Cincinnati Royals: la historia de una montaña rusa

Cincinnati Royals: Oscar Robertson
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Andres Weiss Sanchez

Vigués, amante de la NBA. Mi ídolo se llama James Naismith, y sigo la NBA desde que Ginobili tenía pelo. De la religión del 23, Michael Jordan y LeBron James.

Historia. La NBA es historia en sí misma. Cada jugada, cada acción, cada minuto de partido, se convierte en historia cuando llega lo siguiente. Es una historia que a simple vista parece sencilla de comprender, pero se convierte en interminable cuando los capítulos y capítulos del libro se suceden recordando cada uno de esos momentos clave o memorables de recordar de sus 70 años de vida. Y eso mismo sucede con los equipos. Aunque ahora tengamos 30 franquicias, y sus cimientos parezcan sólidos, si nos remontamos en el tiempo a sus inicios, estos están ligados a otro equipo, otro proyecto, otra ciudad. Y apoyándonos en esta creencia, comenzamos una serie sobre equipos “desaparecidos” con los St. Louis Hawks que continúa con la historia de los Cincinnati Royals. El legado del “equipo de las historias” por antonomasia.

Y esta historia comienza en 1949, cuando todavía no eran los Cincinnati Royals. Este año, la BAA absorbe la NBL y, con ello, 4 equipos comienzan a formar parte de la nueva y renacida NBA. Estos son los Minneapolis Lakers, los Ford Wayne Pistons, los Indianapolis Jets y los Rochester Royals. Esto supuso estar en la misma división que los Lakers de George Mikan. Y aunque Mikan logró 4 anillos en los siguientes 5 años, los Royals se hicieron con el primer y único anillo de su historia en 1951. A pesar de esto, en 1955 comenzó la debacle con la reestructuración de la plantilla, confirmado en 1957. El equipo se marchaba a Cincinnati.

Los Cincinnati Royals, confiando en el éxito

En “Queen City”, como se conoce a Cincinnati, había una fuerte base de aficionados al baloncesto universitario y ningún equipo de la NFL, lo que hizo de la ciudad de Ohio la localización perfecta.

El logo de los renacidos Cincinnati Royals, dejando atrás el final amargo de Rochester.

El equipo contaba con Jack Twyman y Dave Piontek, y junto con Maurice Stokes tenían opciones de título. Aunque esto cambió al mismo tiempo que lo hacía su suerte. La lesión de Tom Marshall y la marcha de Sihugo “Si” Green al servicio militar perjudicaron sus opciones, y acabaron siendo terceros de la División Oeste cayendo en Semifinales ante los Pistons. Pero el verdadero traspié no fue ninguna de estas dos pérdidas.

La fatalidad de Maurice Stokes

El 12 de marzo de 1958 se enfrentaban los Royals y los Lakers en el último partido de RS. Maurice Stokes saltó a un rebote y de forma desafortunada cayó al suelo, golpeándose la cabeza. Tras unos minutos a causa de la conmoción recobró el conocimiento, retomó el partido y acabó la temporada. Acabaría entrando en el 2º Mejor Quinteto. Entonces, tres días más tarde, en el vuelo de vuelta desde Detroit, todo se agravó sin previo aviso. La presión de la cabina le afectó a sus problemas en la cabeza y tras ser trasladado a un hospital, se declaró su coma y su inmediata retirada del baloncesto. Nunca llegó a recuperarse de aquello, a pesar de las operaciones que se le hicieron.

Jack Twyman, su amigo y compañero, se encargó de él y llegó hasta a adoptarlo por lo legal. Al mismo tiempo, se convertía en el segundo jugador en toda la historia en promediar 30 puntos por partido en una temporada, y el más importante del equipo. Como es obvio, la tragedia tuvo terribles consecuencias para el equipo. Provocó la marcha de los jugadores más importantes, quedando por debajo de las 20 victorias las 2 temporadas siguientes. Esto hizo que los hermanos Harrison, propietarios, decidieran vender el equipo a una corporativa local.

