Imbatibles: Valencia Basket, el equipo 2.0

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Vicente Breso

Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Amo el fútbol y estoy enamorado del baloncesto. Escribir sobre ellos es la leche.

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Puede que no le dediquen más que unas columnas en los periódicos, que cada victoria apenas reciba, con suerte, unos veinte segundos en los espacios informativos, sin embargo los que se mueven en el mundo del baloncesto saben que lo de Valencia Basket no es normal. Es el equipo de moda, al que todos los scouts tratan de encontrarle los puntos flacos para poder meterle mano e identificar sus muchas virtudes para poder copiarlas, no en vano llevan ni más ni menos que veinte victorias seguidas, ¡veinte!

Poca gente apostaba por un rendimiento así, más allá del récord de victorias la confección de la plantilla generó no pocas dudas entre los aficionados, que venían de vivir una temporada en la que Valencia Basket se pegó un tortazo monumental en Euroliga. Aquel era otro equipo, repleto de jugadores con facilidad para anotar, chispeantes, adictos a la adrenalina, un constante generador de emociones entre la hinchada taronja dos temporadas atrás que, sin embargo, no supieron competir como debieran el pasado año. Chechu Mulero, cuestionado tras la última y poco exitosa gestión apostó sobre seguro, le entregó el proyecto a un entrenador veterano, se agenció rápido a San Emeterio y Sikma, pegó el pelotazo con Diot y extendió el contrato a Lucic. No había que tomar riesgos, lo más importante era crear nuevamente un aura de equipo, esa que se perdió tiempo atrás y que tanto dignificaba la “Cultura del Esfuerzo”.

Valencia Basket se presentó con un equipo recto, repleto de jugadores con un centro de gravedad alto, un manejo de balón algo hermético y no demasiado atléticos, así lo quiso Pedro Martínez, que nunca olvidó que a esto del baloncesto se juega también con la cabeza. En esas estaba cuando personalmente viajó a Estados Unidos en pleno verano para ver jugar, entre otros, a Justin Hamilton, al que preparó la maleta a la ciudad del Turia ante la ausencia de ofertas NBA para acompañar al talentoso Dubljevic como cinco. Hoy el americano es seguramente el jugador más cotizado de Europa, a cuyo rendimiento cabe añadir un valiosísimo pasaporte croata gracias a su madre. Oro en paño.

justinJustin Hamilton domina en Liga ACB Fuente: mundodeportivo.com-hamilton-valencia

Justin Hamilton domina en Liga ACB Fuente: mundodeportivo.com

Valencia Basket no es un equipo al que se le caigan los puntos de las manos,  no goza de jugadores que respiren anotando, algo que ha suplido Pedro Martínez con unos conceptos muy claros: defensa en bloque y movimiento inteligente de balón en ataque a través de cortes constantes y pick and roll. No es el equipo más atlético ni el más talentoso, pero sí es el que mejor mueve el balón de toda la liga, el share the ball de Valencia Basket es una delicia en la que participan hasta los hombres altos como Hamilton y especialmente Sikma, quizás el jugador que más y mejor ha entendido el libreto del entrenador catalán.

Lo primero que hizo Pedro Martínez a su llegada es poner el balón en las manos adecuadas, que no son otras que las de Sam Van Rossom y Guillem Vives, cuya niñez hace tiempo que pasó a mejor vida. Ellos son los elegidos. Manejan, hacen y deshacen en un sistema muy flexible, repleto de opciones en forma de bloqueo y continuación, con multitud de bloqueos ciegos y hasta cuatro jugadores abiertos dispuestos a tirar. Sin jugadores especialmente dotados para anotar tras bote, Valencia Basket está sabiendo encontrar al hombre libre, buscar cada vez la canasta más fácil, lograr ese extra-pass que tanto recuerda al manual de Greg Popovich en los Spurs. Nada sería posible, claro, sin unos jugadores que han sabido entender perfectamente su naturaleza, jugadores con un IQ baloncestístico que roza la perfección. Un mal tiro es toda una rareza en un equipo que está haciéndose fuerte a través del todo y no de las partes, jugadores que manejan el “dentro-fuera” con naturalidad, sin problemas para atacar largo si es menester, buscar las esquinas, abrir el campo al máximo para abusar todo lo abusable en este nuevo baloncesto del tiro de tres puntos. Puede que el tiro tras bote no sea el fuerte de muchos componentes de la plantilla taronja, pero librados son letales, caso de Rafa Martínez, Fernando San Emeterio o John Shurna, jugadores muy efectivos especialmente desde las esquinas. Cambiar el balón de lado a cada ataque es una premisa básica, hacer trabajar a la defensa, pases en la zona con el objetivo de buscar al tirador afuera y agresividad a la hora de atacar el aro en la continuación, donde la multitud de hombres abiertos genera un espacio debajo de la canasta diseñado para acomodar a los hombres grandes. A día de hoy, los valencianos son líderes en asistencias por partido con una media de 19,7 pases de canasta por cada juego, y son el segundo mejor ataque llegando a los 87,6 puntos pp.

