Pero Kawhi Leonard despertó, y con 3 partidos consecutivos en los que promedió más de 20 puntos, 9 rebotes y 2 robos, además de un 53% en T3, la victoria fue de los “texanos”. Su primer anillo, y el MVP de las Finales, adornan su casa desde aquel momento como recuerdo de la primera vez en que se vio con claridad lo que podía llegar a ser.

Kawhi Leonard con el premio al MVP de las Finales.

Kawhi Leonard y Bill Russell, leyendas a su modo. ballislife.com

Y aunque al año siguiente su crecimiento anotador solamente llegaría a los 17 puntos por encuentro, es la temporada en la que se convertirá, junto a Hakeem y MJ23, en el tercer jugador en toda la historia en lograr el MVP de las Finales y ser el Mejor Defensor de la Liga (galardón que ha logrado por partida doble).

Kawhi Leonard junto a Michael Jordan y Hakeem Olajuwon.

Kawhi Leonard, a la altura de Jordan y Olajuwon it.pinterest.com

3 años después, y como firme súper-estrella y candidato al MVP estando sano, queda decir que San Antonio se encuentra 3º en la Conferencia Oeste sin contar con Kawhi en más del 80% de los partidos esta temporada. Esto supone que cuando “The Klaw” regrese a las pistas, y tome regularidad, el título no es una broma. Ya que Kawhi Leonard es de los jugadores más versátiles de la historia de la Liga, siendo capaz de anotar en contraataque o en estático; coger rebotes ofensivos o defensivos; asistir; defender a cualquier jugador; lograr puntos desde el poste, y, con casi un 40% desde más allá del triple, finalizar jugadas o partidos a base de sumar de 3 en 3. En definitiva, una máquina de dominar, a la que le queda mucho camino por delante.