Se avecinaba un futuro muy oscuro, pero que se esclareció en el año 1960. Antes del Draft, los Cincinnati Royals hacían efectiva su elección territorial. Este sistema se basaba en escoger a un jugador en un radio de 80 kms a cambio de perder el poder sobre una primera ronda. Y decidieron escoger a la gran promesa del Estado, y del país, con toda certeza. Oscar Robertson se unía a la franquicia, y la suerte volvía a sonreírles, aunque fuera una sonrisa a medias.

El éxito de Oscar Robertson

El base, el primer “Mr. Triple-Doble”, uno de los mejores jugadores de la historia, se había formado en la Universidad de Cincinnati. En sus 3 años allí dejó 14 récords NCAA. Además de títulos de máximo anotador, All-American y Jugador del Año, y un promedio de 34 puntos por noche. Lo que hizo que su elección resultara sencilla. Aún así, el campeonato se le escapó y le rehuyó, ya que quedó a las puertas 2 años seguidos.

Cincinnati Royals.

Oscar Robertson, el control y la esperanza de los Cincinnati Royals.

Y como ya había demostrado en la Universidad, sus cualidades no defraudaron. 31 puntos, 10 rebotes y 9.7 asistencias en su primer año. Una buena muestra de su posible techo, al promediar casi triple-doble en su primera temporada entre profesionales. El galardón al Rookie del Año, su entrada en el “All-NBA First Team” y su primera elección para el All Star no hacían más que corroborar estos hechos.

Esto sirvió como prólogo de lo que se venía, ya que su siguiente temporada rompió todos los moldes. Promedio de triple-doble por primera vez en la historia, y hasta hace dos 2 años única. Y otros logros como 41 triples-dobles, y 899 asistencias en una temporada, batiendo (o destrozando) el récord de 715 que albergaba Bob Cousy.

Los Cincinnati Royals, siempre a un paso del anillo

Y tal y como el éxito de “Big O” llegó, el de los Royals no tardó en hacer acto de presencia, aunque de forma comedida. Si bien no fue en la misma temporada, todo llegó al año siguiente. Bajo el orden y la pizarra de Jack McMahon, Robertson tuvo por fin un acompañamiento decente. Al siempre leal Jack Twyman le acompañaba Jerry Lucas, elección territorial de 1963, Wayne Embry y Adrian Smith. Esto dio con un récord de 55 victorias y 25 derrotas en 1964. 4 jugadores por encima de los 15 puntos por partido, y Jerry Lucas como el mejor acompañante posible en la pintura, las claves. Además, el MVP y tres elecciones al All Star fueron a los Cincinnati Royals. A pesar de esto el anillo no llegó, al caer frente a Boston en las Finales de División.

Pero los problemas acabaron llegando. Entre 1965 y 1970 alcanzaron únicamente 2 veces los PO, cayendo en todas ellas en 1ª ronda. Y aunque Bob Cousy volvió para 7 partidos, en 1970 volvieron a perderse la competición en abril. Y el mundo de la NBA vio como se empezaban a desmoronar. Tras traspasar el año anterior a Jerry Lucas, Oscar Robertson era enviado a los Milwaukee Bucks por petición del propio Cousy. Ese fue el inicio del fin.

El año siguiente era el último. Tras 15 temporadas, 9 con récord negativo, y la promesa del anillo inalcanzable en el horizonte, Kansas City y Omaha fueron su nuevo destino. Y en 1975, y hasta 1985, Kansas de manera definitiva.

Hitos de los Cincinatti Royals

14 Hall of Famer’s, uno de los mejores bases de la historia, y récords en la NBA fue lo que la “Queen City” legó al mundo. Además, la mejor historia de compañerismo por antonomasia, y que da nombre al premio del compañero del año, el “Twyman-Stokes Award”. Uno de los capítulos más completos, y amargos, de ese libro de historia de la NBA.