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Javi Gracia, una víctima de los resultados en Watford

Todo club de fútbol debe tener una serie de cualidades para crecer. Una buena localización, para atraer los mercados internacionales, un inversor potente, para adquirir jugadores de nivel… Son normalmente parcelas indispensables para el aumento de nivel de la entidad. Pero hay otra cualidad que a menudo se pasa por alto en estas circunstancias y el Watford no la ha tenido con Javi Gracia.

La paciencia es una de las claves para lograr una mejora en un club. La paciencia en el fútbol es no solo tener la sobriedad de no tumbar a la primera de cambio a un entrenador, también consiste en no evaluar el trabajo de este fijándose solo en los resultados que cosecha. No todos los clubes disponen de este importante rasgo.

La paciencia da buenos resultados

Hay casos más que evidentes de que la paciencia y la confianza en un entrenador da frutos asiduamente. El ejemplo más reciente es el de Daniel Farke y el Norwich. En la temporada 2017-2018, los canaries quedaron en decimocuarta posición en Championship. Los directivos, lejos de cargar contra el entrenador, reafirmaron su confianza en él y lo apoyaron con la llegada de nuevos jugadores. Vieron que el proyecto de Farke justo había empezado a establecer las bases y creyeron que lo justo era darle otra oportunidad. Se centraron en lo que era mejor a medio-largo plazo para el club y no hicieron caso de los resultados. Y el tiempo les dio la razón, ya que lograron el ascenso directo la siguiente temporada, quedando primeros y haciendo un juego atractivo.

Otro ejemplo, que es quizá el más claro, es el de Sir Alex Ferguson. Cuando llegó al Manchester United, el 6 de noviembre del 1986 procedente del Aberdeen, tenía que reconducir la mala situación en la que se encontraba el club. En las 3 primeras temporadas en el club, consiguió un onceavo puesto, un segundo y de nuevo onceavo, respectivamente. Pero aun así, el club aguantó el entrenador y fue la mejor decisión de la historia de la entidad mancuniana.

Javi Gracia, la última víctima

Si hay un club en Inglaterra con poca paciencia en la dirección, este es el Watford. Los números hablan por sí solos. Desde el 2014, el club ha tenido 8 entrenadores distintos, en solo 5 años. Desde que despidieron a Giuseppe Sannino allá en el lejano 2014, han pasado Óscar García, Billy McKinlay, Slaviša Jokanović, Quique Sánchez Flores, Walter Mazzarri, Marco Silva y Javi Gracia, para volver de nuevo a Quique Sánchez Flores. Esta inestabilidad es propia de un club que cada temporada se debate entre la salvación o el descenso. Pero los hornets no son esta clase de equipo, de hecho, esta será la quinta temporada consecutiva que disputan la Premier League. Durante estas campañas en la máxima categoría han logrado un buen desempeño. Sus registros las cuatro últimas temporadas son: 13º (2015-2016), 17º (2016-2017), 14º (2017-2018) y 11º (2018-2019).

Esta última destitución llega después de un mal inicio de liga de los hornets. En las cuatro primeras jornadas han logrado solo un punto, logrado frente al Newcastle, de los 12 posibles, que los ha colocado en la última posición de la tabla. Los registros de goles también son bastante negativos, 2 goles a favor y 8 en contra. En medio de todo este contexto, la directiva del Watford ha decidido dar una sacudida al equipo y echar a Javi Gracia, una decisión tomada teniendo como referencia solo los 4 partidos de esta temporada. Porque si analizamos más a fondo, no solo los cuatro partidos de Premier League 2019-2020, sino también la temporada pasada, veremos que esta decisión no parece tener mucho sentido.

Los méritos de Javi Gracia en el Watford

La pasada campaña, Javi Gracia consiguió consolidarse en la undécima posición, la mejor de toda la historia del Watford en la Premier League, además de estar en la lucha por el séptimo puesto durante una parte importante de la temporada. No solo logró la mejor clasificación de la historia del club, también llevó a los hornets hasta la final de la FA Cup ante el Manchester City, final que no alcanzaban desde el 1984. Cierto es que el partido terminó con un escandaloso 6-0 a favor de los sky blues, pero solo el hecho de llegar hasta ahí y eliminar a equipos como el Wolverhampton, tiene mucho mérito.

Una curiosidad sobre la final. Es la final de la FA Cup con una mayor diferencia de goles de la historia, empatada con la final del 1903, donde el Derby County sucumbió por el mismo resultado ante el Bury F.C., club que ha sido noticia recientemente por su expulsión de la Football League.

Volviendo al tema que nos ocupa, los méritos logrados la temporada pasada por Javi Gracia deberían dar al entrenador cierto crédito para poder fallar. Eso le permitiría tener un inicio de una temporada algo más laxo. Pero nada más alejado de la realidad. La impaciencia de la directiva y el cortoplacismo que se ha instalado en el fútbol moderno han impedido que Gracia siga desarrollando un club tan interesante como el Watford.

Este despido es una de las razones de porqué hay equipos que aún teniendo jugadores interesantes y unas bases sólidas, no logran evolucionar. Prefieren estar en un constante ir y venir de entrenadores y seguir localizados en tierra de nadie que confiar en un entrenador que proporcione estabilidad al club y los lleve a luchar por cosas más importantes, como Europa.

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