Luke Sikma, un tipo afable fuera de las canchas. Fuente: lasprovincias.es

Luke Sikma, un tipo afable fuera de las canchas. Fuente: lasprovincias.es

Valencia Basket es uno  de los equipos que está sabiendo adaptarse al nuevo baloncesto, un deporte que se ha liberado de ataduras posicionales,  un juego en el que los bases rebotean  y los pívots lanzan de tres puntos. Así es la vida, para algunos herejía, para otros evolución. Lo cierto es que el sistema de Pedro Martínez está sabiendo llevar esto hasta convertir a su equipo prácticamente en un no positional team, tanto en ataque como en defensa. Los hay más bajos y más altos, algunos hacen mejor unas cosas y otros hacen mejor otras, pero todos hacen de todo. Sólo hay que mirar el juego de Luke Sikma, un ala pívot que a día de hoy promedia más de tres asistencias por partido y que en sus mejores días puede llegar a rozar la decena. Valencia Basket no es un equipo con muchos extraterrestres, pero sí  está poblado de académicos, jugadores que “saben” jugar a baloncesto, con todo lo que el verbo indica, conocedores del A,B,C de  este deporte, jugadores que más que acertar, nunca se equivocan, piezas hechas a medida para un reloj suizo que siempre marca la hora correcta.

Si el ataque de Valencia es ejemplarizante, la defensa no se queda atrás. El sistema defensivo es algo extraño en cuanto al elevado número de cambios de hombre en una posesión de 24 segundos, los equipos modernos tienden a eso y Pedro Martínez ha sabido implementarlo sin provocar caos alguno. No pocas veces hemos visto como el innumerable cambio de marcajes genera desconcierto en la defensa, como siempre hay alguien que acaba perdiendo a su par o como alguno no lee bien el juego y acaba generando una desventaja para su propio equipo, es por eso que todavía muchos entrenadores son cautelosos a la hora de permitir con tanta frecuencia los cambios defensivos. A sabiendas de que la polivalencia de sus hombres le daba cancha para hacerlo el técnico catalán ha elaborado una defensa colectiva en la que no se ve desaguisado alguno y  en la que, por el momento, no se le ven demasiadas faltas de concentración. La poca reactividad en alguno de sus hombres quizás pueda generarles problemas futuros, sin embargo hasta ahora las constantes ayudas y ajustes defensivos no han permitido demasiadas alegrías a los rivales.

Pedro Martínez, el artífice de las 20 victorias seguidas. Fuente: valencianews.es

Pedro Martínez, el artífice de las 20 victorias seguidas. Fuente: valencianews.es

La inteligencia es también la principal arma de Valencia Basket a la hora de defender, pues a la vista está que tampoco gozan de ningún “animal” en la pintura capaz de auyentar a los rivales, con el “agravante” de jugar normalmente con un 4 como Sikma, generalmente más lento que los cuatros abiertos que pululan por la liga ACB. Todo eso lo suplen funcionando en bloque, explotando la velocidad de piernas de hombres como Vives, Van Rossom, Steffansson o Lucic, jugadores muy agresivos a la hora de cortar líneas de pase y la gracia de Hamilton y el propio Luke Sikma a la hora de efectuar el trap. Funcionan como una marabunta, han adquirido el noble hábito de disfrutar defendiendo y por el momento lo están haciendo sin fisuras, alejados de aquella esquizofrenia defensiva en forma de constantes manos y ataques al balón que proponía tiempo atrás Velimir Perasovic, lo que llevaba a presenciar un ritmo alto de juego en forma de muchas recuperaciones y contraataques, pero también a llevar el partido a una sucesión de rachas que a veces quedaban fuera de control. En el apartado reboteador sucede algo parecido, a los hombres altos les cuesta dominar y necesitan de un trabajo conjunto a la hora de no conceder segundas opciones, así hombres como Hamilton y Sikma, ambos en 5 rebotes por partido, reciben la ayuda de los San Emeterio (3,2), Sato (2,3) o Vives, un base que aporta otros 2.

La confección de la plantilla tenía además algunas aristas aparentemente problemáticas, pero hasta eso le ha salido bien por el momento a Valencia Basket. La primera tenía que ver con la ausencia de un escolta titularísimo, pues Diot cayó lesionado en el Europeo, a Rafa no se le presumían los galones de antaño y San Emeterio venía con la sospecha de acabar jugando de tres, como así ha sido. Al final Rafa encontró su mejor rendimiento en años, Diot va acumulando minutos no como escolta sino como base en ausencia del lesionado Van Rossom, la comodidad de los resultados en ACB y Eurocup permite a Pedro Martínez dosificar en función del rival a los tres aleros y por si faltaba azúcar llegó Steffansson como temporero de lujo hasta convertirse en un jornalero más. Los resultados cantan, lo que podía parecer una plantilla descompensada y hecha a jirones se ha convertido hasta ahora en un engranaje casi perfecto. ¿Aguantarán hasta final de temporada y serán capaces de plantar cara a Real Madrid y Barcelona?

Rafa Martínez está realizando una de sus mejores temporadas como taronja. Valencia Basket

Rafa Martínez está realizando una de sus mejores temporadas como taronja. Fuente: europeanbasketball.com

Todavía no sabemos como serán capaces de reaccionar ante las derrotas (que llegarán), ni tampoco si serán capaces de recuperarse de algún bajón en el juego (que también llegará), por eso desde el entorno del club levantino se pide cautela. El equipo tiene sus lagunas, eso es innegable, lo saben dentro del cuerpo técnico y también fuera de él, pese a que nadie haya logrado batirles y no muchos hayan conseguido ni siquiera meterles el  miedo en el cuerpo.  Lo cierto es que Valencia Basket ya ha superado un tramo complicado del calendario y entre sus 20 victorias (se dice pronto) cosecha algunas de pedigrí como la lograda ante el Real Madrid o la conseguida a domicilio frente a Bilbao Basket, además de un valioso triunfo en la Fuente de San Luís a costa de Laboral Kutxa Baskonia.  Es pronto para adivinar si este equipo es capaz de romper la hegemonía de blancos y azulgranas en una liga ACB que está bunkerizada tanto por arriba como por abajo, una competición en la que al final los dos grandes siempre acaban con cualquier conato de rebelión. ¿Será ésta la vencida?