Holanda tumba a Nueva Zelanda sobre la bocina

Jill Rood anotó el gol de Holanda ante Nueva Zelanda

Holandesas y neozelandesas se daban cita en el Stade Océane de Le Havre para iniciar con buen pie su participación en el Mundial de Francia. Conocedoras de la victoria de Canadá sobre Camerún a última hora del día de ayer, ambos conjuntos eran conscientes de que lograr la victoria en esta primera jornada del grupo E sería clave para su camino hacia los octavos de final.

Un arranque con el guion esperado

Los primeros compases del partido no nos brindaron ninguna sorpresa relacionada con las propuestas de ambos equipos. Las holandesas se estructuraron con su habitual 4-3-3. El sistema base de la escuela holandesa, reconocida mundialmente por la intención de protagonizar los encuentros mediante la posesión de balón, siempre vista como herramienta para someter al rival, la búsqueda de la portería rival de forma constante, y una presión alta y agresiva sobre el poseedor de balón y atacantes cercanos.

Todos estos fundamentos se pudieron percibir claramente desde el inicio del encuentro. El mayor peligro llegaba por los carriles. Van de Sanden y Like Martens, extremas del Liverpool y Barça, fueron un verdadero dolor de cabeza para las Kiwis, con constantes acciones de desborde por banda que finalizaban en unos venenosos centros. En el interior del área, la delantera del Arsenal, Vivianne Miedema, suponía una gran amenaza para las defensoras oceánicas.

Por su lado, Nueva Zelanda también dejó claro desde el inicio el plan de partido que tenía en mente. Se estructuraron en un 4-4-2 en fase ofensiva, que mutaba en un 4-5-1 en fase defensiva. Con la clara voluntad de ceder el balón y la iniciativa de partido a las Orange, plantaron un bloque medio que se iba estrechando a medida que el ataque holandés progresaba, llegando a ocupar el área hasta con siete u ocho jugadoras para defender los centros de las extremas holandesas.

Un primer asalto de dominio Orange

En el minuto 10 llegó el primer disparo a puerta del partido. La azulgrana Lieke Martens remató desde el interior del área sin poner en demasiados apuros a la arquera neozelandesa, Erin Nayler. Al minuto siguiente, tras un clamoroso error de Bloodworth en salida de balón, Rosie White tuvo una clarísima oportunidad de gol, que acabó con un disparo que se estrelló en el larguero. A partir del minuto 25, el dominio tulipán se acentuó.

La selección holandesa llegaba a zonas de peligro de forma constante, arrinconando a las Kiwis cada vez con mayor insistencia. En el minuto 29, Martens volvió a estar cerca del gol. Remató a portería vacía desde el área pequeña, pero estando demasiado forzada para poder abrir el marcador. Cuatro minutos más tarde, llegó el segundo disparo de las neozelandesas. De nuevo, la portera holandesa solucionó la situación con una excelente intervención.

Al filo del descanso, llegó la mejor opción para las europeas. Un balón muerto en el área pequeña pedía a gritos un pequeño empujón para convertirse en el 0-1, pero la central holandesa, Bloodworth, no golpeó el balón con acierto. Después de aproximadamente 47 minutos de partido, el partido llegaba al descanso con el marcador inmóvil.

La rebeldía insuficiente de las Kiwis

El segundo tiempo empezó con una clarísima ocasión de gol por parte de la selección neozelandesa. Tras una serie de balones laterales, la delantera referencia de las oceánicas, Gregorius, remató desde el área pequeña. Otra vez, Van Veenendaal mantuvo el empate con una parada antológica. A partir de esta acción, Nueva Zelanda le perdió el miedo al partido y el encuentro tomó un cierto aire de locura.

En este contexto, las extremas holandesas se encontraron como pez en el agua, aprovechando su velocidad y su capacidad en el uno contra uno. Dichas características, acompañadas del buen pie de las mediocampistas holandesas, provocaron diferentes situaciones de peligro manifiesto que tampoco terminaron de romper el 0-0. Por su parte, las Kiwis se iban creyendo cada vez más sus posibilidades de victoria. Lideradas por Gregorius, las neozelandesas tuvieron diferentes ocasiones para avanzarse en el marcador, pero siempre se encontraron con las intervenciones de la portera holandesa.

En la última media hora de encuentro, la selección holandesa se hizo de nuevo con el dominio del encuentro, conscientes de la importancia de la victoria para abrir su andadura en el Mundial. En el minuto 65 llegó una de las ocasiones más claras del partido para Holanda, con un remate desde el interior del área pequeña de Miedema. Pero de nuevo, las intervenciones de las porteras evitaron que se rompiera la igualdad en el marcador.

Poco a poco, las Kiwis se iban atrincherando dentro de su área, dando por bueno el punto logrado de forma provisional con el 0-0. Por su cuenta, las holandesas circulaban el balón con paciencia, disponiendo de la posesión siempre en campo contrario y manteniendo al bloque defensivo oceánico alrededor del balcón del área. A pesar del dominio posicional y del balón, faltaba algo más de velocidad en la circulación, o alguna acción genial de las jugadoras más determinantes del equipo para romper el muro de contención de Nueva Zelanda.

Durante algún momento de los últimos 15 minutos, se vio a la selección holandesa desesperada, sin ideas para conseguir el gol de la victoria y obcecada por encontrar el peligro por el sector central, la zona del campo con mayor densidad de defensoras kiwi.

La victoria de Holanda llegó en el descuento

¡Y el gol del triunfo llegó! Sobre la bocina, en el minuto 92. Las tres jugadoras a las que dio entrada la seleccionadora holandesa le dieron el triunfo a su país. La jugadora del Betis, Van Dongen, puso un centro maravilloso desde el carril izquierdo. Beerensteyn descolgó el balón y lo dispuso para el remate final. Y Jill Rood remató el balón hacia el fondo de las mallas, colocando el 1-0 que a la postre daría el triunfo a las Orange.

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